Makgadikgadi, dieciséis mil km² de sal donde antes hubo un lago

Los Salares de Makgadikgadi constituyen uno de los mayores complejos de salares del mundo, abarcando más de dieciséis mil kilómetros cuadrados en el noreste de Botsuana. Restos de un antiguo superlago prehistórico, destacan por sus paisajes lunares de blancura cegadora, la colonia sagrada de baobabs de Kubu Island, suricatas habituadas y la segunda gran migración de cebras de África.

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Los Salares de Makgadikgadi constituyen uno de los mayores complejos de salares del mundo, abarcando más de dieciséis mil kilómetros cuadrados en el noreste de Botsuana. Restos de un antiguo superlago prehistórico, destacan por sus paisajes lunares de blancura cegadora, la colonia sagrada de baobabs de Kubu Island, suricatas habituadas y la segunda gran migración de cebras de África.

Ubicación
Noreste de la cuenca del Kalahari, Botsuana
Superficie salina
Más de 16.000 km² (compuesto por Sua, Ntwetwe y Nxai)
Origen geológico
Fondo desecado del antiguo Megalago Makgadikgadi
Pueblos base
Gweta (al oeste) y Nata (al este)
Hitos emblemáticos
Kubu Island, Baobabs de Baines, Santuario de Nata, río Boteti
Fauna distintiva
Suricatas habituadas, cebras migratorias, flamencos, leones
Mejor época
Mayo a octubre (salar seco para quads) / Dic a Mar (migración y aves)
Antiguos baobabs emergiendo sobre las rocas de granito de la Isla Kubu en los salares de Makgadikgadi.
abi.bhattachan (CC BY 2.0)

Historia y origen de Makgadikgadi: las huellas del antiguo Superlago africano

Los Salares de Makgadikgadi son el monumento geológico que testimonia la existencia de uno de los mayores cuerpos de agua dulce que hayan existido jamás sobre la corteza terrestre: el mítico Megalago Makgadikgadi.

Desde hace unos dos millones de años hasta hace unos diez mil, este colosal mar interior llegó a cubrir al menos 80.000 kilómetros cuadrados, con una profundidad media de unos treinta metros, alimentado conjuntamente por los ríos Okavango, Chobe y Zambeze antes de que movimientos tectónicos alterasen irreversiblemente sus cursos.

El progresivo levantamiento de la falla del Kalahari y la desviación del río Zambeze hacia el este provocaron que el lago quedase aislado de sus principales afluentes.

En un clima implacablemente cálido y seco, la tasa de evaporación superó con creces los aportes de lluvia local, consumiendo lentamente el agua hasta dejar al descubierto un gigantesco lecho de arcillas salinas, sedimentos fósiles y cristales de cloruro de sodio y carbonato.

Hoy en día, esta cuenca se divide en dos depresiones monumentales: Sua Pan al este (donde desagua el río estacional Nata) y Ntwetwe Pan al oeste, flanqueadas por cubetas satélite como Nxai Pan y Kudiakam Pan.

Pero la trascendencia de Makgadikgadi trasciende con creces la geología.

Investigaciones genéticas y antropológicas publicadas en revistas científicas como Nature sitúan esta precisa región como una de las cunas anatómicas más probables del Homo sapiens moderno hace unos 200.000 años, cuando el entorno lacustre ofrecía un oasis de pesca, raíces y caza abundante en el corazón de Botsuana. Todavía hoy, caminar por las playas fósiles elevadas permite hallar lascas de sílex, bifaces y puntas de flecha paleolíticas labradas por nuestros antepasados directos descansando intactas sobre la costra blanca.

En épocas históricas más recientes, los salares fueron recorridos por exploradores y pintores del siglo XIX como David Livingstone y Thomas Baines, quienes documentaron la inmensidad desolada de las cubetas y los baobabs gigantescos que servían como faros de navegación vegetal para las caravanas de carretas de bueyes en su travesía hacia las cataratas Victoria y el lago Ngami.

