Sube los 127 escalones de Santa María la Virgen para ver Oxford
La Iglesia Universitaria de Santa María la Virgen, con una torre del siglo XIII abierta al público, fue durante siglos la sede administrativa de facto de la Universidad de Oxford. Subir sus 127 escalones ofrece una de las mejores vistas panorámicas del centro histórico. Iglesia gratuita, subida a la torre con tarifa.
Por Florencia · Publicado el 8 de septiembre de 2026
En pleno High Street, frente a la Radcliffe Camera, la Iglesia Universitaria de Santa María la Virgen fue durante siglos mucho más que un templo religioso: era, en la práctica, la sede administrativa de la propia Universidad de Oxford.
El corazón administrativo de la universidad medieval
Antes de que existieran edificios universitarios propios, aquí se guardaban los libros de la biblioteca, se examinaba a los estudiantes y se pronunciaban los discursos oficiales de la universidad.
Tras el sangriento motín de Santa Escolástica de 1355 —una discusión por la calidad del vino que degeneró en tres días de disturbios con decenas de muertos—, el ayuntamiento de Oxford quedó obligado a una penitencia anual en este mismo templo, con una misa y una multa simbólica por cada universitario fallecido.
La torre y el Sheldonian Theatre
La torre, del siglo XIII, se puede subir de forma independiente a la entrada de la iglesia por sus 127 escalones, y ofrece una de las mejores vistas panorámicas del centro de Oxford, con la Radcliffe Camera prácticamente enfrente.
A pocos pasos se levanta el Sheldonian Theatre, construido en la década de 1660 por un joven Christopher Wren específicamente para trasladar aquí las ceremonias de graduación, que antes se celebraban dentro de la propia iglesia de forma cada vez más multitudinaria.
- Ubicación
- High Street, Oxford
- Torre
- Siglo XIII, 127 escalones
- Papel histórico
- Sede administrativa de la universidad medieval
Arquitectura y naves del templo gótico
El interior de la iglesia universitaria deslumbra por la armonía de su nave principal, levantada a finales del siglo XV bajo los cánones del gótico perpendicular inglés.
Grandes ventanales con tracería estilizada inundan de claridad el espacio central, donde reposan sillerías de madera tallada que ocupaban los rectores y decanos durante los debates teológicos.
El contraste entre la torre más antigua y las reformas posteriores refleja la continua adaptación del edificio a las exigencias ceremoniales de la vida académica.
Al caminar por las naves laterales puedes observar lápidas conmemorativas dedicadas a eruditos, filósofos y benefactores de renombre. En el presbiterio se conservan restos escultóricos y vidrieras históricas que sobrevivieron a las tensiones religiosas de épocas turbulentas.
Cada rincón ofrece testimonios tangibles de la estrecha alianza entre el desarrollo espiritual y el florecimiento intelectual que definió el prestigio de la institución universitaria.
El juicio histórico a los mártires de Oxford
En el siglo XVI, el templo presenció uno de los episodios más dramáticos de la Reforma inglesa: los procesos contra los obispos protestantes acusados de herejía bajo el mandato de la reina María Tudor.
Entre sus muros compareció Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury, quien fue conminado a retractarse públicamente de sus escritos antes de ser conducido al suplicio cerca de Broad Street.
Durante la visita todavía es posible distinguir las hendiduras talladas en uno de los pilares de piedra del coro. Esas marcas servían para sostener la plataforma de madera sobre la que debían colocarse los acusados para responder ante el tribunal eclesiástico.
La solemnidad del espacio evoca de inmediato la tensión política y dogmática de aquel juicio que marcó el devenir religioso de Gran Bretaña.
El pórtico barroco y sus columnas salomónicas
Al salir hacia High Street destaca el espectacular pórtico sur de la iglesia, diseñado en la década de 1630 por el escultor Nicholas Stone. Su diseño introduce en la urbe formas del barroco italiano mediante elegantes columnas helicoidales salomónicas decoradas con follaje de piedra.
Sobre el frontón descansa una escultura de la Virgen con el Niño, cuya colocación suscitó intensas polémicas políticas en los albores de la Revolución inglesa.
Donde nació el Movimiento de Oxford
Esta iglesia es mucho más que un mirador. En 1833, el clérigo John Keble predicó aquí un sermón que muchos consideran el inicio del Movimiento de Oxford, una corriente de renovación dentro de la Iglesia de Inglaterra.
Años después, John Henry Newman fue vicario del templo y desde su púlpito influyó en toda una generación de estudiantes y profesores.
Detenerte en la nave pensando en esas voces ayuda a comprender el papel de Santa María como centro de debate intelectual y espiritual, además de lugar de culto. Oxford es una ciudad donde la religión y la universidad han estado siempre estrechamente unidas, y este edificio lo demuestra.
Una torre que ordena la ciudad
Cuando llegues a lo alto, tómate unos minutos para orientarte. Verás la plaza circular de la Radcliffe Camera, los patios de los colegios, los tejados de piedra clara y las agujas que dibujan el perfil de la ciudad. Identificar cada edificio te servirá para planificar el resto de tu paseo.
Procura subir con calma, ya que la escalera es estrecha y de peldaños desiguales, y cede el paso cuando te cruces con otras personas. Desde arriba, el ruido de la calle se atenúa y la ciudad parece más tranquila, casi detenida en el tiempo.
¿Por qué la Iglesia de Santa María la Virgen fue tan importante para la universidad?
Porque antes de que existieran edificios universitarios propios, aquí se guardaban los libros, se examinaba a los estudiantes y se celebraban las ceremonias oficiales: funcionó como sede administrativa de facto de la Universidad de Oxford durante siglos.
¿Vale la pena subir a la torre?
Sí: los 127 escalones dan una de las mejores vistas panorámicas (con una tarifa de acceso a la torre) del centro histórico de Oxford, con la Radcliffe Camera y el Sheldonian Theatre a los pies.
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