Coimbra, la antigua capital portuguesa que vive al ritmo de sus estudiantes

Coimbra es una ciudad del centro de Portugal, a orillas del Mondego, que fue capital del reino en la Edad Media y alberga la universidad más antigua del país, Patrimonio de la Humanidad. Vale la pena por la Biblioteca Joanina, sus dos catedrales, el monasterio de Santa Cruz, su ambiente estudiantil y el fado de Coimbra.

Por · Publicado el 30 de septiembre de 2026

Coimbra, la ciudad de la universidad

Coimbra se asienta sobre una colina junto al río Mondego, en el centro de Portugal, a medio camino entre Lisboa y Oporto.

Es una ciudad de tamaño mediano con un peso histórico enorme: fue capital del reino en sus primeros tiempos y alberga la universidad más antigua del país, cuyos edificios coronan la parte alta y se ven desde casi cualquier punto. Pocas ciudades europeas están tan marcadas por la vida de sus estudiantes.

Lo que la hace especial es la combinación de patrimonio y ambiente. En la Alta, entre facultades y callejones empinados, está la Biblioteca Joanina, una de las bibliotecas barrocas más conocidas de Europa.

En la Baixa, más llana y comercial, se encuentran el monasterio donde descansan los primeros reyes de Portugal y las calles de compras. Al otro lado del río aparecen monasterios góticos, jardines románticos y leyendas de amor trágico.

Y por la noche puede sonar el fado de Coimbra, muy distinto del de Lisboa.

En esta guía encontrarás lo necesario para organizar la visita: su historia, sus zonas, cómo llegar y moverte, qué ver, qué comer, cuándo ir, dónde alojarte, itinerarios de uno a tres días, excursiones por la región y respuestas a las preguntas más frecuentes antes de viajar.

Historia e identidad de Coimbra

En época romana existía aquí una ciudad llamada Aeminium, mientras que el nombre de Coimbra procede de Conímbriga, una ciudad romana cercana cuya sede episcopal se trasladó a este lugar en la Alta Edad Media.

Después llegaron siglos de dominio musulmán, que dejaron huella en el trazado de la Almedina, el barrio amurallado de la parte alta, y en el nombre de alguna de sus puertas. En el siglo XI la ciudad pasó de forma estable a manos cristianas.

Coimbra vivió su momento de mayor protagonismo político con Afonso Henriques, el primer rey de Portugal, que estableció aquí su corte en el siglo XII.

Durante más de un siglo fue la capital del reino, y en el monasterio de Santa Cruz están enterrados tanto él como su hijo Sancho I. En el siglo XIII la corte se trasladó a Lisboa, pero Coimbra conservó un prestigio que la universidad se encargaría de multiplicar en los siglos siguientes.

La universidad fue fundada en 1290 por el rey Dinis, inicialmente en Lisboa, y durante sus primeros siglos se trasladó varias veces entre ambas ciudades. En 1537, bajo el reinado de Juan III, se instaló en Coimbra para quedarse, y poco después ocupó el antiguo palacio real de la Alta.

Desde entonces, la historia de la ciudad y la de la universidad son casi la misma: durante mucho tiempo fue la principal institución académica del país y por sus aulas pasó buena parte de las élites portuguesas.

En el siglo XVIII, la reforma impulsada por el marqués de Pombal modernizó los estudios y dio lugar a instituciones como el Jardín Botánico y nuevos laboratorios científicos.

En 2013, la Unesco inscribió la Universidad de Coimbra, junto con la Alta y la calle de Sofía, en la lista del Patrimonio Mundial. Un dicho popular portugués lo resume bien: Coimbra canta, Braga reza, Lisboa se divierte y Oporto trabaja. Aquí, la canción es la de los estudiantes.

Zonas de Coimbra

El centro de Coimbra se entiende en tres niveles: la colina de la Alta, con la universidad y las catedrales; la Baixa, a sus pies, junto al río; y la orilla sur del Mondego, con los monasterios de Santa Clara. Entre unas y otras hay poca distancia, pero bastante desnivel.

La Alta y la universidad

La parte alta es la antigua Almedina, rodeada en su día por murallas, y el territorio de la universidad.

Aquí están el Paço das Escolas, la Biblioteca Joanina, las dos catedrales y un laberinto de calles estrechas y escaleras, como la empinada Quebra-Costas, cuyo nombre ya da una pista de lo que cuesta subirla.