Asimismo, los pueblos San de la etnia Zu'hoasi y los pastores Kalanga mantuvieron rutas estacionales a través del salar, guiándose de noche exclusivamente por la posición de las estrellas y el olor característico de las costras minerales.

La química del suelo de Makgadikgadi es otro de sus grandes enigmas. A medida que las sales alcalinas se concentran, forman costras hexagonales semejantes a baldosas que crujen bajo las pisadas o los neumáticos de los quads.

Esta mineralización impide el crecimiento de vegetación arbustiva en el centro de las cubetas, pero en los bordes donde el río Nata o arroyos menores depositan sedimentos fértiles, se generan cinturones de gramíneas halófitas extraordinariamente ricas en fósforo y calcio, el verdadero motor nutricional que atrae a decenas de miles de cebras y ñus en sus marchas migratorias.

Inmensa costra blanca salina del salar de Sua Pan capturada desde satélite en Botsuana.
MODIS Land Rapid Response Team, NASA GSFC (Public domain)

Cómo llegar y transporte en los Salares: logística 4x4 desde Gweta y Nata

La navegación terrestre a través de los Salares de Makgadikgadi exige un rigor técnico superior al de cualquier otro destino de Botsuana.

Las dos bases de acceso fundamentales sobre la carretera asfaltada A3 (que comunica Francistown con Maun) son Nata al este y Gweta al oeste, separadas entre sí por unos cien kilómetros de distancia.

Gweta es el punto de partida por excelencia para internarse hacia el interior de Ntwetwe Pan, los campamentos de suricatas y la mística Kubu Island. Desde Gweta nacen pistas de arena y tierra arcillosa que bordean los límites del Parque Nacional Makgadikgadi Pans.

Por su parte, Nata acoge la entrada al célebre Santuario de Aves de Nata en la desembocadura de Sua Pan, además de conectar hacia el norte con Kasane y el Parque Nacional Chobe.

Es imperativo distinguir dos realidades estacionales diametralmente opuestas para la conducción: durante la estación seca (de mayo a octubre), la costra superficial de sal se compacta fuertemente, permitiendo la circulación en todoterreno 4x4 y expediciones en quad bike.

Sin embargo, durante la temporada de lluvias (de diciembre a abril), las aguas ablandan la sal creando una capa de fango arcilloso sumamente pegajoso ('cotton clay') que convierte las cubetas en auténticas ciénagas intransitables donde incluso los camiones de rescate más pesados quedan atrapados sin remedio.

Para quienes decidan emprender travesías por libre hacia Kubu Island, es obligatorio viajar en convoy de al menos dos vehículos 4x4 equipados con GPS con cartografía náutica o terrestre detallada (Tracks4Africa), radio de comunicaciones VHF, dos ruedas de repuesto, planchas de desatasco rígidas y una reserva de agua potable de al menos cinco litros por persona y día.

La ausencia total de referencias visuales en el centro del salar puede provocar desorientación espacial en cuestión de minutos si se apaga el instrumental de navegación.

Al conducir sobre la sal compactada en invierno, la velocidad aparente es engañosa: la lisura de la superficie invita a acelerar, pero zanjas invisibles formadas por el viento o depresiones de agua fósil pueden dañar severamente los ejes o la suspensión si no se mantiene una velocidad moderada de entre 50 y 60 km/h.

Se recomienda reducir la presión de los neumáticos a 1.6 bar tanto para mejorar la amortiguación en terreno irregular como para evitar perforaciones con ramas petrificadas en las márgenes arenosas.

Peligro crítico de barrizales en los bordes del salar: Incluso en plena estación seca, los bordes de los salares donde afloran capas freáticas subterráneas pueden presentar una costra superficial de sal seca de apenas dos centímetros que oculta lodo líquido debajo. Jamás se debe abandonar una huella establecida sin que el copiloto verifique a pie la firmeza del suelo con una barra metálica.

