Murciélagos que cuidan los libros en la Biblioteca Joanina
La Biblioteca Joanina, construida entre 1717 y 1728 bajo el patrocinio del rey Juan V, se levantó sobre la antigua prisión del Palacio Real en un estilo barroco, uno de los más originales entre las bibliotecas barrocas europeas. Alberga decenas de miles de volúmenes en estanterías de madera tropical tallada, muchos de los siglos XVI a XVIII. Una colonia de murciélagos, que vive allí desde hace mucho tiempo, ayuda a conservarlos.
Por Florencia
- Ubicación
- Paço das Escolas, Universidad de Coimbra
- Construcción
- 1717-1728
- Patrocinada por
- El rey Juan V
- Colección
- Decenas de miles de volúmenes
La Biblioteca Joanina es la joya barroca de la Universidad de Coimbra.

Un capricho barroco bajo el patrocinio real
La construcción de la biblioteca comenzó en 1717 bajo el patrocinio del rey Juan V, de quien deriva su nombre 'Joanina', y se completó en 1728.
El edificio se levantó fuera del perímetro urbano islámico original, sobre la antigua prisión del Palacio Real, con el objetivo específico de albergar la biblioteca universitaria de Coimbra. Su estilo, marcadamente barroco, la convierte en una de las bibliotecas barrocas europeas más originales que se conservan.
Miles de volúmenes vigilados por murciélagos
El interior combina estanterías de madera tropical ricamente talladas, suelos y techos decorados, y un retrato del propio rey promotor presidiendo el conjunto de la colección.
Decenas de miles de volúmenes descansan hoy sobre esos estantes, entre ellos numerosos documentos históricos y primeras ediciones de incalculable valor, con obras publicadas entre los siglos XVI y XVIII repartidas por historia, geografía, medicina, ciencias, filosofía y teología.
Desde hace mucho tiempo, una colonia de murciélagos habita la biblioteca y contribuye al buen mantenimiento de los libros, alimentándose de polillas y otros insectos que podrían dañarlos.
Un edificio de tres plantas
Desde el patio del Paço das Escolas, la Biblioteca Joanina parece un edificio de una sola planta, con una portada solemne que recuerda a un arco de triunfo y lleva las armas del rey Juan V. Sin embargo, como el edificio se apoya en la ladera de la colina, por detrás esconde tres niveles.
La planta noble, la que todos quieren ver, es la sala barroca de la biblioteca. Por debajo hay una planta intermedia que se usaba como depósito y espacio de trabajo, y en el nivel inferior se conserva la antigua prisión académica.
Esa prisión es una de las sorpresas de la visita. La universidad tuvo durante siglos su propio fuero, es decir, su propia jurisdicción, y los estudiantes que cometían faltas eran juzgados y encerrados por las autoridades académicas y no por la justicia ordinaria.
Las celdas de piedra, austeras y oscuras, ofrecen un contraste rotundo con el despliegue de oro y madera que espera unos metros más arriba, y ayudan a entender cómo funcionaba la vida universitaria en la Coimbra del Antiguo Régimen.
Qué ver en la sala noble
La sala principal se divide en tres espacios sucesivos, comunicados por grandes arcos que crean una perspectiva profunda hacia el fondo, donde preside el retrato de Juan V. Las estanterías de dos pisos, con galerías y escaleras disimuladas en la propia decoración, cubren las paredes de arriba abajo.
Su superficie está lacada en tonos oscuros, como verdes y rojos, y decorada con motivos dorados de inspiración oriental, la llamada chinoiserie, que estaba de moda en las cortes europeas del siglo XVIII y que en Portugal se veía también como un guiño al comercio con Asia.
Levanta la vista hacia los techos: están pintados con perspectivas arquitectónicas ilusionistas que simulan bóvedas y cúpulas más altas de lo que son en realidad, con alegorías relacionadas con el saber y la universidad.
Las mesas centrales de madera noble y el suelo completan un conjunto pensado para impresionar, tanto como espacio de estudio como de representación del poder del monarca. Pocos interiores en Europa transmiten con tanta claridad la idea de la biblioteca como templo del conocimiento.
Cómo se conservan los libros
Más allá de su belleza, la Joanina es un edificio diseñado para proteger papel y pergamino.
Los muros son muy gruesos y la puerta principal es de madera maciza, lo que ayuda a mantener la temperatura y la humedad del interior relativamente estables durante todo el año, sin necesidad de sistemas modernos de climatización.
Las maderas empleadas en las estanterías se eligieron también por su resistencia y por su capacidad para repeler insectos.
A eso se suma la colonia de murciélagos que vive en el edificio. Durante el día se refugian detrás de las estanterías y por la noche salen a cazar los insectos que podrían dañar los libros.
Como contrapartida, el personal de la biblioteca cubre cada noche las mesas con piezas de cuero o tela para protegerlas de los excrementos, y por la mañana se limpia el suelo.
Es raro que llegues a ver un murciélago durante la visita, pero saber que están ahí forma parte del encanto del lugar.
Curiosidades
La biblioteca forma parte del conjunto Universidad de Coimbra, Alta y Sofía, inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2013. Su fondo no está pensado para el público general, sino que es un archivo histórico que sigue consultándose con fines de investigación.
Las obras más antiguas y valiosas no se exponen, y los libros que ves en las estanterías se manipulan solo bajo condiciones muy controladas.
El nombre que se le da en la ciudad, Joanina, viene directamente de su promotor, Juan V, el monarca que impulsó también otros grandes proyectos barrocos en Portugal gracias a las riquezas que llegaban de Brasil.
Muchos visitantes la comparan con otras bibliotecas monumentales europeas del mismo siglo, pero pocas combinan en un mismo edificio una sala de gala y una prisión estudiantil, como sucede aquí.
Consejos para la visita
La entrada a la biblioteca suele estar incluida en el recorrido por el Paço das Escolas, que abarca también la Sala dos Capelos, donde se celebran los actos académicos solemnes, y la capilla de San Miguel, con su órgano barroco.
El acceso a la sala noble se organiza en turnos con aforo limitado y la visita al interior es breve, así que conviene comprar la entrada con antelación y llegar puntual a la hora asignada.
Consulta precios, horarios y normas sobre fotografía en la web oficial de la universidad antes de ir.
En temporada alta y en fines de semana se forman colas en el patio, de modo que las primeras horas del día son la mejor opción. Calcula entre una hora y media y dos horas para recorrer todo el conjunto universitario con calma.
No olvides asomarte a la terraza del patio, desde donde se ve el río Mondego y la orilla de Santa Clara.
Qué ver cerca
Al salir, el patio del Paço das Escolas ofrece otros puntos de interés: la Porta Férrea, entrada monumental al recinto; la Via Latina, la galería con columnas que recorre la fachada del antiguo palacio real; y la torre del reloj, símbolo de la universidad, a la que los estudiantes apodaron a cabra.
Bajando por la Alta llegarás a la Sé Nova, el Museo Nacional Machado de Castro y la Sé Velha, y un poco más abajo, al Arco de Almedina, que conecta con la Baixa.





