Oxford en uno o dos días, entre colegios, bibliotecas y bateas

Oxford se recorre en 1 a 2 días, combinando Christ Church, la Biblioteca Bodleiana y la Radcliffe Camera, el Museo Ashmolean y un paseo en punting por el río Cherwell. A menos de una hora en tren desde Londres, es la sede de la universidad de habla inglesa más antigua del mundo, con clases documentadas desde 1096.

Por · Publicado el 8 de septiembre de 2026

Datos clave para planificar el viaje

Estancia recomendada

1 a 2 días completos (medio día más si se suma Blenheim Palace)

Mejor época para viajar

Mayo a septiembre, fuera del período de exámenes de junio

Moneda y métodos de pago

Libra esterlina (GBP, £). Pago sin contacto en casi todos lados

Idioma y transporte

Inglés oficial. Ciudad muy caminable, bicicletas por todas partes

Oxford es la sede de la universidad de habla inglesa más antigua del mundo: hay constancia de enseñanza organizada aquí desde 1096, casi un siglo antes de que existiera la propia Universidad de Cambridge.

No es una única institución con un campus, sino un mosaico de 39 colegios autónomos —cada uno con su propio patio, capilla, comedor y biblioteca— más cuatro salas privadas permanentes.

A menos de una hora en tren de Londres, la ciudad combina ese entramado universitario de piedra dorada con una vida propia de mercado medieval: calles peatonales, pubs centenarios donde nacieron ideas literarias que cambiaron la cultura popular, y el río Cherwell, donde todavía hoy los estudiantes se pasean en batea (punting) las tardes de primavera.

El apodo por el que se conoce a Oxford en cualquier guía de viajes en inglés —'la ciudad de las agujas soñadoras'— viene de un verso de 1866 del poeta Matthew Arnold, que describió así el perfil de torres y campanarios que se recorta contra el cielo al mirar la ciudad desde cualquier colina cercana: una imagen que, siglo y medio después, sigue siendo exactamente la que recibe hoy a quien llega en tren desde Londres.

Esta guía reúne la historia de la universidad, cómo llegar y moverse, las 10 atracciones principales, dónde alojarse, qué comer y la seguridad real de la ciudad.

Hasta la puntuación tiene aquí su propia marca registrada: la llamada 'coma de Oxford' —la coma final que se añade antes de la conjunción en una enumeración de tres o más elementos— toma su nombre de la editorial universitaria, la Oxford University Press, que adoptó esa convención tipográfica de forma consistente desde comienzos del siglo XX y todavía hoy la exige en su propio manual de estilo.

Esa misma editorial, un departamento más de la universidad, es hoy la editorial universitaria más grande del mundo por volumen de publicaciones, con unos 6.000 títulos nuevos cada año y cerca de 4.000 empleados: es también la responsable del Oxford English Dictionary, la obra de referencia sobre el idioma inglés que documenta el significado, la historia y el uso de más de 500.000 palabras y expresiones, cuya primera edición completa tardó más de setenta años en publicarse por entregas desde finales del siglo XIX.

Panorámica de las 'agujas soñadoras' de Oxford, vista desde la torre de la iglesia de Santa María.
Diliff, Wikimedia Commons (CC BY 2.5)

Historia: nueve siglos de aulas, riñas y reyes exiliados

No hay una fecha fundacional única: hay constancia de enseñanza en Oxford desde 1096, y el crecimiento se aceleró de forma decisiva en 1167, cuando el rey Enrique II prohibió a los estudiantes ingleses asistir a la Universidad de París tras su disputa con Thomas Becket, empujándolos a volver a estudiar en su propio país.

La universidad obtuvo su carta real en 1248, de manos de Enrique III.

El origen de Cambridge: una fuga forzada desde Oxford

En diciembre de 1209, un estudiante de Oxford mató accidentalmente a una mujer del pueblo; las autoridades locales, sin esperar al fuero eclesiástico que protegía a los universitarios, ahorcaron a tres compañeros suyos que nada tenían que ver. El canciller de la universidad suspendió las clases en protesta, y varios cientos de maestros y estudiantes empacaron sus libros y se marcharon en masa hacia el este, a un pequeño pueblo de mercado sobre el río Cam. Ese éxodo, más que ningún plan o decreto real, es el episodio que dio origen a la Universidad de Cambridge.