Es la zona más monumental y también la de las repúblicas, las casas comunitarias donde conviven grupos de estudiantes con sus propias tradiciones.

La Baixa

La Baixa es la ciudad baja, entre la colina y el río. Es el centro comercial tradicional, con calles peatonales como Ferreira Borges y Visconde da Luz y plazas animadas como la del Comércio y la de 8 de Maio, donde se alza el monasterio de Santa Cruz.

Aquí se concentran tiendas, cafés y casas de comidas sencillas, y es la zona más cómoda para moverse porque es prácticamente llana.

Santa Clara, en la otra orilla

Cruzando el puente de Santa Clara, la orilla sur del Mondego reúne algunos de los lugares más interesantes fuera del centro: el Mosteiro de Santa Clara-a-Velha, el monasterio de Santa Clara-a-Nova en lo alto de la colina, la Quinta das Lágrimas y el parque Portugal dos Pequenitos. Desde esta orilla se obtiene además la mejor vista de conjunto de la colina universitaria, sobre todo al atardecer.

Las riberas del Mondego

A ambos lados del río se extiende el Parque Verde do Mondego, un área de paseos, zonas de césped y terrazas unida por la pasarela peatonal de Pedro e Inês.

Río abajo, la Mata Nacional do Choupal es un gran bosque de ribera muy apreciado por quienes salen a correr o a pasear en bicicleta. Es la cara más relajada de Coimbra, perfecta para el final de la tarde después de un día de cuestas.

Cómo llegar a Coimbra y moverse por la ciudad

Coimbra no tiene aeropuerto comercial, así que lo habitual es volar a Lisboa o a Oporto y seguir en tren o en autobús.

La ciudad está sobre la línea ferroviaria principal que une ambas ciudades, y los trenes rápidos paran en la estación de Coimbra-B, en las afueras, desde donde hay conexiones con el centro.

También hay autobuses de larga distancia con buenas frecuencias desde las principales ciudades del país, que llegan a la terminal de la ciudad.

Una vez allí, el centro histórico se recorre a pie. La distancia entre la Baixa, la Alta y la orilla de Santa Clara es corta, pero los desniveles son importantes: subir desde el río hasta la universidad supone una buena cuesta.

Para ahorrarla existe un ascensor público que conecta la zona del mercado municipal con la parte alta, y también hay autobuses urbanos que suben hasta el entorno universitario.

Si viajas en coche, Coimbra está junto a la autopista que une Lisboa y Oporto, lo que facilita incluirla en una ruta por el país.

Dentro del casco histórico, sin embargo, las calles son estrechas y muchas tienen el acceso restringido, así que conviene dejar el vehículo en un aparcamiento de la periferia o del entorno del río.

El coche resulta útil sobre todo para las excursiones a Conímbriga, Buçaco o las aldeas de la sierra de Lousã.

Qué ver en Coimbra

La mayoría de los monumentos de Coimbra se concentran en la colina de la Alta, en la Baixa y en la orilla de Santa Clara. Con buen calzado y algo de paciencia para las cuestas, se pueden ver las visitas principales en uno o dos días. Estos son los lugares que no deberías dejar fuera.

Universidade de Coimbra

La Universidad de Coimbra ocupa el antiguo palacio real, en lo más alto de la ciudad.

Se entra por la Porta Férrea al Paço das Escolas, un gran patio abierto sobre el río, rodeado por la torre del reloj, la galería de la Via Latina, la capilla de San Miguel con su órgano barroco y la gran sala donde se celebran las ceremonias académicas.

La visita requiere entrada; conviene consultar horarios y precios en la web oficial de la universidad.

Biblioteca Joanina

La Biblioteca Joanina es la joya de la universidad. Construida en la primera mitad del siglo XVIII bajo el reinado de Juan V, de quien toma el nombre, tiene salas decoradas con madera dorada y lacada, estanterías hasta el techo y decenas de miles de volúmenes antiguos.

Una curiosidad famosa: una colonia de murciélagos vive en el edificio y se alimenta por la noche de los insectos que podrían dañar los libros. En los pisos inferiores se visita la antigua prisión académica.

