En el Sahel tunecino, Susa y Monastir miran al mar desde sus ribats
Susa y Monastir constituyen el corazón histórico y marítimo del fértil Sahel tunecino. Con la imponente Medina amurallada de Susa declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, los solemnes ribats islámicos del siglo VIII frente al mar, la marina andalusí de Port El Kantaoui y el colosal Anfiteatro romano de El Jem a una hora al sur, la región ofrece una combinación magistral de patrimonio y descanso costero.
Por Daniel
Susa y Monastir constituyen el corazón histórico y marítimo del fértil Sahel tunecino.
Con la imponente Medina amurallada de Susa declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, los solemnes ribats islámicos del siglo VIII frente al mar, la marina andalusí de Port El Kantaoui y el colosal Anfiteatro romano de El Jem a una hora al sur, la región ofrece una combinación magistral de patrimonio y descanso costero.

- Población de la conurbación
- Unos 314.000 habitantes en Susa y más de 750.000 en su área metropolitana
- Aeropuertos de acceso
- Monastir Habib Bourguiba (MIR) y Enfidha-Hammamet (NBE)
- Tren costero metropolitano
- Métro du Sahel (línea ferroviaria electrificada que une Susa, Monastir y Mahdia)
- Patrimonio UNESCO
- Medina de Susa (inscrita en 1988) y Anfiteatro de El Jem (inscrito en 1979)
- Clima predominante
- Mediterráneo árido cálido con más de 300 días despejados y veranos secos
- Distancia a la capital
- 140 km al sur de Túnez Capital (2 horas en tren exprés o autopista A1)
Historia, identidad y huella urbana del Sahel tunecino
La franja litoral del Sahel central de Túnez, articulada en torno a Susa y Monastir, ha constituido desde la más remota Antigüedad una de las regiones más ricas, estratégicas y codiciadas del Mediterráneo occidental.
Mucho antes de la fundación de Cartago, marineros fenicios establecieron en el siglo XI a.C. la colonia mercantil de Hadrumetum (la actual Susa), dotada de un fondeadero natural protegido y rodeada por fértiles llanuras de olivos que pronto abastecieron de aceite a todo el mundo clásico.
Durante la época romana, la región floreció con un esplendor inaudito.
Hadrumetum se convirtió en una de las ciudades más prósperas del Imperio Romano en África, mientras hacia el interior la ciudad de Thysdrus (la actual El Jem) acumuló una fortuna tan colosal gracias a la exportación oleícola que levantó el tercer mayor coliseo del Imperio: el sobrecogedor Anfiteatro de El Jem, capaz de congregar a treinta y cinco mil espectadores para contemplar combates de gladiadores y cacerías de fieras africanas.

Con la conquista árabe en el siglo VII y la instauración de la dinastía de los aglabíes en el siglo IX, el Sahel se transformó en la vanguardia militar y marítima del islam en el Mediterráneo.
Para defender la costa de los ataques de la marina bizantina y preparar expediciones hacia Sicilia, los emires levantaron una red inexpugnable de monasterios-fortaleza habitados por monjes guerreros: el majestuoso Ribat de Monastir (fundado en 796) y el Ribat de Susa (821), complementados por las imponentes murallas almenadas de la Medina de Susa.
En el siglo XX, Monastir alcanzó relevancia histórica universal al ser la cuna natal de Habib Bourguiba, líder de la independencia y padre fundador de la República Tunecina, quien transformó la fisonomía urbana erigiendo un fastuoso mausoleo ceremonial y convirtiendo la región en el motor turístico, universitario e industrial del moderno Sahel.
Conectividad y logística: cómo llegar y moverse por Susa y Monastir
El Sahel central goza de una de las mejores infraestructuras de transporte de África del Norte, conectada tanto con los aeropuertos internacionales como con la red ferroviaria de alta capacidad:
Acceso aéreo: aeropuertos de Monastir (MIR) y Enfidha (NBE)
La región cuenta con dos aeropuertos internacionales de primer orden: el Aeropuerto Internacional Habib Bourguiba de Monastir (MIR), situado en la zona turística de Skanes, cerca de Monastir y a poca distancia de Susa; y el ultramoderno Aeropuerto de Enfidha-Hammamet (NBE), situado al norte de Susa.
Ambos reciben vuelos chárter y regulares desde las principales capitales europeas. En ambos aeropuertos operan taxis regulados y enlaces de autobús hacia los centros urbanos.
El tren Métro du Sahel
El medio de transporte estrella para desplazarse entre ambas ciudades es el Métro du Sahel, un tren de cercanías moderno y climatizado que une la estación de Susa Bab Jedid con Monastir y Mahdia en un trayecto panorámico bordeando las salinas y el mar.
Con servicios frecuentes, permite alojarse en una ciudad y visitar la otra con absoluta libertad.