La tensión entre la ciudad y la universidad (town and gown) volvió a estallar de forma mucho más sangrienta el 10 de febrero de 1355, día de Santa Escolástica: una discusión por la calidad del vino en la taberna Swindlestock, en pleno cruce de Carfax, degeneró en una revuelta de tres días con partidas armadas llegadas del campo.

Murieron unas veinte personas del pueblo y hasta sesenta y tres miembros de la universidad.

Como castigo, la ciudad perdió sus privilegios municipales y quedó obligada, durante siglos, a una penitencia anual: el alcalde y sesenta regidores debían asistir a misa en la Iglesia Universitaria de Santa María la Virgen y pagar una multa simbólica de un penique por cada universitario muerto.

El sistema de colegios autónomos —cada uno con su propia dotación, sus propios estatutos y su propia vida social, federados bajo una única universidad— se consolidó en los siglos siguientes: University College, Balliol y Merton, fundados en la segunda mitad del siglo XIII, se disputan todavía hoy, medio en broma, el título de colegio más antiguo.

Ese modelo de gobierno colegiado es la clave para entender por qué Oxford no tiene un único campus cerrado, sino que está literalmente entretejida con el resto de la ciudad.

Por sus aulas pasaron treinta y un primeros ministros británicos, entre ellos casi todos los que gobernaron el Reino Unido durante el siglo XX y XXI, además de decenas de premios Nobel, escritores como J.R.R. Tolkien y C.S.

Lewis —que se reunían semanalmente en un pub del centro a leer en voz alta sus manuscritos— y Charles Dodgson, el matemático que bajo el seudónimo de Lewis Carroll escribió 'Alicia en el país de las maravillas' inspirado en una niña real que conoció en uno de los colegios de la ciudad.

El calendario académico todavía conserva nombres de raíz medieval que sorprenden al visitante: el año se divide en tres trimestres —Michaelmas (otoño), Hilary (invierno) y Trinity (verano)—, cada uno bautizado por la festividad religiosa cercana a su inicio.

Durante esos períodos, sobre todo en las semanas de exámenes finales de junio, es habitual cruzarse por la calle con estudiantes vestidos con la toga académica tradicional (sub fusc), una escena que en cualquier otra ciudad inglesa resultaría fuera de lugar y en Oxford es simplemente un martes cualquiera.

La ciudad tampoco fue ajena a la Segunda Guerra Mundial, aunque salió del conflicto con su perfil histórico prácticamente intacto: a diferencia de Coventry o Londres, el centro de Oxford no sufrió bombardeos masivos, y hasta el día de hoy no existe una explicación documentada de por qué la Luftwaffe la dejó relativamente en paz —una de las teorías más repetidas, la de un supuesto pacto secreto para no bombardear ciudades universitarias, carece de respaldo histórico real y se considera hoy una leyenda urbana sin fundamento.

Fue precisamente durante esos años de guerra cuando Oxford protagonizó uno de los avances científicos más determinantes del siglo XX: entre 1935 y 1940, el patólogo australiano Howard Florey y el bioquímico Ernst Chain, al frente de un pequeño equipo en el Sir William Dunn School of Pathology de la propia universidad, consiguieron purificar y producir en cantidad suficiente la penicilina —descubierta una década antes por Alexander Fleming, pero hasta entonces inutilizable como medicamento—, y la probaron con éxito por primera vez en pacientes humanos en 1941.

Los tres compartieron el Premio Nobel de Medicina de 1945.

La Tom Tower, entrada principal de Christ Church, Oxford.
Bob Collowan, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Cómo llegar a Oxford y moverse por la ciudad

Oxford está a menos de una hora de Londres: los trenes de Great Western Railway salen cada 15-30 minutos desde la estación de Paddington y tardan entre 45 minutos y una hora hasta la estación de Oxford, según el servicio. Es, con diferencia, la forma más rápida y cómoda de llegar.

La alternativa en autobús —el servicio 'Oxford Tube', que sale las 24 horas desde Victoria y otros puntos de Londres— tarda entre 1h40 y 2 horas según el tráfico, pero suele ser más barata si se reserva con antelación y para muchos visitantes resulta más cómoda si se hospedan lejos de Paddington.

Quien llegue en auto propio debe tener en cuenta que el centro histórico aplica una zona de circulación restringida en varias calles durante el día, pensada para desalentar el tráfico particular en favor de peatones y bicicletas: lo más práctico es dejar el auto en alguno de los aparcamientos disuasorios ('Park and Ride') de la periferia y completar el trayecto en autobús urbano, una opción que además evita la escasez crónica de estacionamiento en el propio centro.