Sé Velha

La Sé Velha, la catedral vieja, es uno de los edificios románicos mejor conservados de Portugal. Levantada en el siglo XII, su fachada almenada le da aspecto de fortaleza, algo lógico en una época en que la frontera con los territorios musulmanes estaba cerca.

En su interior destacan el retablo gótico del altar mayor y un claustro sereno. Su escalinata es el escenario de las serenatas de fado durante las fiestas estudiantiles.

Sé Nova

La Sé Nova, la catedral nueva, fue en origen la iglesia del colegio de los jesuitas. Tras la expulsión de la Compañía de Jesús de Portugal en el siglo XVIII, el templo pasó a ser la sede de la diócesis y sustituyó a la catedral vieja.

Su fachada, entre el manierismo y el barroco, contrasta con la austeridad románica de la Sé Velha, y en el interior destacan sus retablos de talla dorada.

Arco de Almedina

El Arco de Almedina es la principal puerta que se conserva de la antigua muralla y el acceso clásico desde la Baixa hacia la ciudad alta. Su nombre viene del árabe y significa, precisamente, la ciudad.

Atravesarlo es entrar en otra atmósfera: detrás empiezan las escaleras y callejuelas que suben hacia la catedral vieja y la universidad, con tiendas pequeñas y casas antiguas a los lados.

Mosteiro de Santa Cruz

En la Baixa, el Mosteiro de Santa Cruz es uno de los monumentos más importantes del país. Fundado en el siglo XII por canónigos regulares de San Agustín, alberga los sepulcros de Afonso Henriques y Sancho I, los dos primeros reyes de Portugal.

Su portada, su claustro y los propios sepulcros muestran el estilo manuelino, la versión portuguesa del gótico tardío, y en una de sus antiguas dependencias funciona hoy un café muy concurrido.

Mosteiro de Santa Clara-a-Velha

En la orilla sur, este monasterio gótico, fundado a comienzos del siglo XIV con el impulso de la reina Isabel de Aragón, conocida como la Reina Santa, tuvo una historia singular: las crecidas del Mondego lo fueron inundando durante siglos, hasta que las monjas tuvieron que abandonarlo en el siglo XVII.

Tras una larga recuperación arqueológica, hoy se visitan sus ruinas y un centro de interpretación con objetos hallados en las excavaciones.

Mosteiro de Santa Clara-a-Nova

Para sustituir el monasterio inundado se construyó en lo alto de la colina el de Santa Clara-a-Nova, un gran conjunto barroco donde se conservan los restos de la Reina Santa, muy venerada en la ciudad.

Merece la pena subir aunque sólo sea por la explanada, desde la que se abre una vista amplia sobre el río y sobre la colina universitaria al otro lado.

Quinta das Lágrimas

La Quinta das Lágrimas es un jardín histórico ligado a una de las grandes historias de amor de la península: la del príncipe Pedro y la dama gallega Inês de Castro, asesinada en 1355 por orden del rey Afonso IV.

Según la leyenda, la Fuente de las Lágrimas nació del llanto de Inês y las manchas rojizas de sus piedras son su sangre. Se puede recorrer el jardín, con árboles centenarios y rincones románticos.

Portugal dos Pequenitos

Portugal dos Pequenitos es un parque en miniatura abierto en 1940 que reproduce a escala casas tradicionales de las distintas regiones, monumentos portugueses y pabellones dedicados a los territorios que formaron parte del antiguo imperio.

Es una parada muy agradable si viajas con niños, que pueden entrar en las casitas, aunque también interesa a los adultos como documento de una época y de la visión del país que transmitía.

Jardim Botânico

El Jardín Botánico de la universidad fue creado en el siglo XVIII dentro de la reforma pombalina, para apoyar la enseñanza de la historia natural.

Se extiende en terrazas por la ladera, junto al acueducto de San Sebastián, e incluye invernaderos, un bosque y colecciones de plantas de muchas partes del mundo.

Es un oasis de sombra muy agradable en los días de calor y un buen camino para bajar de la Alta hacia el río.

Museo Nacional Machado de Castro

Instalado en el antiguo palacio episcopal, cerca de la catedral nueva, este museo reúne una importante colección de escultura, pintura y artes decorativas. Su gran sorpresa está bajo tierra: el criptopórtico romano, una estructura de galerías abovedadas que sostenía el foro de Aeminium y que se puede recorrer.

