La Casa de África renace a escala real en el museo de El Jem
Situado a pocos minutos a pie del anfiteatro romano, el Museo Arqueológico de El Jem custodia los fastuosos tesoros musivarios rescatados de las aristocráticas mansiones de Thysdrus. Junto al museo se levanta la reconstrucción a escala real de la afamada domus 'Casa de África'.
Por Daniel
Situado a pocos minutos a pie del anfiteatro romano, el Museo Arqueológico de El Jem custodia los fastuosos tesoros musivarios rescatados de las aristocráticas mansiones de Thysdrus.
Junto al museo se levanta la reconstrucción a escala real de la afamada domus 'Casa de África'.

- Ubicación
- Avenida Habib Bourguiba, extremo sur de El Jem
- Pieza célebre
- Mosaico alegórico de la diosa África con un despojo de elefante como tocado
- Parque arqueológico
- Yacimiento anexo con calles romanas y villas con mosaicos in situ
La Casa de África: reconstrucción de una Domus aristocrática
El mayor atractivo del museo reside en la 'Maison d'Afrique', una opulenta residencia patricia romana del siglo II d.C. meticulosamente reconstruida con sus columnas, atrio, peristilo y salas de banquetes, permitiendo al visitante experimentar cómo era una residencia aristocrática de la África romana.
Mosaicos de la naturaleza y el comercio Oleícola
Las galerías del museo albergan mosaicos geométricos y figurativos de excepcional calidad cromática: el famoso panel de la diosa África, tocada con un despojo de elefante, cortejos de fieras, combates en la arena y alegorías de las cuatro estaciones agrícolas que regían la prosperidad local.
Yacimiento exterior de las villas romanas
En la parte trasera del museo se extiende un parque arqueológico al aire libre donde los senderos permiten recorrer calles romanas originales, alcantarillados y los suelos musivarios conservados en su sitio original de la Casa de los Pavos Reales y la Casa de la Procesión Báquica.
Técnicas de los maestros musivarios de Thysdrus
El Museo Arqueológico de El Jem expone paneles que ilustran el virtuosismo técnico alcanzado por los artesanos locales durante los siglos II y III d.C. Utilizando teselas policromadas de mármol, caliza y pasta de vidrio, los artistas lograban gradaciones tonales de gran sutileza.
Los mosaicos no solo servían para embellecer los pavimentos de las viviendas adineradas, sino que reflejaban el prestigio social y la refinada cultura visual de las élites mercantiles.
Las composiciones destacan por su realismo anatómico y por la minuciosidad al representar peces mediterráneos, aves exóticas y escenas cinegéticas.
Entre las piezas más singulares figuran representaciones de divinidades protectoras del hogar y medallones con signos zodiacales, elaborados con una densidad de teselas diminutas que permitía imitar la pincelada de las pinturas murales de la época.
Vida cotidiana en las residencias romanas
A través del recorrido por los restos de las viviendas aristocráticas, se comprende cómo se organizaba la vida privada en el África proconsular.
Las casas giraban en torno a un peristilo central porticado, donde un jardín interior y un estanque ayudaban a mantener una temperatura fresca durante los meses más calurosos del verano saheliano.
Las estancias de representación, como el triclinio o comedor formal, contaban con los pavimentos decorativos más elaborados para impresionar a los invitados durante las recepciones.
El sistema de evacuación de aguas pluviales y las conducciones subterráneas de cerámica demuestran el avanzado nivel de confort alcanzado por los moradores de la ciudadela antes de su declive tardorromano.
Asimismo, se exhiben estatuillas votivas de terracota, lámparas de aceite y cerámicas culinarias halladas en las excavaciones. Estos utensilios menores permiten reconstruir las costumbres domésticas y las creencias familiares en las villas norteafricanas.
Consejos para recorrer la colección musivaria
Para organizar tu recorrido entre las salas interiores y el área arqueológica al aire libre, ten presentes las siguientes recomendaciones:
Contempla los mosaicos desde varios ángulos para apreciar el brillo de los esmaltes y la textura del mármol.
Recorre el área exterior protegida por toldos para observar los pavimentos conservados en su emplazamiento original.
Planifica el itinerario conjuntamente con el gran anfiteatro, ubicado a corta distancia a pie a través del pueblo.
Thysdrus, una ciudad enriquecida por el aceite
Para entender por qué El Jem conserva mosaicos tan ricos hay que recordar de qué vivía la antigua Thysdrus.
Su territorio, dedicado en buena parte al olivar, produjo aceite en abundancia durante los primeros siglos de nuestra era, y ese comercio enriqueció a una élite local capaz de costear grandes casas con pavimentos decorados.
El mismo dinero que levantó el gigantesco anfiteatro financió también los suelos de teselas que hoy se contemplan en el museo.
La ciudad tuvo además un momento de protagonismo político: en el año 238 d. C., durante una revuelta contra el poder imperial, en Thysdrus fue proclamado emperador el procónsul Gordiano. Aquel episodio fue breve, pero ayuda a situar la localidad como algo más que una población agrícola de provincias.
Cómo mirar un mosaico con calma
Un mosaico no se agota en una primera mirada. Acércate para ver cómo cada tesela se coloca junto a otra de tono parecido y cómo esa suma crea sombras, volúmenes y movimiento.
Después aléjate varios pasos: lo que de cerca parecía un conjunto de piedrecitas se convierte en una escena nítida, con animales, figuras humanas o motivos vegetales.
Fíjate también en los bordes y las cenefas geométricas, que enmarcan la escena y muestran el gusto por el orden y la simetría. Cuando la sala lo permita, rodea las piezas más grandes y observa cómo cambia el brillo según el ángulo de la luz.
Esa paciencia es la mejor manera de apreciar un trabajo que, hace casi dos mil años, costó semanas de oficio a los artesanos que lo realizaron.