El centro histórico de Oxford es plano, compacto y enteramente caminable: casi todos los colegios y monumentos descritos en esta guía están a menos de 20 minutos a pie entre sí.

No hace falta transporte público dentro de la ciudad, salvo para llegar a la estación de trenes desde alojamientos periféricos, donde los autobuses urbanos aceptan pago sin contacto igual que en Londres.

La bicicleta es, después de caminar, el medio de transporte más habitual entre los propios estudiantes: varias empresas alquilan bicicletas por día en el centro, y la ciudad cuenta con carriles señalizados hacia los principales puntos de interés y hacia Port Meadow, el prado comunal a orillas del Támesis (aquí llamado Isis) al norte del centro.

Oxford funciona además como una base cómoda para excursiones de un día por el sur de Inglaterra: Bath queda a poco más de una hora y media en tren (con trasbordo), Stratford-upon-Avon —la ciudad natal de Shakespeare— a menos de una hora en auto o autobús, y Cambridge, su histórica rival académica, a unas tres horas combinando trenes regionales, ya que no existe una línea directa entre ambas ciudades universitarias pese a la fama compartida.

Conviene revisar el calendario académico antes de reservar el viaje: durante la semana de graduaciones de finales de junio y en pleno período de exámenes, varios colegios reducen sus horarios de visita o cierran directamente sus patios al público, algo que no ocurre durante las vacaciones de Pascua o de verano (julio y agosto), cuando la disponibilidad es máxima.

Las 10 atracciones principales de Oxford

Oxford se recorre menos como una colección de monumentos sueltos y más como un tejido de colegios, bibliotecas y calles que conviene explorar con calma. Estas diez paradas son el recorrido canónico para una primera visita.

Vale la pena reservar un rato, aunque no figure entre las diez fichas de esta guía, para el Jardín Botánico de la Universidad de Oxford, fundado en 1621 junto a Magdalen College: es el jardín botánico más antiguo de Gran Bretaña, nacido como huerto medicinal para enseñar a los estudiantes de medicina a identificar plantas curativas, y hoy reúne más de cinco mil especies distintas en apenas 1,8 hectáreas amuralladas.

El Great Hall de Christ Church, Oxford, que inspiró el Gran Comedor de Hogwarts.

Por qué visitarlo

Fundado en 1546 por Enrique VIII, Christ Church es el único colegio de Oxford que es a la vez la catedral de la diócesis: la más pequeña de Inglaterra. Su Great Hall, con retratos de siglos de alumnos ilustres, inspiró el Gran Comedor de Hogwarts, y la escalinata bajo la Tom Tower de Christopher Wren sí se filmó de verdad para 'Harry Potter y la piedra filosofal'.

Consejo para la visita

El propio comedor no se filmó nunca para las películas —las escenas del Gran Comedor se rodaron en un set de estudio—, pero la escalinata de la Bodley Tower sí es auténtica: es la que sube la profesora McGonagall para recibir a Harry, Ron y Hermione. Charles Dodgson, matemático de este colegio, escribió 'Alicia en el país de las maravillas' inspirado en Alice Liddell, hija del deán; ocho vitrales del propio Great Hall representan personajes del libro.

Datos útiles

Ubicación
St Aldate's, Oxford OX1 1DP(51.7508, -1.2557)
Cómo llegar
Centro de la ciudad, a 10 minutos a pie de la estación de trenes
Mejor momento para ir
Primera hora de la mañana, entre semana
Duración recomendada
1 hora y media
La Radcliffe Camera, la sala de lectura circular de la Biblioteca Bodleiana.

Por qué visitarlo

Fundada en 1602 por Sir Thomas Bodley, la Bodleiana es una de las bibliotecas más antiguas de Europa y una de las seis bibliotecas de depósito legal del Reino Unido: tiene derecho a reclamar una copia gratuita de cada libro publicado en el país, con más de 13 millones de volúmenes. La Radcliffe Camera, su icónica sala de lectura circular, es la imagen más fotografiada de Oxford.

Consejo para la visita

El acceso a las salas de lectura es solo para miembros de la universidad, pero el patio del Old Schools Quadrangle y la Torre de las Cinco Órdenes (con las cinco columnatas clásicas superpuestas: toscana, dórica, jónica, corintia y compuesta) son de acceso libre, y desde 2015 hay visitas guiadas que permiten entrar a la propia Radcliffe Camera.