Taxis colectivos (louages) hacia El Jem e interior
Para excursiones regionales hacia el sur, la gran estación de louages de Susa (Bab Jedid) ofrece furgonetas blancas de salida continua hacia El Jem (45 minutos), Kairuán (1 hora) y Mahdia (45 minutos).
Las tarifas son oficiales y están reguladas por el Estado, abonándose en taquilla antes de subir al vehículo.
Qué ver en Susa y Monastir: 10 atracciones para un primer viaje
A continuación se presentan los diez monumentos y yacimientos esenciales que definen la grandeza cultural del Sahel tunecino:
1. Anfiteatro romano de El Jem (Thysdrus)
El coliseo romano más grandioso y mejor conservado del continente africano, levantado hacia el año 238 d.C. con tres niveles de arcadas corintias de piedra dorada y capacidad para 35.000 espectadores.
El visitante puede recorrer libremente las galerías subterráneas abovedadas que albergaban a las fieras y gladiadores. Consulta la guía completa en Anfiteatro de El Jem.

2. Medina fortificada de Susa
Inscrita en el Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1988, la medina de Susa impresiona por su cinturón de murallas almenadas medievales de más de dos kilómetros que baja en terrazas hacia el puerto.
En su interior se descubren zocos gremiales de telas y orfebrería, mezquitas históricas y callejones silenciosos encalados. Todos los detalles en Medina de Susa.

3. Gran Ribat de Monastir
Fundado en el año 796 d.C., es una de las fortalezas islámicas más antiguas e imponentes del Magreb. Construido como retiro militar y espiritual para monjes guerreros (murabitun), su torre vigía cilíndrica ofrece panorámicas de 360 grados sobre el mar y alberga un selecto museo de manuscritos y astrolabios árabes. Conoce su historia en Ribat de Monastir.

4. Ribat de Susa y su Torre vigía
Construido en el 821 d.C. bajo la dinastía aglabí, este monasterio fortificado cuadrangular destaca por su solemne patio de arcos y sus celdas monacales. Desde su torre vigía cilíndrica de señales partió en el año 827 la gran flota árabe que conquistó Sicilia. Descubre la visita en Ribat de Susa.

5. Mausoleo de Habib Bourguiba en Monastir
Presidiendo una explanada ceremonial frente al mar, este fastuoso monumento fúnebre conmemora al padre de la independencia tunecina. Deslumbra con su cúpula dorada de bronce, sus dos estilizados minaretes y su museo personal de recuerdos de Estado. Ficha completa en Mausoleo de Habib Bourguiba.

6. Museo Arqueológico de Susa y la Kasbah
Emplazado en los bastiones subterráneos de la Kasbah del siglo IX en la cota más alta de la medina, custodia la segunda colección musivaria romana más importante de Túnez tras el Bardo, con paneles mitológicos cumbre como el Triunfo de Baco y la cabeza de Medusa. Consulta la información en Museo Arqueológico de Susa.

7. Marina y Paseo de Port El Kantaoui
Un puerto-jardín del Mediterráneo, situado a unos 10 km al norte de Susa. Construido en estilo morisco-andalusí con casas blancas y arcos en herradura, ofrece una dársena para más de trescientos veleros y yates, campos de golf y terrazas gastronómicas frente al agua. Más detalles en Port El Kantaoui.

8. Gran Mezquita de Susa
Erigida en el año 851 d.C., es uno de los monumentos más insólitos del arte islámico temprano: carece de minarete tradicional (la llamada al rezo se hacía desde el vecino Ribat) y presenta una estructura de templo-fortaleza con adarves almenados y dos robustos torreones defensivos. Descubre sus secretos en Gran Mezquita de Susa.

9. Museo Arqueológico de El Jem y Casa de África
Construido sobre los cimientos de una auténtica villa patricia romana en el sur de El Jem, reproduce a escala real la célebre 'Casa de África' y custodia mosaicos prodigiosos como la alegoría de la diosa África con trompa de elefante y el parque exterior de villas excavadas. Guía completa en Museo Arqueológico de El Jem.

