Port El Kantaoui, una marina de casas blancas y arcos andalusíes

Inaugurado a finales de la década de 1970 a pocos kilómetros al norte de Susa, Port El Kantaoui es una marina turística y uno de los complejos de ocio de la costa tunecina. Diseñado según la estética andalusí de casas blancas, celosías de madera y arcos moriscos, cuenta con una marina con capacidad para más de trescientos barcos deportivos.

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Inaugurado a finales de la década de 1970 a pocos kilómetros al norte de Susa, Port El Kantaoui es una marina turística y uno de los complejos de ocio de la costa tunecina.

Diseñado según la estética andalusí de casas blancas, celosías de madera y arcos moriscos, cuenta con una marina con capacidad para más de trescientos barcos deportivos.

Marina ajardinada de estilo andalusí con yates y veleros en Port El Kantaoui.
Amy Keus (CC BY-SA 2.0)
Ubicación
A pocos kilómetros al norte del centro de Susa (taxis y tren turístico 'tuk-tuk')
Acceso a la marina
Libre y gratuito durante las 24 horas del día
Actividades
Excursiones en barco pirata, submarinismo, golf de 36 hoyos y vela
Gastronomía
Restaurantes de pescado fresco, cocina tunecina y heladerías frente al muelle
Ambiente
Paseo familiar relajado, calles empedradas sin tráfico rodado y fuentes

Arquitectura morisca y urbanismo peatonal

El trazado de Port El Kantaoui se inspiró en la arquitectura tradicional de Sidi Bou Said, armonizando muros encalados con arcos en herradura, pérgolas de buganvilla y farolas de hierro forjado.

Alrededor de los pantalanes se despliegan tiendas de moda, galerías de artesanía seleccionada y terrazas donde degustar té a la menta al atardecer.

Excursiones en mar abierto y deportes náuticos

Desde los muelles parten a diario catamaranes y reproducciones de carabelas históricas que ofrecen rutas costeras con avistamiento de delfines en libertad, fondeo en calas para el baño y clases de esquí acuático y parasailing en las playas adyacentes de arena fina.

El campo de golf El Kantaoui

En las colinas inmediatas que bordean la marina se extiende el prestigioso Kantaoui Golf Course, un campo de campeonato de 36 hoyos diseñado por Ronald Fream entre colinas de olivos centenarios y lagos artificiales con vistas panorámicas sobre el mar Mediterráneo.

El concepto de puerto jardín y los espacios verdes

El diseño de Port El Kantaoui fue concebido como un modelo de integración paisajística en el litoral tunecino. Jardines, paseos sombreados y fuentes rodean los muelles náuticos.

Especies autóctonas como buganvillas, jazmines, palmeras datileras e hibiscos se entrelazan con las arcadas blancas, creando un ambiente fresco y perfumado a escasos metros del mar. El proyecto arquitectónico buscó armonizar la funcionalidad de una moderna dársena con el encanto de las villas marineras tradicionales.

En el centro del complejo sobresale una gran fuente ornamental decorada con motivos geométricos árabes. Durante las noches de verano, los chorros de agua iluminados ofrecen una exhibición visual que atrae a paseantes, sirviendo como punto de referencia para quienes exploran los callejones peatonales de la marina.

La circulación interior es íntegramente peatonal, lo que permite recorrer los paseos marítimos sin tráfico rodado ni ruidos molestos. Las plazas empedradas cuentan con farolas ornamentales y bancos de cerámica esmaltada inspirados en la estética andalusí, propiciando largas caminatas familiares junto a los barcos de recreo amarrados.

Las playas de arena y el paseo de la bahía

A ambos lados de las escolleras del puerto se abren amplias extensiones de arena dorada bañadas por aguas tranquilas y poco profundas. Estas playas son propicias para nadar o descansar durante los meses templados de primavera y verano, complementando el ambiente náutico con el disfrute costero.

Al caer la tarde, la luz crepuscular baña los cascos de los veleros y las fachadas de la dársena con reflejos dorados.

Muchos visitantes aprovechan esta franja horaria para pasear por el espigón exterior, desde donde se contempla una panorámica completa de la costa en dirección a Susa y de las colinas circundantes. La suave brisa del golfo hace que el paseo resulte especialmente reconfortante tras una jornada al aire libre.

Consejos prácticos para recorrer la marina

Para organizar tu estancia y disfrutar de las instalaciones portuarias, te sugerimos tener en cuenta estas recomendaciones:

  • Llega a media tarde para recorrer los jardines con temperaturas suaves y presenciar la puesta de sol desde el muelle.

  • Utiliza el tren turístico ligero o el servicio de taxi oficial si te trasladas desde el centro histórico de Susa.

  • Lleva calzado cómodo para pasear a pie por las dársenas empedradas y las pasarelas que bordean la línea de playa.

El Sahel tunecino: olivos y mar

La región que rodea a Susa y Monastir recibe el nombre de Sahel, una palabra árabe que significa costa o borde. Se trata de una llanura costera de clima suave, con veranos cálidos e inviernos templados, cubierta en gran parte por olivares.

Túnez es uno de los países productores de aceite de oliva más importantes del Mediterráneo, y en esta zona los árboles se extienden en hileras ordenadas hasta donde alcanza la vista, alternando con huertos y pueblos blancos.

Si tienes ocasión de recorrer los alrededores, fíjate en los olivos, algunos de ellos centenarios, y en las pequeñas almazaras donde se prensa la aceituna. La cultura del olivo forma parte de la identidad regional, tanto en la gastronomía como en la economía.

Combinar el paseo por el puerto turístico con una excursión hacia el interior ofrece un contraste entre el ambiente cosmopolita de la marina y la vida rural del Sahel.

Sabores tunecinos para una tarde de puerto

La cocina tunecina es una invitación a probar sabores intensos. El pescado a la parrilla, el cuscús con verduras, las ensaladas con pimiento asado y las empanadillas crujientes conocidas como brik forman parte de las propuestas habituales en los restaurantes junto al mar.

La harissa, una pasta picante de guindilla, acompaña muchos platos, y conviene probarla con precaución hasta saber cuánto pica.

Para terminar, nada como un té de menta con piñones o un dulce de almendra y miel en una terraza frente a los barcos.

Durante el Ramadán, algunos establecimientos modifican sus horarios y la vida social se concentra después del anochecer, así que conviene informarse antes y respetar las costumbres locales.

Una tarde tranquila en el puerto, saboreando estos platos y mirando cómo cambia la luz sobre el agua, resume muy bien el encanto de esta costa.

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