Datos útiles

Ubicación
Broad Street y Radcliffe Square, Oxford OX1 3BG(51.7534, -1.2540)
Cómo llegar
Centro de la ciudad, junto al Covered Market y Christ Church
Mejor momento para ir
Mañana temprano para fotografiar la plaza sin gente
Duración recomendada
45 minutos (más 1 hora si se hace la visita guiada)
La fachada neoclásica del Museo Ashmolean, Oxford.

Por qué visitarlo

Inaugurado el 24 de mayo de 1683 con la colección del anticuario Elias Ashmole, es el museo público más antiguo del Reino Unido y el edificio museístico construido específicamente para ese fin más antiguo del mundo que sigue en pie. Hoy reúne desde momias egipcias hasta obras de los prerrafaelitas, con entrada gratuita a su colección permanente.

Consejo para la visita

Antes de que existiera el propio museo, la colección original de Ashmole —el llamado 'Arca de los Tradescant'— ya se exhibía en Oxford desde el siglo XVII: es, junto con el museo de Basilea, de las colecciones universitarias más antiguas de Europa. La sala egipcia y la de cerámica china suelen quedar bastante más tranquilas que las galerías principales de planta baja.

Datos útiles

Ubicación
Beaumont Street, Oxford OX1 2PH(51.7551, -1.2601)
Cómo llegar
5 minutos a pie desde el centro, junto al Randolph Hotel
Mejor momento para ir
Última hora de la tarde entre semana
Duración recomendada
2 horas
El montículo (motte) normando y la torre de Saint George en el Castillo de Oxford.

Por qué visitarlo

Construido entre 1071 y 1073 por el barón normando Robert D'Oyly sobre un promontorio artificial (motte) de más de 18 metros levantado por trabajadores sajones, funcionó como prisión desde 1216 hasta su cierre definitivo en 1996. Hoy es un hotel y una atracción turística que conserva la torre de Saint George y el propio montículo original.

Consejo para la visita

Se puede subir hasta la cima del montículo normando original sin pagar entrada: desde ahí hay una de las mejores vistas gratuitas del perfil de Oxford, con las cúpulas y agujas de los colegios asomando entre los tejados. La visita guiada por dentro de la antigua prisión, con celdas del siglo XVIII, es de pago.

Datos útiles

Ubicación
New Road, Oxford OX1 1AY(51.7524, -1.2621)
Cómo llegar
10 minutos a pie desde la estación de trenes
Mejor momento para ir
Atardecer, para la vista desde el montículo
Duración recomendada
1 hora (1 hora y media con la visita guiada)
El Puente de los Suspiros de Hertford College, sobre New College Lane, Oxford.

Por qué visitarlo

Terminado en 1914 para unir los dos patios de Hertford College sobre New College Lane, debe su apodo popular a una supuesta semejanza con el Ponte dei Sospiri de Venecia que, en realidad, los historiadores de arquitectura descartan: se parece bastante más al Puente de Rialto.

Consejo para la visita

El propio arquitecto, Sir Thomas Jackson, se inspiró más en la cercana Radcliffe Camera que en cualquier puente veneciano. New College se opuso a su construcción en su momento, por considerar que afeaba el callejón medieval; hoy es, junto a la Radcliffe Camera, la imagen más reproducida en postales de la ciudad.

Datos útiles

Ubicación
New College Lane, Oxford OX1 3BW(51.7541, -1.2534)
Cómo llegar
3 minutos a pie desde la Radcliffe Camera
Mejor momento para ir
Cualquier hora, mejor con luz de tarde
Duración recomendada
15 minutos
El interior del Covered Market de Oxford, abierto desde 1774.

Por qué visitarlo

Inaugurado el 1 de noviembre de 1774 según diseño de John Gwynn, reunió en un único espacio cubierto a los puesteros que hasta entonces ocupaban las calles de High Street y Queen Street. Con protección de grado II, sigue siendo un mercado en funcionamiento con carnicerías, queserías y puestos de comida.

Consejo para la visita

El mercado abrió originalmente con apenas veinte carnicerías; hoy conviven negocios centenarios con cafeterías y una heladería que suele tener cola en cualquier época del año. Es el lugar más barato del centro para almorzar algo rápido entre visita y visita.

Datos útiles

Ubicación
Market Street, Oxford OX1 3DZ(51.7524, -1.2577)
Cómo llegar
En pleno centro, entre High Street y Cornmarket Street
Mejor momento para ir
Mediodía entre semana, para el almuerzo
Duración recomendada
45 minutos
La torre de Magdalen College vista desde el puente sobre el río Cherwell, Oxford.