10. Kasbah y Torre Khalef de Susa
Erigida en el siglo IX en el ángulo más elevado de las murallas, la Kasbah albergó el cuartel militar del gobernador. Su silueta está coronada por la Torre Khalef de 30 metros de altura, que sirvió como faro marítimo sobre el golfo y atalaya sobre todo el Sahel. Más información en Kasbah y Torre Khalef de Susa.

Guía práctica para la excursión arqueológica a El Jem
La visita al Anfiteatro de El Jem es una de las excursiones culturales más memorables de todo el Mediterráneo.
Situado en medio de la estepa olivarera a 65 kilómetros al sur de Susa, llegar por libre resulta extremadamente sencillo mediante los taxis colectivos (louages) que salen continuamente desde la estación de Susa Bab Jedid.
Para disfrutar plenamente del monumento, se recomienda llegar temprano por la mañana o a última hora de la tarde, cuando los grupos organizados de turistas ya han abandonado el recinto y el sol bajo proyecta sombras doradas a través de las arcadas corintias.
No dejes de descender a las galerías subterráneas abovedadas, perfectamente iluminadas y transitables, donde se conservan las fosas originales por donde se izaban las fieras en jaulas hacia la arena mediante poleas de madera.
Conviene consultar si el billete de entrada al anfiteatro incluye el acceso al Museo Arqueológico de El Jem, emplazado a escasos diez minutos a pie o dos minutos en taxi local hacia el sur.
En su interior se puede admirar la reconstrucción íntegra de la opulenta domus patricia 'Casa de África' con sus patios de columnas y el célebre mosaico de la diosa África tocada con trompa de elefante, así como un parque arqueológico exterior con calzadas romanas originales que casi ningún visitante suele recorrer.
Playas del Sahel: de la bahía de Boujaafar a las calas de Monastir
El litoral que une Susa y Monastir ofrece más de treinta kilómetros de playas de arena fina dorada bañadas por las aguas templadas del golfo de Hammamet.
La playa urbana de Boujaafar, en pleno centro de Susa, destaca por su amplio paseo marítimo flanqueado por palmeras y cafés, siendo el epicentro de los paseos familiares al atardecer.
Hacia el norte, los arenales de Port El Kantaoui ofrecen aguas excepcionalmente calmas y fondos limpios, dotados de centros náuticos donde practicar esquí acuático, parasailing, paseos en catamarán y excursiones de avistamiento de delfines en mar abierto.
Por su parte, la costa de Skanes, situada entre ambas urbes, es famosa internacionalmente por sus prestigiosos centros de talasoterapia médica que utilizan agua marina y algas para tratamientos revitalizantes y de descanso.
En Monastir, la pequeña playa de la Falaise (junto a los acantilados marinos) y la playa del Qaraiya, situada al pie mismo de las murallas del Gran Ribat, brindan un baño íntimo y singular rodeado de historia medieval islámica, con restaurantes a pie de agua donde se sirven pescados del día capturados por la flota artesanal local.
Itinerarios recomendados: cómo organizar 1, 2 o 3 días en el Sahel
Para articular de manera óptima las visitas patrimoniales con las playas y la excursión indispensable hacia El Jem, recomendamos seguir este esquema estructurado:
Día 1: inmersión medieval en Susa y la marina de Port El Kantaoui
Comienza a primera hora recorriendo las murallas de la Medina de Susa, ascienda a la Torre Nador del Ribat de Susa y visita la sobria Gran Mezquita. Al mediodía, culmine el ascenso de la colina para contemplar los mosaicos romanos en la Kasbah del Museo Arqueológico. Por la tarde, toma un taxi hacia la marina jardín de Port El Kantaoui para pasear entre veleros y cenar pescado fresco en el muelle.
Día 2: el colosal coliseo de El Jem y la espiritualidad de Monastir