Desde su terraza hay además una vista excelente sobre los tejados de la ciudad y el Mondego.

El fado de Coimbra

Escuchar fado de Coimbra es parte de la experiencia. A diferencia del de Lisboa, lo interpretan tradicionalmente hombres vestidos con el traje académico negro, acompañados de la guitarra de Coimbra, y está ligado a la vida estudiantil y a las serenatas.

Hay pequeñas salas y asociaciones en la Alta y la Baixa que ofrecen actuaciones; conviene consultar horarios y precios en sus webs antes de ir.

Qué comer en Coimbra

La cocina de Coimbra y su región es de interior, contundente y muy ligada al cerdo y a la cabra.

El plato estrella de los alrededores es el leitão à Bairrada, cochinillo asado con piel crujiente y una salsa con mucha pimienta, que tiene su centro en la zona de Mealhada, al norte de la ciudad. Muchos viajeros que recorren el país por carretera hacen una parada especial para probarlo.

Otro plato típico es la chanfana, cabra guisada lentamente en vino tinto en cazuelas de barro, tradicional de las sierras cercanas. En temporada también se prepara la lamprea de los ríos de la región, un plato para paladares aventureros.

Las sopas, el bacalao y los arroces caldosos completan un recetario sencillo y abundante, que se disfruta en las casas de comidas de la Baixa.

La repostería conventual tiene mucho peso. Los pastéis de Santa Clara, en forma de media luna y rellenos de dulce de huevo y almendra, están ligados a las monjas del monasterio del mismo nombre.

En la cercana Tentúgal se elaboran unos pasteles de masa finísima rellenos de crema de huevo, y en la ciudad son típicas las arrufadas, bollos dulces con canela. Para beber, la vecina región de Bairrada produce tintos y un espumoso muy apreciado que acompaña de maravilla el cochinillo.

  • Leitão à Bairrada: cochinillo asado, especialidad de la zona de Mealhada.

  • Chanfana: cabra guisada en vino tinto en cazuela de barro.

  • Pastéis de Santa Clara y pastéis de Tentúgal: dulces conventuales de huevo.

  • Arrufadas de Coimbra: bollos dulces aromatizados con canela.

  • Queso de la Serra da Estrela: queso de oveja cremoso de la sierra más alta del Portugal continental.

  • Espumosos y tintos de Bairrada: los vinos de la región vecina.

Cuándo ir a Coimbra

Coimbra tiene un clima menos suavizado por el mar que el de la costa: veranos calurosos y secos, e inviernos frescos y lluviosos, con más frío que en Lisboa o en Oporto.

La mejor época para visitarla va de mayo a septiembre, aunque en pleno verano los días más calurosos pueden hacer pesadas las cuestas en las horas centrales. La primavera y el principio del otoño combinan buen tiempo con más comodidad para caminar.

El calendario académico cambia mucho el ambiente. Durante el curso, la ciudad está llena de estudiantes, algunos vestidos con la capa negra tradicional, y la vida nocturna es intensa.

La gran fiesta es la Queima das Fitas, en mayo, cuando los estudiantes celebran el fin del curso con serenatas, desfiles y conciertos; es un espectáculo único, pero el alojamiento se llena. En otoño se celebra la Latada, que da la bienvenida a los nuevos alumnos.

En julio y agosto, con las clases terminadas, Coimbra se vuelve más tranquila y está más volcada en el visitante, aunque pierde parte de su animación estudiantil.

El invierno tiene la ventaja de las pocas colas y del alojamiento más asequible, y la Biblioteca Joanina y los museos se visitan con calma; sólo hay que ir preparado para la lluvia y para el frío húmedo de las casas antiguas.

Dónde alojarse en Coimbra por zonas

La Baixa es la zona más cómoda para alojarse: es llana, tiene muchos restaurantes y cafés, y permite subir a la universidad a pie o en el ascensor público.

Es la opción más práctica para una estancia corta y para quien viaja sin coche, porque además queda cerca de las paradas de autobús y a un paseo del río.

La Alta tiene el encanto de dormir junto a los monumentos, en calles tranquilas por la noche y con vistas sobre el Mondego, pero hay que estar dispuesto a subir y bajar cuestas cada día, y el acceso en coche es complicado.

La orilla de Santa Clara, en cambio, ofrece alojamientos más sosegados, algunos rodeados de jardines, y la mejor vista de la colina iluminada, a un paseo del centro cruzando el puente.