Viviendas tradicionales y ambiente rural en la población de Gweta, puerta de entrada a los salares.
Diego Delso (CC BY-SA 4.0)

Las 10 atracciones y experiencias principales de Makgadikgadi

Makgadikgadi es una tierra de contrastes telúricos donde conviven el vacío absoluto, animales de singular etología y árboles inmortales. A continuación se presentan sus diez grandes atracciones monográficas:

1. Kubu Island: isla sagrada de baobabs y granito

La mística Kubu Island en Sua Pan es una elevación rocosa de granito que emerge como un fantasma de piedra en medio del salar blanco.

Coronada por baobabs milenarios modelados por el viento salobre y cantos rodados pulidos por el oleaje del antiguo lago, es un enclave sagrado para las tribus San y Kalanga que ofrece acampadas rústicas bajo cielos estrellados.

La atmósfera de silencio y reverencia cósmica que se respira al atardecer entre los troncos hinchados de los baobabs convierte a Kubu en uno de los lugares más magnéticos de todo el continente africano.

Inmensa costra blanca salina del salar de Sua Pan capturada desde satélite en Botsuana.
MODIS Land Rapid Response Team, NASA GSFC (Public domain)

2. Convivencia íntima con suricatas habituadas

El Encuentro con Suricatas de Makgadikgadi permite caminar al amanecer junto a familias salvajes habituadas a la presencia humana pacífica sin haber sido alimentadas jamás.

Al sentarse inmóvil en el suelo, los centinelas de la colonia trepan con naturalidad a la cabeza o los hombros de los visitantes para utilizarlos como atalayas improvisadas desde las que otear rapaces en el horizonte.

Presenciar cómo excavan con frenesí en busca de escorpiones, arañas y raíces mientras emiten chasquidos vocales para alertar al grupo es una de las vivencias de naturaleza más conmovedoras e instructivas que se pueden experimentar.

Familia de suricatas vigilantes erguidas sobre una madriguera en los salares de Makgadikgadi.
Diego Delso (CC BY-SA 4.0)

3. La Gran Migración de Cebras de Makgadikgadi

La Gran Migración de Cebras moviliza a miles de cebras de Burchell y de ñus azules en un periplo estacional entre el río Boteti y las praderas salinas de Makgadikgadi.

Es uno de los grandes desplazamientos de herbívoros del sur de África, protagonizando escenas de dinamismo salvaje tras las primeras lluvias de verano.

Grandes manadas de leones adaptados a las llanuras abiertas y hienas marrones solitarias siguen los pasos de la migración, aprovechando las tormentas eléctricas para lanzar emboscadas sobre potros recién nacidos.

Cientos de cebras cruzando los pastos estacionales en los bordes de los salares de Makgadikgadi.
European Union, Copernicus Sentinel-2 imagery (Attribution)

4. Los Baobabs de Baines en el Parque Nxai Pan

El icónico grupo de los Baobabs de Baines en Nxai Pan inmortaliza a un grupo de baobabs gigantescos situados al borde del salar de Kudia-kam.

Pintados en el siglo XIX por el explorador Thomas Baines, su fisonomía, ramas y troncos retorcidos continúan asombrosamente idénticos más de siglo y medio después, demostrando la prodigiosa longevidad botánica de África.

El paraje cuenta con parcelas de acampada rústica habilitadas bajo acacias cercanas, permitiendo contemplar cómo las siluetas milenarias de los baobabs se recortan contra la Vía Láctea austral en noches de luna nueva.

El legendario grupo de baobabs milenarios inmortalizados por Thomas Baines en el Parque Nacional Nxai Pan.
Fabio Achilli from Milano, Italy (CC BY 2.0)

5. Expediciones en quad y noches bajo las estrellas

Los Safaris en Quad por el Salar brindan la sensación electrizante de volar a ras de suelo sobre una costra blanca interminable.

Acelerar sin curvas ni obstáculos en medio de la nada salina culmina al anochecer con la experiencia del 'sleep-out': dormir al raso en confortables camas de expedición bajo un dosel estelar de absoluta pureza.