Toma temprano un louage o tren hacia el sur para dedicar la mañana completa al Anfiteatro de El Jem, descendiendo a sus galerías subterráneas y visitando la Casa de África en el Museo Arqueológico de El Jem. Tras regresar a media tarde, toma el Métro du Sahel hacia Monastir para admirar el atardecer desde el adarve del Gran Ribat y pasear por la explanada del Mausoleo de Bourguiba.
Día 3: playas de Skanes, Mahdia y relax Mediterráneo
Dedica la tercera jornada a disfrutar de las playas de arena fina de Skanes o prolonga el viaje en tren hacia Mahdia, la antigua capital fatimí famosa por su cementerio marino frente al mar, sus talleres de tejido de seda y la monumental puerta fortificada de Skifa Kahla.
Dónde Alojarte: distritos y zonas recomendadas en Susa y Monastir
La oferta hotelera en el Sahel central es extraordinariamente variada, combinando residencias con encanto en cascos históricos con resorts balnearios frente al mar dotados de grandes piscinas y centros de talasoterapia:
Distrito / Zona | Características Principales | Perfil Ideal de Viajero |
|---|---|---|
Medina de Susa (Casco Histórico) | Inmersión medieval pura, casas de huéspedes tradicionales, zocos y cercanía inmediata a pie al Ribat y la playa urbana. | Amantes del patrimonio arquitectónico, viajeros a pie e interesados en la historia islámica. |
Paseo Marítimo de Susa (Boujaafar) | Avenida costera moderna con hoteles de cuatro y cinco estrellas con acceso directo a la arena y restaurantes. | Vacaciones de sol y playa, parejas y familias que desean combinar visitas culturales con ocio costero. |
Port El Kantaoui | Marina ajardinada de estilo morisco-andalusí a unos 10 km al norte, campos de golf y ambiente náutico selecto. | Turismo de lujo, aficionados al golf, navegación deportiva y familias en resorts con todo incluido. |
Monastir y Paseo del Ribat | Atmósfera marinera pausada, vistas al mausoleo y al gran fuerte, playas familiares de arena fina y tranquilidad. | Viajeros que buscan un ritmo apacible, escapadas culturales y cercanía directa al aeropuerto MIR. |
Zona Turística de Skanes | Franja litoral de resorts balnearios con grandes jardines de palmeras situada estratégicamente entre Susa y Monastir. | Estancias de descanso balneario prolongado, animación infantil y tratamientos de talasoterapia. |
Quienes deseen una experiencia puramente cultural encontrarán en los dars y hoteles boutique del interior de la Medina de Susa (como Dar Antonia) una atmósfera señorial íntima.
Para viajes vacacionales con niños o amantes de los deportes náuticos, los grandes hoteles de Port El Kantaoui y Skanes ofrecen accesos privados a la playa y campos de golf de primer nivel.
Gastronomía tradicional: sabores marineros y especias del Sahel
La gastronomía de Susa y Monastir es un tributo continuo a las aguas generosas del Mediterráneo y a los olivares milenarios que tapizan el paisaje del Sahel.
El aceite de oliva virgen extra de la región, extraído de la variedad autóctona Chemlali, es muy apreciado en la región:
Platos típicos que debes saborear
• Cuscús con pescado de roca (Kosksi bil Hout): Especialidad insignia de la costa del Sahel. La sémola fina se cuece sobre el vapor de un caldo especiado con mero, dorada o salmonetes, pimientos rojos dulces y calabaza asada.
• Ensalada Méchouia: Pimientos verdes, tomates maduros, cebollas y ajos asados al carbón sobre brasas, majados en mortero con aceite de oliva virgen, alcaravea y sal, coronados con ventresca de atún, huevo duro y aceitunas negras.
• Tajine tunecino: A diferencia del tayín marroquí de barro, el tajine tunecino es un horneado similar a una gruesa tortilla esponjosa preparado con huevos batidos, queso rallado, carne de cordero o pollo desmigada, perejil y cúrcuma.
• Mariscos y pulpo a la brasa en Monastir: En los restaurantes del puerto deportivo de Monastir y Susa se degustan calamares rellenos con verduras y hierbas, pulpo asado aliñado con limón y gambas rojas del golfo a la plancha.