Si llegas en coche o prefieres más espacio, las zonas residenciales cercanas al río y a las avenidas de acceso tienen más facilidad para aparcar.

Para quienes quieren combinar ciudad y naturaleza, otra opción es dormir en los alrededores, en la zona de Buçaco y Luso o en algún pueblo de la sierra, y entrar en Coimbra durante el día.

Itinerarios por Coimbra

Coimbra en un día

Empieza en la Baixa, en la plaza 8 de Maio, con el monasterio de Santa Cruz. Cruza el Arco de Almedina y sube por la calle Quebra-Costas hasta la Sé Velha. Continúa hacia la universidad para visitar el Paço das Escolas y la Biblioteca Joanina, que conviene reservar con antelación.

Después de comer, pasa por la Sé Nova y el museo Machado de Castro, baja por el Jardín Botánico y termina junto al río en el Parque Verde do Mondego, quizá con fado por la noche.

Coimbra en dos días

El segundo día, cruza el puente hacia la orilla de Santa Clara.

Visita las ruinas de Santa Clara-a-Velha y su centro de interpretación, sube a Santa Clara-a-Nova para ver el lugar donde reposa la Reina Santa y la vista sobre la ciudad, y dedica el resto del día a la Quinta das Lágrimas o a Portugal dos Pequenitos si viajas con niños.

Al atardecer, vuelve cruzando la pasarela de Pedro e Inês y pasea por las calles de la Baixa.

Coimbra en tres días

Con un tercer día, sal de la ciudad. La excursión más evidente es a las ruinas romanas de Conímbriga, a pocos kilómetros al sur, que se puede completar con una comida de leitão en la zona de Mealhada o un paseo por el bosque de Buçaco.

Otra opción es dedicar el día a Aveiro o a la playa de Figueira da Foz, o a los monasterios de Batalha y Alcobaça si dispones de coche.

Excursiones desde Coimbra

Coimbra está en el centro del país, lo que la convierte en una base muy práctica para excursiones de un día hacia el interior, la costa y otras ciudades. Oporto y Lisboa quedan además lo bastante cerca en tren rápido como para combinarlas en el mismo viaje.

Conímbriga

Las ruinas de Conímbriga son uno de los yacimientos romanos más importantes de Portugal. Se conservan restos de murallas, termas y casas señoriales con mosaicos extraordinarios, como la llamada Casa de los Surtidores, con sus fuentes y estanques.

Un museo junto al yacimiento expone objetos encontrados en las excavaciones. Está a poca distancia de Coimbra y se puede llegar en coche o en autobús.

Bosque de Buçaco y Luso

El bosque de Buçaco es un bosque antiguo cuidado durante siglos por los carmelitas descalzos, con árboles de especies muy diversas, fuentes, capillas y miradores. En su interior se alza un palacio de estilo neomanuelino construido entre finales del siglo XIX y comienzos del XX y hoy convertido en hotel.

Muy cerca está Luso, una localidad balnearia conocida por su agua mineral. Buçaco fue además escenario de una batalla contra las tropas napoleónicas en 1810.

Aveiro y Costa Nova

Aveiro, al norte, es famosa por sus canales, recorridos por los coloridos barcos moliceiros, por sus edificios modernistas y por los ovos moles, un dulce de yema de huevo envuelto en obleas.

Muy cerca quedan las playas de Costa Nova, con sus casas de rayas de colores frente al mar. El tren permite hacer el trayecto con facilidad y sin necesidad de coche.

Figueira da Foz

Figueira da Foz, en la desembocadura del Mondego, es la playa tradicional de los habitantes de Coimbra. Tiene un arenal muy amplio, un paseo marítimo y ambiente de ciudad de veraneo, y es una buena escapada en los días de calor, cuando el interior se vuelve pesado. Se llega en tren o por carretera siguiendo el curso del río.

Batalha, Alcobaça y Tomar

Hacia el sur, a una distancia razonable en coche, están tres de los grandes monumentos del país, todos Patrimonio de la Humanidad: el monasterio de Batalha, obra maestra del gótico; el de Alcobaça, donde se encuentran los sepulcros de Pedro e Inês de Castro, que cierran la historia que empieza en la Quinta das Lágrimas; y el Convento de Cristo de Tomar, antigua sede de los templarios.

