Desde la torre Nador del Ribat de Susa se vigilaba a la flota bizantina

Erguido en el año 821 d.C. bajo el emir aglabí Ziyadat Allah I, el Ribat de Susa es una joya culminante de la arquitectura militar islámica altomedieval. Prototipo de fortaleza cuadrangular reforzada con torreones cilíndricos en las esquinas, albergaba a voluntarios devotos que vigilaban las aguas del Sahel frente a las flotas bizantinas.

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Erguido en el año 821 d.C. bajo el emir aglabí Ziyadat Allah I, el Ribat de Susa es una joya culminante de la arquitectura militar islámica altomedieval.

Prototipo de fortaleza cuadrangular reforzada con torreones cilíndricos en las esquinas, albergaba a voluntarios devotos que vigilaban las aguas del Sahel frente a las flotas bizantinas.

Patio interior y robusta torre vigía del Ribat fortificado de la ciudad de Susa.
Slim Alileche (CC BY-SA 3.0)
Ubicación
Entrada norte de la Medina de Susa, frente a la Gran Mezquita
Torre vigía
Torre de señales cilíndrica en la esquina sureste del edificio
Tiempo de visita
1 a 1,5 horas para recorrer el patio, las celdas y la torre

Geometría militar y vida comunitaria espartana

El edificio se estructura en torno a un solemne patio central porticado de dos plantas rodeado por decenas de celdas espartanas individuales.

La planta superior albergaba la sala de oración más antigua de Susa, orientada al sur con un austero mihrab de piedra arenisca desprovisto de ornamentación vana, coherente con el rigor ascético de los morabitos.

La atalaya Nador sobre la medina y el puerto

En la esquina sureste se alza la torre vigía cilíndrica Nador, erigida tanto para vigilar el horizonte marino como para transmitir señales de fuego y humo hacia otras fortalezas de la costa.

Subir su angosta escalera helicoidal recompensa con una vista completa de la Medina de Susa y las cubiertas escalonadas de la Gran Mezquita.

Relevancia histórica en la conquista de Sicilia

Desde las aguas del puerto protegido por este Ribat partió en el año 827 la gran flota expedicionaria aglabí comandada por el cadí Asad Ibn al-Furat que culminó con la conquista árabe de Sicilia, convirtiendo este fuerte en un hito geoestratégico del Mediterráneo medieval.

Sistema constructivo y fortificación aglabí

El Ribat de Susa destaca por la pureza geométrica de su planta cuadrangular de unos treinta y ocho metros de lado. Los muros perimetrales están construidos con gruesos bloques de piedra caliza y arenisca dorada, reforzados exteriormente por torres semicirculares en los flancos y torres cilíndricas en los vértices.

Esta disposición proporcionaba una cobertura de tiro cruzado sobre cualquier atacante que intentara aproximarse a la base.

La única puerta de acceso exterior contaba con un sistema defensivo propio de una fortaleza costera.

Al cruzar el umbral, los visitantes acceden al patio central empedrado, donde dos niveles de galerías con arcos de herradura dan paso a las estancias de los defensores.

En el centro del patio se conserva la boca del aljibe subterráneo que abastecía de agua potable a la guarnición durante asedios marítimos.

La sala de oración primitiva y las marcas de cantería

En la crujía meridional del primer piso se encuentra la sala de oración más antigua que se conserva en la ciudad, anterior incluso a la nave principal de la vecina Gran Mezquita.

El espacio se cubre con bóvedas de cañón sostenidas por arcos fajones que descansan sobre pilastras adosadas al muro, creando un ambiente de enorme serenidad y rigor ascético.

En varios bloques de los pilares del patio y de las escaleras se pueden distinguir marcas grabadas por los canteros que tallaron las piedras en el siglo IX.

Muchos de estos sillares procedían del desmantelamiento de edificios romanos de la antigua Hadrumetum, evidenciando el reciclaje sistemático de materiales constructivos en las primeras etapas del urbanismo islámico.

Pautas útiles para la subida a la torre

La ascensión a la torre vigía Nador es uno de los momentos más destacados del itinerario por el monumento, para lo cual conviene considerar estas pautas:

  • Ten en cuenta que los escalones de piedra en caracol son estrechos y requieren ascender de uno en uno con calma.

  • Lleva la cámara lista para fotografiar el contraste entre las cubiertas de la Gran Mezquita y las aguas del puerto comercial.

  • Combina la visita con la entrada a la mezquita contigua para contrastar las dos grandes obras de la dinastía aglabí en Susa.

Qué es un ribat y la cadena de torres de la costa

La palabra ribat designa una fortaleza-monasterio situada en puntos estratégicos de la frontera del mundo islámico, donde los voluntarios combinaban la oración con la vigilancia. En la costa de Túnez se construyeron varios, de modo que formaban una cadena visible de edificios y torres.

Cuando una de las torres detectaba la presencia de barcos enemigos, encendía una señal de fuego o humo que se transmitía de torre en torre, avisando a toda la costa en poco tiempo.

Este sistema de alerta permitía reaccionar con rapidez ante un ataque por mar. Visitar el ribat con esta idea en mente cambia la lectura del edificio: no se trata solo de una fortaleza aislada, sino de una pieza de una red defensiva.

Desde su torre se puede imaginar cómo se sucedían las señales a lo largo del litoral, y comprender por qué el control de la costa era tan importante para la seguridad del territorio.

Los aglabíes y de ribat a almorávides

Los aglabíes gobernaron buena parte de la actual Túnez entre los siglos IX y X, con capital en Kairuán. Fueron grandes constructores de mezquitas, cisternas y fortificaciones, y su estilo, sobrio y de proporciones sólidas, se reconoce en el ribat y en la Gran Mezquita de Susa.

Su flota llegó a conquistar Sicilia, lo que muestra el peso político y marítimo de la dinastía en el Mediterráneo.

Curiosamente, el nombre de los almorávides, dinastía que más tarde gobernó el Magreb y el sur de la península ibérica, procede de la misma raíz que ribat.

Los murabitun eran los que vivían en estas fortalezas-monasterio, y de esa vida de disciplina religiosa y militar nació un movimiento que se extendió por el occidente islámico. Esta conexión permite ver cómo un edificio aparentemente local forma parte de una historia mucho más amplia.

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