Portugal dos Pequenitos, el país entero a la altura de un niño

Portugal dos Pequenitos fue ideado por el médico y profesor Bissaya Barreto, con proyecto del arquitecto Cassiano Branco, y abrió al público el 8 de junio de 1940 como extensión pedagógica de una casa infantil vecina. Las obras comenzaron en 1938 con una primera fase de casas típicas regionales, seguida por un área de monumentos y patrimonio nacional, y una tercera fase completada a fines de los años cincuenta. Es considerado el primer parque temático de Portugal.

Por

Ubicación
Orilla del río Mondego, Coimbra
Idealizado por
El doctor Bissaya Barreto
Arquitecto
Cassiano Branco

Portugal dos Pequenitos es un parque en miniatura pensado para los niños, en Coimbra.

El parque temático Portugal dos Pequenitos en Coimbra.
ines saraiva from Belgium / Portugal (CC BY 2.0)

Un médico que soñó con enseñar jugando

El médico y profesor Bissaya Barreto idealizó este parque-jardín como una extensión pedagógica y lúdica de la Casa da Criança Rainha Santa Isabel, una casa infantil vinculada a su labor de defensa de la infancia, encargando el proyecto arquitectónico a Cassiano Branco.

Las obras comenzaron en 1938, y el parque abrió finalmente sus puertas al público el 8 de junio de 1940.

Un imperio en miniatura, construido en tres etapas

La primera fase del proyecto, entre 1938 y 1940, recreó en miniatura casas típicas, capillas, molinos y picotas propios de las regiones de Trás-os-Montes y Miño.

La segunda fase, desarrollada a mediados de siglo, amplió el parque con réplicas de monumentos y patrimonio de toda la geografía portuguesa, mientras que la tercera etapa, concluida a fines de la década de 1950, incorporó pabellones dedicados a las entonces provincias ultramarinas portuguesas.

Con enorme minuciosidad e ingenio, casas regionales, edificios emblemáticos nacionales y construcciones de las antiguas colonias se recrearon a pequeña escala para enseñar historia y geografía de un Portugal monumental e imperial, en lo que está considerado el primer parque temático del país.

Un parque nacido en el Estado Novo

Portugal dos Pequenitos se concibió en plena época del Estado Novo, el régimen autoritario que gobernó Portugal durante buena parte del siglo XX, y su contenido refleja la visión del país que se quería transmitir entonces a los niños.

La exaltación de las tradiciones rurales, de los grandes monumentos nacionales y del imperio colonial forma parte del espíritu del proyecto.

Su apertura coincidió además con el año de las grandes conmemoraciones nacionales de 1940, cuando el régimen celebró el aniversario de la fundación del reino y de la restauración de la independencia.

Hoy el parque se visita con otra mirada. Para los niños sigue siendo un lugar de juego y descubrimiento, y para los adultos funciona también como un documento histórico: permite ver cómo un país se representaba a sí mismo en una época concreta.

Es útil recorrer las secciones dedicadas a los antiguos territorios de ultramar teniendo presente ese contexto, ya que muestran la mirada oficial de aquellos años y no la de los pueblos representados. El parque pertenece a la fundación que lleva el nombre de su creador, Bissaya Barreto.

Recorrido por el parque

La visita suele empezar por la zona de las casas regionales, la más antigua y la que más gusta a los niños.

Aquí se reproducen viviendas tradicionales de distintas regiones del norte y el centro de Portugal, con sus tejados, chimeneas, hórreos, molinos y pequeñas capillas, a una escala pensada para que los más pequeños puedan entrar y asomarse por las ventanas.

Muchos adultos se sorprenden al tener que agacharse para cruzar las puertas, una experiencia que convierte el paseo en un juego para toda la familia.

La siguiente sección reúne réplicas de monumentos y elementos del patrimonio portugués. Verás reproducciones de fachadas, portadas, torres y detalles arquitectónicos de iglesias, castillos y palacios de distintas ciudades, combinados de forma a veces caprichosa en un mismo espacio.

No se trata de maquetas exactas, sino de evocaciones a escala reducida que permiten reconocer de un vistazo los estilos más característicos del país, del románico al manuelino.

La tercera zona está dedicada a los territorios que Portugal tuvo en África, Asia y América, con pabellones que evocan la arquitectura, la vegetación y los objetos de lugares como Brasil, Angola, Mozambique, Cabo Verde, Guinea, Santo Tomé y Príncipe, la India portuguesa, Macao o Timor.

Algunos de estos pabellones incluyen pequeñas exposiciones, y en el parque hay además algunos espacios museográficos de tema variado que completan la visita.

  • Casas regionales a escala infantil

  • Réplicas de monumentos y detalles del patrimonio portugués

  • Pabellones dedicados a los antiguos territorios de ultramar

  • Pequeños espacios expositivos dentro del recinto

Curiosidades

Bissaya Barreto fue una figura muy influyente en la Coimbra de su tiempo, médico, profesor universitario y promotor de numerosas instituciones de asistencia a la infancia y a la salud. El parque formaba parte de un proyecto más amplio de obras sociales y educativas que impulsó en la región.

Por eso Portugal dos Pequenitos no se entiende como un parque de atracciones al uso: no hay montañas rusas ni atracciones mecánicas, sino casas, jardines y edificios para recorrer a pie.

El arquitecto Cassiano Branco, autor del proyecto, es conocido sobre todo por sus edificios modernistas en Lisboa, de líneas limpias y volúmenes rotundos. Resulta curioso que una de sus obras más visitadas sea precisamente este parque de arquitectura tradicional en miniatura, muy alejado del lenguaje que lo hizo famoso.

Los jardines que unen las distintas secciones, con setos, estanques y caminos, son también parte del diseño original.

Consejos para la visita

El parque está pensado para familias con niños, pero también resulta curioso para adultos interesados en la historia y la arquitectura portuguesas. Calcula entre una hora y media y dos horas para recorrerlo sin prisa.

Buena parte del recorrido es al aire libre, así que en verano conviene ir a primera hora o al final de la tarde, con agua, gorra y protector solar. En días de lluvia la visita pierde parte de su encanto, porque casi todo se ve en el exterior.

En temporada alta y los fines de semana se llena de familias, y durante el curso escolar las mañanas de los días laborables suelen recibir grupos de colegios, así que conviene tenerlo en cuenta si buscas un ambiente más tranquilo.

Consulta los horarios, los precios y las posibles tarifas familiares en la web oficial antes de ir. Desde el centro se llega a pie en unos veinte minutos cruzando el puente de Santa Clara, o en autobús urbano.

Qué ver cerca

Portugal dos Pequenitos está en la orilla izquierda del Mondego, en el barrio de Santa Clara, a pocos pasos del Mosteiro de Santa Clara-a-Velha, el monasterio gótico recuperado de las aguas del río.

Subiendo la colina se llega a Santa Clara-a-Nova, donde se venera el sepulcro de la Rainha Santa Isabel, y muy cerca se encuentra la Quinta das Lágrimas, con sus jardines y la fuente ligada a la leyenda de Inés de Castro.

Al volver hacia el centro, el puente y el Parque Verde do Mondego ofrecen una de las mejores vistas de la Alta universitaria.

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• Quinta das Lágrimas

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