El santuario de Fátima queda también en esa zona.

Sierra de Lousã y aldeas de esquisto

Al sureste de la ciudad, la sierra de Lousã esconde pequeños pueblos de casas de esquisto integrados en el paisaje, con rutas de senderismo, ríos y playas fluviales. Es una excursión ideal para quien viaja en coche y quiere conocer el Portugal rural del interior.

También es posible llegar hasta la Serra da Estrela, la sierra más alta del Portugal continental, aunque para eso conviene dedicarle más de un día.

Consejos prácticos y de seguridad

Coimbra es una ciudad tranquila, con un ambiente muy relajado. Las precauciones son las habituales: vigilar los objetos personales en las zonas más concurridas de la Baixa y en los alrededores de los monumentos en temporada alta, y usar el sentido común de noche.

El mayor ruido y movimiento se concentra en las zonas de bares estudiantiles, sobre todo durante las fiestas académicas.

Más que la seguridad, lo que condiciona la visita son las cuestas. Entre la Baixa y la universidad hay un desnivel importante, las calles de la Alta son de piedra y en algunos tramos se sube por escaleras.

Lleva calzado cómodo, agua en los días calurosos y organiza el recorrido de arriba hacia abajo si quieres ahorrar esfuerzo: sube en autobús o en el ascensor y baja caminando.

  • Reserva con antelación la visita a la Biblioteca Joanina, que tiene aforo limitado y se hace por turnos.

  • Si coincides con las fiestas estudiantiles, reserva alojamiento con bastante tiempo.

  • Respeta las tradiciones académicas: el traje de los estudiantes y sus rituales forman parte de la identidad de la ciudad.

  • Durante las serenatas de fado de Coimbra es costumbre guardar silencio mientras se canta.

  • Consulta los requisitos de entrada al país en la web oficial del gobierno de Portugal o en la del consulado que te corresponda.

Preguntas frecuentes sobre Coimbra

¿Cuántos días hacen falta para visitar Coimbra?

Un día completo alcanza para ver lo esencial: la universidad, la Biblioteca Joanina, las dos catedrales y el monasterio de Santa Cruz.

Con dos días puedes sumar la orilla de Santa Clara y recorrer la ciudad sin prisas, y con tres, añadir una excursión a Conímbriga, a Buçaco o a la costa.

¿Se puede visitar Coimbra en una excursión desde Lisboa u Oporto?

Sí. Coimbra está sobre la línea de tren rápido que une Lisboa y Oporto, y muchos viajeros la visitan en el día desde cualquiera de las dos o la usan como parada intermedia en el trayecto entre ambas.

Aun así, pasar al menos una noche permite verla con más calma y disfrutar del ambiente nocturno y del fado.

¿Hay que reservar para ver la Biblioteca Joanina?

Es muy recomendable. La visita se hace por turnos con un número limitado de personas, y en temporada alta los turnos se agotan. La entrada suele incluir otros espacios de la universidad; conviene consultar horarios, modalidades y precios en la web oficial de la Universidad de Coimbra antes de ir.

¿Qué diferencia hay entre el fado de Coimbra y el de Lisboa?

El fado de Lisboa nació en los barrios populares de la capital y lo cantan tanto mujeres como hombres.

El de Coimbra está ligado a la universidad: lo interpretan tradicionalmente hombres, estudiantes o antiguos alumnos vestidos de negro, con un tono más lírico, a menudo en forma de serenata, y con la guitarra de Coimbra, de sonido distinto al de la guitarra de Lisboa.

¿Coimbra es una buena ciudad para ir con niños?

Sí. Portugal dos Pequenitos es un plan pensado para ellos, el Parque Verde do Mondego tiene espacio para jugar y pasear, y el Jardín Botánico y los paseos junto al río ofrecen pausas agradables.

La principal dificultad son las cuestas y las escaleras de la Alta, que complican el uso de carritos.

¿Qué es la Queima das Fitas?

Es la gran fiesta de los estudiantes de Coimbra, que se celebra en mayo para despedir el curso académico.

Incluye una serenata monumental en la escalinata de la Sé Velha, un desfile de carrozas por la ciudad, la quema simbólica de las cintas de colores de cada facultad, que da nombre a la fiesta, y varias noches de conciertos.

Para saber más