La Sé Nova de Coimbra empezó siendo la iglesia de los jesuitas
La Sé Nova de Coimbra fue originalmente la iglesia del Colegio de los Jesuitas, instalados en la ciudad desde 1541, con obras iniciadas en 1598 por el arquitecto Baltazar Álvares que avanzaron muy lentamente hasta la inauguración del templo en 1698. Tras la expulsión de los jesuitas de Portugal en 1759, el Marqués de Pombal trasladó en 1772 la sede episcopal desde la Sé Velha hasta esta iglesia, que pasó a convertirse en la nueva catedral de la ciudad.
Por Florencia
- Ubicación
- Cerca de la Universidad de Coimbra
- Construcción original
- 1598-1698, como iglesia jesuita
- Expulsión de los jesuitas
- Año 1759
- Sede catedralicia desde
- Año 1772
La Sé Nova es la catedral actual de Coimbra, cerca de la universidad.

Un siglo de obras para una iglesia jesuita
El edificio fue originalmente la iglesia del Colegio de los Jesuitas, instalado en Coimbra desde 1541.
Las obras de la iglesia comenzaron en 1598 bajo el arquitecto Baltazar Álvares, pero avanzaron con una lentitud considerable: el culto no comenzó hasta 1640, y el templo no se inauguró formalmente hasta 1698, un siglo entero después del inicio de la construcción.
De colegio jesuita a catedral de la ciudad
En 1759, los jesuitas fueron expulsados de todo Portugal por decisión del gobierno, y sus bienes en Coimbra pasaron a la Hacienda de la Universidad.
En 1772, el Marqués de Pombal ordenó trasladar la sede episcopal de la ciudad desde la antigua Sé Velha hasta esta espaciosa iglesia jesuita, que pasó oficialmente a llamarse Sé Nova.
La parte colegial del edificio se adaptó después a nuevos usos, entre ellos el Museo de Historia Natural, mientras que en la fachada de la iglesia todavía pueden verse las estatuas de cuatro santos jesuitas que recuerdan sus orígenes.
Los jesuitas y su peso en la Coimbra universitaria
Para entender la Sé Nova hay que pensar en lo que significaba la Compañía de Jesús en la Coimbra del siglo XVI. La orden llegó a la ciudad pocos años después de su fundación y su colegio fue uno de los primeros que tuvo fuera de Roma.
Coimbra era entonces el gran centro de estudios del reino, y los jesuitas se convirtieron en una pieza central de la enseñanza, formando a generaciones de religiosos, muchos de los cuales partieron como misioneros hacia Brasil, África y Asia.
Esa importancia explica el tamaño del conjunto. El colegio y la iglesia ocupaban una amplia manzana en la parte alta de la ciudad, a pocos pasos de la universidad, y el templo se pensó para estar a la altura de una orden en plena expansión.
La lentitud de las obras, que se prolongaron durante todo un siglo, tiene que ver con la ambición del proyecto y con los recursos que exigía.
Una fachada entre el manierismo y el barroco
La fachada de la Sé Nova resume ese siglo largo de construcción. La parte inferior, más sobria y ordenada, responde al gusto manierista con el que arrancaron las obras, mientras que el remate superior, con formas más movidas y decorativas, ya muestra la influencia del barroco.
Las estatuas de los santos jesuitas en sus hornacinas recuerdan a cualquiera que pase por el largo quién levantó realmente el edificio.
La planta sigue el modelo habitual de las iglesias de la Compañía: una gran nave única, sin columnas que estorben la vista, con capillas laterales comunicadas entre sí y un crucero coronado por una cúpula.
Era un espacio pensado para la predicación, en el que los fieles pudieran ver y oír con claridad lo que ocurría en el altar.
Qué ver en el interior
El interior sorprende por su amplitud y por la luz que entra desde la cúpula.
La mirada se dirige enseguida hacia el retablo mayor, una gran obra de talla dorada barroca que ocupa todo el fondo de la capilla mayor y que es uno de los mejores ejemplos de esa técnica tan portuguesa en la ciudad. Las capillas laterales conservan otros retablos dorados, pinturas y imágenes de distintas épocas.
El retablo mayor de talla dorada, el elemento más llamativo del templo.
La cúpula sobre el crucero, que da al interior su luminosidad.
La pila bautismal de estilo manuelino, trasladada desde la Sé Velha cuando la sede pasó a esta iglesia.
Los órganos de la catedral, situados en lo alto de la nave.
Las capillas laterales, cada una con su propia decoración.
Algunas piezas que hoy ves aquí llegaron desde la antigua catedral cuando la sede episcopal se trasladó en 1772.
Por eso la Sé Nova funciona también como una especie de puente entre las dos catedrales de Coimbra: conviene visitar ambas el mismo día y comparar la austeridad románica de una con el despliegue barroco de la otra.
La Sé Nova y la vida estudiantil
La catedral está en plena Alta universitaria y forma parte del paisaje cotidiano de los estudiantes.
El largo que se abre frente a la fachada es uno de los escenarios de las celebraciones académicas de la ciudad: durante la Queima das Fitas, la gran fiesta de fin de curso que se celebra en primavera, suele tener lugar aquí la bendición de las carpetas de los estudiantes que terminan la carrera, con el templo y la plaza llenos de familias y de capas negras.
Fuera de esas fechas, el largo es un lugar tranquilo para hacer una pausa en la subida hacia el Paço das Escolas.
Desde aquí se ve bien la fachada completa, y es habitual cruzarse con grupos de estudiantes vestidos con el traje académico tradicional, sobre todo en épocas de exámenes o de ceremonias.
Consejos para la visita
La Sé Nova se recorre con calma en media hora o algo más si te interesan los retablos. Al ser una catedral en uso, ten en cuenta que durante las misas y celebraciones la visita puede estar limitada, y conviene llevar ropa adecuada para un templo.
Los horarios y las condiciones de acceso cambian según la época, así que es mejor consultarlos en la web oficial antes de ir.
La Alta de Coimbra es una zona de cuestas empinadas y calles empedradas, de modo que el calzado cómodo es casi obligatorio.
Una buena opción es subir desde la Baixa por la zona de la Sé Velha, visitar la Sé Nova y seguir después hasta la universidad, que queda a muy poca distancia, para bajar luego por otro camino y aprovechar las vistas sobre el Mondego.
Qué ver cerca de la catedral
Junto a la iglesia se encuentra el antiguo Colegio de Jesús, hoy integrado en el Museu da Ciência de la Universidad de Coimbra, que conserva colecciones de historia natural y de instrumentos científicos ligados a la reforma de la enseñanza de la segunda mitad del siglo XVIII.
A pocos pasos están el Paço das Escolas, con la Biblioteca Joanina y la torre de la universidad, y bajando por las calles de la Alta llegas a la Sé Velha, la catedral románica que precedió a esta como sede de la diócesis.





