El castillo de Oxford fue cárcel durante casi ocho siglos

El Castillo de Oxford, construido entre 1071 y 1073 por el barón normando Robert D'Oyly sobre un montículo artificial de unos 18 metros, funcionó como prisión desde el siglo XIII hasta su cierre en 1996. Hoy es un hotel y atracción turística; desde lo alto del montículo original se ve el perfil de la ciudad; consulta la web oficial para las condiciones de acceso.

Por · Publicado el 8 de septiembre de 2026

Cerca de la estación de trenes, el Castillo de Oxford esconde casi mil años de historia bajo un montículo de tierra que hoy parece apenas una colina más del centro.

Un montículo normando de 1071

El barón normando Robert D'Oyly construyó el castillo entre 1071 y 1073, poco después de la conquista normanda de Inglaterra, sobre Oxford, que ya era entonces un próspero burgo sajón amurallado.

La fortificación original era un simple montículo artificial (motte) de unos 18 metros de altura, levantado por trabajadores sajones y coronado por una empalizada de madera; poco después se añadió una torre de piedra en la cima.

Casi ocho siglos de prisión

Desde el siglo XIII, el castillo empezó a usarse como prisión (hay constancia de ello en 1239), función que mantuvo casi ininterrumpidamente durante más de siete siglos: en el siglo XVIII los edificios restantes ya operaban como cárcel local, y entre 1785 y 1876 se construyó y amplió un complejo carcelario completo, conocido como HM Prison Oxford.

La prisión cerró definitivamente en 1996 y el complejo se reconvirtió en hotel y atracción turística, conservando la torre de Saint George y el montículo original.

Ubicación
New Road, Oxford
Construcción
1071-1073, por Robert D'Oyly
Uso como prisión
1239 (primer uso documentado) hasta el cierre en 1996
Altura del montículo
Unos 18 metros
Montículo exterior
Consulta la web oficial

La Torre de San Jorge y la cripta normanda subterránea

Entre los restos fortificados que sobreviven destaca con luz propia la Torre de San Jorge. Esta edificación de sillería basta es la construcción en piedra más antigua que se conserva en el recinto del castillo.

Sus muros macizos albergaban originalmente una función dual como atalaya defensiva y campanario eclesiástico. Superar su centenar de peldaños interiores permite acceder a un mirador elevado sobre los tejados urbanos circundantes.

Bajo el nivel del suelo se preserva la misteriosa cripta de San Jorge, erigida a finales del siglo once. El recinto subterráneo sostiene sus bóvedas sobre robustas columnas con capiteles tallados de estilo románico primitivo.

En este ambiente de recogimiento residieron clérigos eruditos como Geoffrey de Monmouth durante la redacción de crónicas sobre el rey Arturo. Descender a este espacio sombrío conecta directamente con los albores de la literatura medieval inglesa.

La audaz huida invernal de la emperatriz Matilde

El episodio histórico más célebre vinculado al bastión aconteció durante la cruenta guerra civil de la Anarquía en el siglo doce. La emperatriz Matilde se encontraba sitiada dentro de la fortaleza por las fuerzas leales a su primo el rey Esteban.

El asedio prolongado dejó a la guarnición al borde de la inanición en medio de un invierno implacable. Ante la inminente rendición, la soberana ideó una audaz estratagema para burlar el cerco enemigo.

Envuelta en telas blancas para camuflarse sobre el manto de nieve, descendió sigilosamente por las murallas durante una noche gélida. Acompañada por un puñado de caballeros cruzó a pie las aguas heladas del río Támesis sin alertar a los centinelas.

La comitiva caminó durante leguas en la oscuridad hasta alcanzar la plaza segura de Wallingford. Esta épica evasión consolidó la fama legendaria del enclave en la memoria colectiva británica.

Régimen penitenciario histórico y rehabilitación contemporánea

A lo largo de los siglos georgianos y victorianos el recinto albergó una de las prisiones más severas del condado. Los reclusos padecían calabozos insalubres, grilletes de hierro y extenuantes jornadas en ruedas de disciplina laboral.

El recorrido actual permite examinar celdas de castigo conservadas y conocer las duras rutinas impuestas a hombres, mujeres e incluso niños. Estos testimonios ilustran la lenta transformación del sistema judicial moderno británico.

Tras la clausura oficial de la actividad carcelaria a finales del siglo veinte, el solar experimentó una modélica recuperación ciudadana. Las antiguas galerías de reclusión conviven hoy con agradables plazas adoquinadas, terrazas gastronómicas y centros de interpretación histórica.

Subir a la cúspide del montículo de tierra artificial ofrece una vista despejada y tranquila del perfil universitario. La combinación de ocio contemporáneo y vestigios milenarios revitalizó esta zona histórica.

Cómo mirar un montículo normando

El castillo de Oxford responde al modelo de fortificación que los normandos extendieron por Inglaterra tras la conquista: un montículo artificial de tierra, llamado motte, coronado por una torre, y un recinto adyacente rodeado de empalizada o muro, el bailey, donde se alojaban la guarnición, los caballos y los talleres.

Al subir a la cima, intenta identificar ambas partes. Verás que el montículo permite dominar el entorno, controlar el paso del río y vigilar el acceso a la ciudad, que era precisamente lo que buscaban sus constructores.

Esta estructura sencilla explica por qué se pudieron levantar tantos castillos en poco tiempo. La tierra y la madera estaban disponibles, la mano de obra se reclutaba entre la población local y el resultado se imponía como símbolo de un poder nuevo.

En el caso de Oxford, la posterior sustitución de la madera por piedra convirtió el conjunto en un elemento más duradero del paisaje urbano.

Oxford, capital en tiempos de guerra civil

Durante la guerra civil inglesa del siglo XVII, Oxford fue la sede de la corte del rey Carlos I y el centro del bando realista. La ciudad se fortificó, se instalaron guarniciones y los colegios universitarios se adaptaron a las necesidades de un ejército y de una corte en funcionamiento.

El castillo formó parte de ese sistema defensivo, y su historia se entrelaza con la de los edificios universitarios cercanos. Pensar en esa etapa permite ver Oxford como algo más que una ciudad de estudiantes: fue también una ciudad de guerra y de política.

Leyendas y escritores

Según una tradición, el cronista Geoffrey de Monmouth, autor de una célebre historia legendaria de los reyes de Britania, estuvo vinculado a la comunidad religiosa que se estableció en el recinto del castillo.

Aunque los detalles se discuten, la idea de que en este lugar se gestaron relatos que más tarde inspirarían la leyenda artúrica añade un matiz literario a la visita.

Dedica un momento a asomarte a los restos de la torre y la cripta y a imaginar la vida intelectual de aquellos clérigos, entre rezos, manuscritos y conversaciones a la luz de las velas.

¿Se puede subir al montículo del Castillo de Oxford gratis?

Consulta en la web oficial las condiciones de acceso al montículo normando; desde lo alto hay buenas vistas del perfil de la ciudad.

¿Cuándo dejó de funcionar como prisión el Castillo de Oxford?

En 1996, tras casi ocho siglos de uso carcelario casi ininterrumpido desde el siglo XIII. El complejo se reconvirtió después en hotel y atracción turística.

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