Por qué visitarlo

Fundado en 1458 por William de Waynflete, su Gran Torre (1492-1509) es el punto de partida de una de las tradiciones más antiguas de la ciudad: cada 1 de mayo, a las 6 de la mañana, el coro del colegio canta desde lo alto ante cientos de personas reunidas en el puente, marcando el inicio del 'May Morning'. Sus jardines incluyen un auténtico parque de ciervos junto al río Cherwell.

Consejo para la visita

Addison's Walk, el sendero que bordea el parque de ciervos y el río, debe su nombre al ensayista Joseph Addison, alumno del colegio a fines del siglo XVII, y es uno de los paseos más tranquilos de todo el centro de Oxford, prácticamente vacío fuera de las horas pico de visita.

Datos útiles

Ubicación
High Street, Oxford OX1 4AU(51.7519, -1.2478)
Cómo llegar
15 minutos a pie desde el centro, extremo este de High Street
Mejor momento para ir
Tarde de primavera o verano, con los ciervos activos
Duración recomendada
1 hora
La Iglesia Universitaria de Santa María la Virgen, en High Street, Oxford.

Por qué visitarlo

Con una torre del siglo XIII abierta al público, esta iglesia funcionó durante siglos como la sede administrativa de facto de la universidad, antes de que existieran edificios propios: aquí se guardaban los libros, se examinaba a los estudiantes y se pronunciaban discursos. Tras el motín de Santa Escolástica de 1355, el ayuntamiento de Oxford quedó obligado a hacer penitencia anual en este mismo templo.

Consejo para la visita

Subir los 127 escalones de la torre (de pago, separado de la entrada a la iglesia) da la mejor vista panorámica del centro de Oxford al nivel de los tejados, con la Radcliffe Camera prácticamente enfrente: muchos visitantes se pierden esta vista por no saber que la torre se puede subir de forma independiente.

Datos útiles

Ubicación
High Street, Oxford OX1 4BJ(51.7528, -1.2544)
Cómo llegar
En pleno centro, frente a la Radcliffe Camera
Mejor momento para ir
Media tarde, con luz rasante sobre los tejados
Duración recomendada
45 minutos
La fachada barroca del Palacio de Blenheim, en Woodstock, cerca de Oxford.

Por qué visitarlo

A 13 kilómetros de Oxford, este palacio barroco construido entre 1705 y 1722 fue el regalo de la reina Ana al primer duque de Marlborough tras su victoria en la batalla de Blindheim. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987, es también el lugar de nacimiento de Winston Churchill, el 30 de noviembre de 1874.

Consejo para la visita

Los jardines, diseñados por Lancelot 'Capability' Brown —el paisajista más influyente de la Inglaterra del siglo XVIII—, son en muchos sentidos tan impresionantes como el propio palacio, y se pueden recorrer con una entrada más económica que la del interior completo, si el tiempo apremia.

Datos útiles

Ubicación
Woodstock, Oxfordshire OX20 1PP(51.8412, -1.3616)
Cómo llegar
Autobús S3 desde el centro de Oxford, unos 30 minutos
Mejor momento para ir
Mañana, para recorrer palacio y jardines sin agobios
Duración recomendada
Medio día completo
Punting (paseo en batea) sobre el río Cherwell, cerca de Magdalen College, Oxford.

Por qué visitarlo

El punting —deslizarse en una batea plana empujando una pértiga contra el fondo del río— es la actividad más asociada a la vida estudiantil de Oxford, practicada sobre el Cherwell (más tranquilo) y el Isis, el tramo local del Támesis. No hace falta experiencia previa: se puede alquilar la batea con o sin guía.

Consejo para la visita

El punto de partida más pintoresco es el muelle junto a Magdalen Bridge, desde donde se puede remontar el Cherwell hasta los prados de Christ Church Meadow: caerse al agua es, según cualquier oxoniano, un rito de iniciación tan habitual que nadie se sorprende si ocurre.

Datos útiles

Ubicación
Muelle de Magdalen Bridge, Oxford OX4 1AU(51.7514, -1.2492)
Cómo llegar
10 minutos a pie desde el centro, junto a Magdalen College
Mejor momento para ir
Tarde de primavera o verano, entre semana
Duración recomendada
1 a 2 horas

Justo frente a la torre de Santa María la Virgen se alza el Sheldonian Theatre, construido entre 1664 y 1668 según diseño de un jovencísimo Christopher Wren —entonces profesor de astronomía y matemáticas de apenas treinta años, sin experiencia previa como arquitecto—: el edificio se levantó específicamente para trasladar aquí las ceremonias de graduación, que hasta entonces se celebraban de forma cada vez más multitudinaria e incómoda dentro de la propia iglesia.