Pastelería tradicional y dulces de aceite
En el Sahel merece la pena probar los pasteles tradicionales fritos en aceite de oliva y bañados en almíbar de azahar, como los zlabia y mkharek, así como el refinado kaak warka, una rosquilla blanca de harina de trigo rellena de mazapán de almendra finamente aromatizada con agua destilada de eglantina (nesri).
Cuándo viajar al Sahel: clima y temporadas
Susa y Monastir tienen clima mediterráneo, con veranos largos, secos y calurosos e inviernos suaves en los que rara vez hace frío de verdad junto a la costa.
La temporada de playa se extiende aproximadamente desde finales de la primavera hasta bien entrado el otoño, y en pleno verano la costa se llena de turismo europeo y de familias tunecinas que vienen a pasar sus vacaciones junto al mar.
Si tu prioridad es el baño, julio, agosto y septiembre son los meses con el agua más cálida.
Para combinar playa con patrimonio, la primavera y el otoño son las mejores épocas: el calor no aprieta al recorrer las murallas de la medina o las gradas de El Jem, que está tierra adentro y suele ser bastante más caluroso que la costa.
En invierno muchos complejos de playa bajan el ritmo, pero las ciudades siguen vivas y los monumentos se visitan con mucha menos gente.
Ten en cuenta también el Ramadán, cuya fecha cambia cada año porque sigue el calendario lunar: durante ese mes muchos locales cambian su ritmo diurno y la vida se traslada a la noche.
Kairuán, la ciudad santa a un paso de Susa
Si hay una excursión que completa la visita al Sahel junto con El Jem, es Kairuán, a alrededor de una hora tierra adentro desde Susa.
Fundada en el siglo VII por Uqba ibn Nafi durante la conquista árabe del norte de África, fue durante siglos la capital religiosa y política de la región, y es considerada una de las ciudades más sagradas del islam en el Magreb.
Su medina, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conserva el trazado y las murallas de su época de esplendor.
La gran visita es la Gran Mezquita, también llamada mezquita de Uqba, uno de los edificios religiosos más antiguos e influyentes del mundo islámico occidental, con su patio inmenso y su sala de oración de columnas reaprovechadas de edificios romanos y bizantinos.
Completan el recorrido los estanques de los aglabíes, grandes depósitos de agua del siglo IX, y el mausoleo de Sidi Sahab, decorado con azulejos y estucos.
Kairuán es además la capital tunecina de las alfombras y del makroudh, un pastelito de sémola relleno de pasta de dátiles que se vende recién hecho en la medina.
Monastir más allá del Ribat: medina, puerto y cine
Monastir suele visitarse sólo por su Ribat y el mausoleo de Bourguiba, pero la ciudad tiene otros rincones que merecen un paseo sin prisas.
Su medina es pequeña, ordenada y muy tranquila comparada con la de Susa, con calles de casas blancas y puertas pintadas, pequeños comercios de barrio y la mezquita Bourguiba, de construcción moderna pero inspirada en la arquitectura tradicional tunecina.
El puerto deportivo, junto al Ribat, es el lugar donde los habitantes salen a pasear cuando baja el sol.
El Ribat de Monastir tiene además una curiosa historia cinematográfica: sus murallas y patios sirvieron de decorado para varias películas ambientadas en la Antigüedad o en Tierra Santa, entre ellas La vida de Brian, de los Monty Python, y la miniserie Jesús de Nazaret, de Franco Zeffirelli.
Recorrer sus adarves sabiendo esto añade una capa divertida a la visita, sobre todo si viajas con alguien aficionado al cine.
Mahdia, la capital fatimí del Sahel
Más al sur de Monastir y conectada con ella por la misma línea del tren del Sahel, Mahdia es la escapada perfecta para quien busca una ciudad costera más pequeña y menos turística.
Fue fundada a comienzos del siglo X por el primer califa fatimí, que la convirtió en su capital, sobre una península estrecha que entra en el mar.
De aquella época se conservan la Gran Mezquita, reconstruida respetando el modelo original, y la monumental puerta de Skifa el Kahla, que daba acceso a la ciudad fortificada.
En la punta de la península están el fuerte otomano de Borj el Kebir, con buenas vistas sobre la costa, y el cementerio marino, con sus tumbas blancas mirando al Mediterráneo.
Mahdia es también conocida por su tradición textil, en especial los tejidos de seda que todavía se trabajan en pequeños talleres de la medina, y por sus playas de arena clara al norte de la ciudad.
Compras y artesanía en los zocos del Sahel
