El anfiteatro de El Jem, el coliseo romano más grande de África

Levantado hacia el año 238 d.C. en la próspera ciudad oleícola romana de Thysdrus, el Anfiteatro de El Jem es el mayor anfiteatro romano de África y uno de los más grandes del Imperio. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1979, destaca por la conservación prodigiosa de sus galerías subterráneas y arquerías de arenisca dorada.

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Levantado hacia el año 238 d.C. en la próspera ciudad oleícola romana de Thysdrus, el Anfiteatro de El Jem es el mayor anfiteatro romano de África y uno de los más grandes del Imperio.

Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1979, destaca por la conservación prodigiosa de sus galerías subterráneas y arquerías de arenisca dorada.

Arcadas monumentales del coliseo romano de El Jem, el tercero más grande del mundo.
Hajer issaoui (CC BY-SA 3.0)
Ubicación
Ciudad de El Jem, a 65 km al sur de Susa (tren regular y louages)
Capacidad histórica
Hasta 35.000 espectadores acomodados en sus cáveas
Galerías subterráneas
Totalmente visitables con fosas para jaulas de fieras y gladiadores

Monumentalidad romana en medio de los olivos

El anfiteatro sorprende al viajero emergiendo como una mole titánica de 148 metros de largo por 122 de ancho sobre la llanura esteparia del Sahel.

Sus tres niveles de arcadas superpuestas, construidas íntegramente con grandes sillares de piedra, sin cimientos, traídos de canteras de la costa a unos 30 kilómetros, atestiguan la inmensa riqueza generada por el comercio del aceite de oliva en la provincia romana de África.

Las galerías subterráneas intactas

A diferencia del Coliseo de Roma, donde el subsuelo de la arena quedó al descubierto y desprovisto de cubierta, en El Jem el foso central subterráneo conserva intacta su bóveda original.

Es posible descender a las dos galerías abovedadas cruzadas para explorar las celdas donde aguardaban los gladiadores y las trampillas mecánicas por donde se izaban leones y panteras hacia la arena.

Festival de Música Sinfónica de El Jem

En verano, el anfiteatro cambia de aspecto para acoger el Festival Internacional de Música Sinfónica de El Jem, reuniendo a prestigiosas orquestas filarmónicas internacionales bajo una acústica clásica muy apreciada.

Historia de Thysdrus y el esplendor oleícola

El Anfiteatro de El Jem se erigió cuando la antigua Thysdrus disfrutaba de una época de extraordinaria prosperidad económica gracias a la exportación de aceite de oliva hacia Roma y otras provincias.

Los ricos terratenientes locales financiaron esta monumental obra pública con el propósito de ganar prestigio político y celebrar espectáculos de gladiadores a gran escala en el norte de África. La fertilidad del suelo y las densas plantaciones de olivos aseguraron los cuantiosos recursos necesarios para erigir semejante coloso de piedra.

Las obras coincidieron con la rebelión del procónsul Gordiano I en el año 238 contra el emperador Maximino el Tracio, proclamándose nuevo emperador en esta misma localidad.

Aunque la obra parece haber quedado sin terminar, la fábrica de sillería de arenisca permaneció como un testimonio extraordinario del poder cívico provincial.

La fortaleza medieval y los avatares bélicos

Tras el fin del dominio romano y la llegada de los periodos bizantino e islámico, el recinto dejó de albergar espectáculos circenses y asumió funciones militares como plaza fuerte defensiva.

Durante las revueltas bereberes contra la expansión árabe a finales del siglo VII, la legendaria reina Kahena utilizó la estructura como refugio y bastión de sus tropas.

Siglos más tarde, hacia 1695, las tropas del bey de Túnez abrieron una brecha en el muro con disparos de artillería para desalojar a rebeldes atrincherados. Esa abertura, visible todavía hoy, expuso las galerías interiores y confirió al monumento su inconfundible silueta asimétrica.

A pesar de los daños ocasionados por los bombardeos, la solidez del aparejo romano evitó el colapso de las arquerías contiguas.

Una ciudad rica en aceite de oliva

El tamaño del anfiteatro sorprende en una ciudad pequeña, y la explicación está en la economía romana. Thysdrus prosperó con el cultivo del olivo en las llanuras del Sahel tunecino, y el aceite viajaba por mar hacia Roma y otras ciudades del imperio.

Esa riqueza permitió a los notables locales financiar un edificio para espectáculos que quería rivalizar con los de las grandes capitales.

Hoy los olivares siguen siendo parte del paisaje, y no es raro cruzar campos de olivos al acercarte a El Jem.

Mirar el anfiteatro con esa imagen en mente ayuda a entender que el monumento no nació de un capricho aislado, sino de una región agrícola próspera que se veía a sí misma como parte del mundo romano.

Qué se veía en la arena

Los espectáculos de los anfiteatros incluían combates de gladiadores, pero también cacerías en las que se enfrentaban fieras traídas de distintos rincones del imperio.

África del Norte era un proveedor habitual de animales exóticos, y las ciudades de la región organizaban jornadas de gran asistencia donde el público seguía los combates desde las gradas según su rango social.

Los pasillos y recintos bajo la arena servían para preparar a los participantes y mover a los animales.

Al recorrer las galerías, intenta imaginar el movimiento de personas, animales y mecanismos que sostenía cada función. Esa lectura vuelve más vivo el recorrido y permite ver el edificio como una máquina compleja, pensada para sorprender a miles de espectadores.

Un monumento reconocido por la UNESCO

El anfiteatro figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde finales de la década de 1970, y su estado de conservación es una de sus grandes virtudes.

A diferencia de otros edificios romanos, conserva buena parte de sus arcadas y gradas, lo que permite ver con claridad su estructura original.

Camina despacio por los niveles superiores para ver el interior desde arriba, y no olvides mirar hacia fuera, donde la llanura y los tejados bajos de la ciudad completan la imagen.

Recomendaciones para explorar la cávea y los niveles superiores

Para recorrer las gradas y los pasadizos con comodidad, conviene tener presentes algunas recomendaciones sencillas:

  • Sube con cuidado por las escaleras de piedra hacia los niveles intermedios para contemplar la perspectiva geométrica de la arena.

  • Aprovecha para visitar el cercano museo arqueológico, que alberga mosaicos romanos de gran valor.

  • Lleva agua y protección para la cabeza durante los meses centrales del año debido a la intensa radiación en las gradas descubiertas.

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