Hoy sigue siendo el escenario de la Encaenia, la ceremonia anual de doctorados honoris causa que se celebra desde fines del siglo XVII.

El propio río Isis fue, además, el escenario del origen de una de las rivalidades deportivas más antiguas del mundo: la primera Boat Race entre Oxford y Cambridge se remonta a 1829, tras el desafío que un estudiante de Christ Church le lanzó a un antiguo compañero de colegio que había pasado a estudiar a Cambridge.

Aunque la carrera se disputa hoy sobre el Támesis en Londres y no en la propia Oxford, el remo sigue siendo, casi dos siglos después, una de las actividades universitarias con más peso social de la ciudad.

Dónde alojarse en Oxford

El centro histórico —dentro del anillo que forman las calles Cornmarket, High Street, St Aldate's y Broad Street— concentra la mayoría de los colegios y es, con diferencia, la mejor base para una estancia corta: todo queda a pie, incluida la estación de trenes.

Zona

Perfil de viajero

Ventaja

Centro histórico

Primera visita, estancias de 1-2 noches

Todo a pie, incluidos los colegios y la estación

Jericho

Viajeros que buscan un barrio residencial con carácter

Cafés y pubs de estudiantes, a 15 min a pie del centro

Headington / periferia

Presupuesto ajustado, con auto o buena conexión de bus

Precios notablemente más bajos que el centro

El Old Bank Hotel y el Randolph Hotel, ambos en pleno centro, son las opciones históricas de referencia; el Malmaison ocupa el edificio de la antigua prisión del Castillo de Oxford, con celdas reconvertidas en habitaciones.

Conviene reservar con antelación en junio, cuando las graduaciones y los exámenes finales llenan buena parte de la ciudad.

A diferencia de Londres, Oxford es una ciudad pequeña donde la diferencia de precio entre quedarse en el centro y quedarse a 15-20 minutos a pie es mucho menor que en una gran capital: para una estancia de una o dos noches rara vez compensa alojarse lejos solo para ahorrar, salvo que se viaje en auto y no importe caminar más entre el hotel y los colegios.

Varios colegios universitarios alquilan además sus propias habitaciones de estudiante durante las vacaciones académicas (julio, agosto y parte de septiembre): dormir dentro de un patio histórico, con acceso a comedores centenarios, suele salir más barato que un hotel equivalente en el centro, aunque con menos comodidades que un hotel convencional.

Qué comer en Oxford

La escena gastronómica de Oxford está marcada por sus pubs centenarios, muchos de ellos con peso literario propio: en el Eagle and Child, en St Giles', se reunían todos los martes durante casi dos décadas J.R.R. Tolkien, C.S.

Lewis y el resto del grupo literario conocido como los Inklings, para leer en voz alta sus manuscritos en obra —entre ellos, capítulos de 'El Señor de los Anillos' y de 'Las Crónicas de Narnia'.

El Turf Tavern, escondido en un callejón medieval detrás de la Bodleiana y accesible solo a pie, reivindica ser donde un futuro presidente de Estados Unidos admitió haber 'no inhalado' durante su época de estudiante en Oxford; sigue siendo, hoy, uno de los pubs con más encanto de la ciudad, con patios al aire libre pegados a la antigua muralla medieval.

La cerveza artesanal (real ale) sigue siendo, pese a la moda reciente de la cerveza industrial fría, la bebida por defecto en la mayoría de estos pubs históricos: se sirve a temperatura ambiente y con menos gas que una lager convencional, un detalle que sorprende a buena parte de los visitantes latinoamericanos y que conviene simplemente aceptar como parte de la experiencia, más que como un error de servicio.

Para comer barato y rápido, el Covered Market reúne puestos de pescado y patatas fritas, sándwiches y una heladería con cola casi permanente; para una cena más formal, el barrio de Jericho concentra buena parte de los restaurantes de autor de la ciudad.

El té de la tarde (afternoon tea), con scones y clotted cream, sigue siendo una tradición viva en varios hoteles históricos del centro.

El Vaults & Garden, instalado en la antigua sacristía de la Iglesia de Santa María la Virgen, sirve platos caseros con productos de temporada frente a la propia Radcliffe Camera, con mesas al aire libre en el jardín cuando el clima acompaña.