Los zocos de la medina de Susa son el mejor lugar de la región para comprar artesanía tunecina, siempre que te tomes el tiempo de comparar y regatear con buen humor. Lo más interesante suele ser lo que se produce en la zona o en ciudades cercanas:
Aceite de oliva del Sahel, una de las grandes regiones olivareras del país.
Cerámica pintada a mano, con los azules, verdes y amarillos típicos de Túnez.
Alfombras y kilims, sobre todo si se combinan con la visita a Kairuán.
Objetos de cobre y latón trabajados a mano, como bandejas y faroles.
Chechia, el gorro rojo de fieltro tradicional tunecino.
Tejidos de seda de Mahdia.
Consejos prácticos para moverte por el Sahel
El dinar tunecino es una moneda de circulación restringida: no se puede conseguir fuera del país ni sacarlo al salir, así que lo habitual es cambiar al llegar, en el aeropuerto, en bancos u oficinas de cambio.
Guarda los comprobantes de cambio, porque te pueden pedir que los presentes si quieres reconvertir el dinero sobrante antes de volver. Los cajeros automáticos son frecuentes en Susa, Monastir y Port El Kantaoui, pero en El Jem o Kairuán conviene llevar efectivo suficiente.
El francés es la lengua extranjera más extendida y te va a resultar útil en comercios, estaciones y taxis, junto con el árabe tunecino. En los taxis urbanos pide siempre que pongan el taxímetro antes de arrancar. Para el agua, lo más común entre los viajeros es tomar agua embotellada.
Y si vas a visitar la medina en viernes, recuerda que muchos comercios cierran un rato al mediodía, coincidiendo con la oración principal de la semana.
Seguridad ciudadana, normativa y preguntas frecuentes
Para sacar el máximo partido a la estancia en Susa, Monastir y El Jem, ten presentes estas recomendaciones de seguridad y etiqueta social:
Comprar en los zocos con paciencia: El regateo en la Medina de Susa es parte del diálogo cultural. Compara precios en varios comercios antes de decidirte y evita a los guías improvisados que se ofrecen en las puertas de la medina para llevarte a tiendas de comisiones elevadas.
Seguridad y paseos nocturnos: Susa, Monastir y Port El Kantaoui son destinos muy seguros con presencia constante de patrullas policiales turísticas. Los paseos marítimos y las zonas de restaurantes están bien iluminados y transitados por familias locales hasta bien entrada la noche.
Visita respetuosa a lugares de culto: Al visitar mezquitas y recintos religiosos activos viste con discreción (pantalones o faldas por debajo de la rodilla y hombros cubiertos). Respeta los momentos de oración de los viernes al mediodía.
¿Cómo ir de Susa al Anfiteatro de El Jem por libre?
La excursión a El Jem es sumamente fácil y económica. La opción más rápida y recomendada son los taxis colectivos (louages), que parten continuamente desde la estación de louages de Susa (estación sur de Bab Jedid) y llegan a El Jem en unos 45 minutos. Alternativamente, la compañía nacional de ferrocarriles SNCFT opera varios trenes diarios entre la estación de Susa Ville y El Jem.
¿Es mejor alojarse en Susa o en Monastir?
Depende del perfil de viaje: Susa ofrece mayor dinamismo comercial, una medina viva con zocos extensos, vida nocturna y una ubicación central como nudo de transporte. Monastir, por su parte, es notablemente más serena, limpia y residencial, con un paseo marítimo apacible ideal para quienes buscan descanso absoluto sin renunciar al patrimonio monumental.
¿Cuánto tiempo se necesita para recorrer ambas ciudades y El Jem?
Se sugiere dedicar un mínimo de dos o tres días completos: el primer día se destina a la Medina de Susa, su Ribat fortificado y el Museo Arqueológico en la Kasbah; el segundo día se visita Monastir por la mañana (Ribat y Mausoleo de Bourguiba) y el Anfiteatro y Museo de El Jem por la tarde; un tercer día opcional permite disfrutar de Port El Kantaoui y las playas de Skanes.
¿Qué es el Métro du Sahel y cómo se utiliza?
El Métro du Sahel es una moderna línea ferroviaria electrificada de cercanías que conecta ininterrumpidamente las ciudades costeras de Susa, Monastir y Mahdia a lo largo de 70 kilómetros, deteniéndose también en el Aeropuerto de Monastir (MIR). Los trenes circulan cada 40 minutos, constituyendo el transporte público más cómodo entre ambas urbes.
¿Qué precauciones de vestimenta y costumbres se deben observar?
Al igual que en el resto del litoral tunecino, la ropa de verano occidental es perfectamente habitual en playas y paseos marítimos. Para ingresar a la Gran Mezquita de Susa se requiere cubrir hombros y piernas (se proporcionan túnicas respetuosas a la entrada). En los zocos de Susa es costumbre regatear amistosamente el precio de alfombras, cuero y artesanías de madera de olivo.