Los domingos, buena parte de los pubs de la ciudad sirve el clásico 'roast': carne asada, patatas y Yorkshire pudding, una tradición inglesa que en Oxford se disfruta con la misma seriedad que en cualquier pueblo de la campiña.

El Old Schools Quadrangle de la Biblioteca Bodleiana, Oxford.
APK, Wikimedia Commons (CC BY 4.0)

Seguridad para el visitante

Oxford es una ciudad tranquila y segura para el turismo, con delincuencia violenta muy poco frecuente en el centro histórico.

El riesgo más común es el hurto de bicicletas —hay miles circulando a toda hora— y algún descuido puntual en el transporte nocturno los fines de semana, cuando el centro se llena de estudiantes.

Como en el resto de Inglaterra, se conduce por la izquierda: conviene prestar atención extra al cruzar calles estrechas donde conviven peatones, bicicletas y autobuses turísticos. El número de emergencias es el 999 (o el 112).

Un consejo práctico poco obvio: al cruzar cualquier calle donde circulen bicicletas, conviene mirar en ambas direcciones incluso en calles de sentido único para autos, porque buena parte de las ciclovías de Oxford permiten circular en contramano exclusivamente para bicicletas, algo que sorprende a más de un visitante desprevenido.

Los servicios médicos públicos de Inglaterra (NHS) atienden a cualquier visitante en caso de urgencia, aunque quien no resida en el Reino Unido puede recibir después una factura por el tratamiento si no cuenta con un seguro de viaje o un acuerdo recíproco vigente: conviene llegar con una cobertura médica internacional contratada de antemano, como en cualquier otro destino europeo fuera de la Unión Europea.

Los museos de la universidad más allá del Ashmolean

Al norte del centro, en Parks Road, el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford es una de las visitas más subestimadas de la ciudad.

Abrió en 1860 en un edificio neogótico con un gran patio central cubierto de hierro y cristal, lleno de esqueletos de dinosaurios y animales.

Allí se celebró ese mismo año el célebre debate sobre la evolución entre el biólogo Thomas Huxley y el obispo Samuel Wilberforce, pocos meses después de la publicación de El origen de las especies.

Entre sus piezas más queridas están los restos de un dodo, el ave extinta que inspiró al personaje de Alicia en el país de las maravillas.

Al fondo del mismo edificio se entra al Pitt Rivers Museum, fundado en 1884 a partir de la colección del general Augustus Pitt Rivers.

Es uno de esos lugares que no se parecen a ningún otro: decenas de miles de objetos de culturas de todo el mundo, apiñados en vitrinas de madera y ordenados por tipo de objeto en lugar de por región, en una penumbra que invita a curiosear con calma.

En los últimos años el museo ha revisado cómo presenta sus colecciones de origen colonial, y algunas piezas se han retirado de la exposición.

Para completar la ruta, la Torre Carfax, en el cruce central de la ciudad, es lo único que queda de una iglesia medieval y se puede subir para ver los tejados del centro.

Y si viajas con niños, el Story Museum, dedicado a la literatura infantil y los cuentos, es una buena parada en una ciudad que dio al mundo a Alicia, a Narnia y a la Tierra Media.

Consulta en las webs oficiales las condiciones de acceso de cada museo, porque varios son de entrada libre y otros cobran o requieren reserva.

Barrios de Oxford fuera del centro histórico

Jericho, al noroeste del centro, nació en el siglo XIX como barrio obrero ligado a la imprenta de la Oxford University Press, que todavía tiene allí su sede, en Walton Street.

Sus calles de casas victorianas bajas, la iglesia de St Barnabas con su campanario de aire italiano y el canal de Oxford que lo bordea le dan un aire de pueblo dentro de la ciudad.

Es un buen lugar para pasear sin multitudes y acercarte a Port Meadow, el gran prado comunal junto al Támesis.

Al este, cruzando el puente de Magdalen, Cowley Road es el eje de la Oxford más diversa y multicultural, con comercios y cocinas de medio mundo y mucha vida estudiantil. Más al norte, Summertown es residencial y tranquilo.

Y en Headington, sobre una colina al este, una casa de New High Street luce desde 1986 una escultura de un tiburón gigante que parece haberse estrellado de cabeza contra el tejado, una curiosidad muy conocida en la ciudad.

Los admiradores de Tolkien pueden acercarse al cementerio de Wolvercote, en el norte de la ciudad, donde el escritor está enterrado junto a su esposa Edith.

Bajo sus nombres, la lápida lleva grabados Beren y Lúthien, los amantes de su mitología, una forma sencilla y conmovedora de despedirse de quien imaginó la Tierra Media mientras daba clases en Oxford.

Itinerarios sugeridos en Oxford

Un día completo

  • Mañana: Christ Church y su catedral, y paseo por Christ Church Meadow hasta el río.

  • Mediodía: subida a la torre de Santa María la Virgen, vistas a la Radcliffe Camera, patio de la Bodleiana y almuerzo rápido en el Covered Market.

  • Tarde: Puente de los Suspiros, Sheldonian Theatre desde fuera y Museo Ashmolean, cerrando con un pub histórico del centro.

Dos días

  • Día 1: el itinerario anterior.

  • Día 2: Magdalen College y Addison's Walk por la mañana, punting en el Cherwell si el tiempo acompaña, Museo de Historia Natural y Pitt Rivers por la tarde y paseo por Jericho al atardecer.

Con un tercer día, lo más recomendable es salir de la ciudad: el Palacio de Blenheim ocupa sin problema media jornada, y los Cotswolds dan para un día entero con coche o en una excursión organizada.

Si prefieres quedarte, puedes visitar con calma el Castillo de Oxford, el Jardín Botánico y alguno de los colegios menos conocidos que abren al público.

Escapadas desde Oxford: los Cotswolds y alrededores

Al oeste de Oxford empiezan los Cotswolds, una zona de colinas suaves y pueblos construidos con una piedra caliza de tono miel, protegida como paisaje de especial belleza natural.

Burford, conocida como una de las puertas de los Cotswolds, tiene una calle principal que baja en cuesta hacia el río Windrush. Bibury es famosa por Arlington Row, una hilera de casitas de tejedores del siglo XVII, y Chipping Campden conserva un antiguo mercado cubierto en su calle principal.

El transporte público entre pueblos es limitado, así que el coche o una excursión de día son las opciones más prácticas.

  • Uffington: el Caballo Blanco, una figura prehistórica trazada en una ladera de caliza, que se aprecia mejor desde cierta distancia.

  • Kelmscott Manor: la casa de campo de William Morris, figura central del movimiento Arts and Crafts, a orillas del Támesis.

  • Woodstock: además de Blenheim, el propio pueblo merece un paseo por sus calles de piedra.

Cuándo ir a Oxford

Oxford cambia mucho según el calendario académico. Durante los tres trimestres universitarios, la ciudad está llena de estudiantes y tiene más vida, aunque algunos colegios limitan las visitas.

En verano los colegios suelen estar más accesibles y los días son muy largos, ideales para el punting y los paseos junto al río, pero también es la época de más turistas y grupos escolares, sobre todo los fines de semana.

Hay dos fechas con mucho sabor local. El 1 de mayo, al amanecer, el coro del Magdalen College canta desde lo alto de su torre ante una multitud reunida en el puente y en High Street, en una tradición de siglos conocida como May Morning.

Y a finales de la primavera se celebran las regatas de remo entre colegios, en las que los botes intentan alcanzar al que va delante en un tramo estrecho del río.

El otoño y el invierno son más tranquilos y lluviosos, con días cortos, pero ofrecen museos sin colas y pubs acogedores para refugiarse.

Preguntas frecuentes sobre viajar a Oxford

¿Cuántos días hacen falta para visitar Oxford?

Un día completo alcanza para lo esencial del centro histórico; con dos días se puede sumar con calma el Castillo, el punting y una excursión de medio día al Palacio de Blenheim, en Woodstock.

¿Se puede visitar Oxford como excursión de un día desde Londres?

Sí, es una de las excursiones de un día más populares desde Londres: el tren desde Paddington tarda entre 45 minutos y una hora, lo que permite ir y volver el mismo día con varias horas libres en la ciudad.

¿Se puede entrar a los colegios de la universidad?

Muchos colegios, como Christ Church o Magdalen, abren sus patios y capillas al público mediante una entrada paga, con horarios reducidos durante los períodos de exámenes (sobre todo en junio). Otros colegios más pequeños permiten el acceso libre en ciertas franjas horarias.

¿Hace falta reservar las entradas con antelación?

Para Christ Church y para el Palacio de Blenheim conviene reservar online con antelación, especialmente en temporada alta (julio-agosto); el resto de las atracciones de esta guía se pueden visitar sin reserva previa.

Fuentes