La ausencia absoluta de luces artificiales en cotenas de kilómetros a la redonda hace que la Vía Láctea, las Nubes de Magallanes y la luz zodiacal proyecten sombras tenues sobre la sal blanca en una experiencia casi mística.

Travesía de aventura en quad todoterreno por la inmensidad seca del salar de Makgadikgadi.
Nsetimela (CC BY-SA 4.0)

6. Santuario de Aves de Nata y flamencos en Sowa Pan

El Santuario de Aves de Nata protege la desembocadura del río Nata en Sua Pan.

Cuando las lluvias estivales anegan la cubeta, el salar se convierte en uno de los pocos criaderos de flamencos del sur de África, tiñendo las lagunas salobres de rosa con enormes bandadas de flamencos.

Gestionado por un trust de conservación vecinal, el santuario cuenta con miradores elevados de madera sobre la laguna que permiten contemplar bandadas multitudinarias de pelícanos blancos, cigüeñas espátulas y avocetas.

Bandadas de flamencos alimentándose en las aguas saladas someras del salar de Sowa Pan.
European Union, Copernicus Sentinel-2 imagery (Attribution)

7. Parque Nacional Nxai Pan y praderas de primavera

El Parque Nacional Nxai Pan abarca una antigua cuenca lacustre al norte del complejo salino. Tras las lluvias, su lecho se cubre de pastos cortos altamente nutritivos que atraen a miles de gacelas saltarinas (springboks), jirafas y guepardos cazadores que aprovechan la visibilidad despejada para desplegar persecuciones vertiginosas.

El punto de agua permanente de Nxai Pan Waterhole se convierte en un imán indispensable donde es posible pasar horas en el todoterreno observando la pacífica alternancia entre manadas de cebras, órices y leones sedientos.

Gacelas springbok en las llanuras abiertas cubiertas de hierba del Parque Nacional Nxai Pan.
Rad Dougall (CC BY 3.0)

8. El Río Boteti y su oasis de resistencia

El cauce del Río Boteti es el único desagüe activo del Okavango hacia el desierto. Tras décadas completamente seco, su caudal renació en 2008, transformando sus cantiles arcillosos en el último reducto de supervivencia para miles de cebras, hipopótamos y elefantes machos durante los rigores de la estación seca invernal.

El histórico paso en transbordador artesanal de madera en Khumaga permite a los vehículos 4x4 cruzar hacia las pistas occidentales del parque entre escenas cotidianas de fauna bebiendo en los remansos.

9. Caminatas con Rastreadores San Zu'hoasi

Las Caminatas con Rastreadores Zu'hoasi ofrecen una lección de antropología viva.

Ancianos y jóvenes bosquimanos San guían a pie por las dunas fósiles enseñando a extraer tubérculos subterráneos con agua dulce, fabricar venenos de caza con larvas de escarabajo y descifrar el sutil lenguaje de las huellas sobre la arena.

El respeto cultural riguroso y la transmisión directa de su cosmovisión espiritual conectan al viajero con la sabiduría de los habitantes más antiguos de la cuenca del Kalahari.

Danza ritual tradicional de curación del pueblo San bosquimano en el corazón del Desierto del Kalahari.
Kgara Kevin Rack (CC BY-SA 4.0)

10. Ntwetwe Pan y las playas fósiles de dunas

La colosal cuenca de Ntwetwe Pan despliega una enorme superficie de costra salina y dunas fósiles alargadas. Es el reino del silencio absoluto y la desolación bella, donde el silencio es tan profundo que casi se oye el propio pulso bajo un horizonte sin fin.

Las crestas de arena fósil salpicadas de acacias raquíticas sirven de refugio para pequeños grupos de órices gazella y hienas marrones, las cuales recorren decenas de kilómetros cada noche en busca de carroña.

El desolado y fascinante horizonte blanco del salar de Ntwetwe en Makgadikgadi.
SentinelHub (CC BY 2.0)

Dónde Alojarte: lodges históricos de lujo y campings en los Salares

El hospedaje en el entorno de los Salares de Makgadikgadi combina campamentos pioneros de inspiración victoriana con zonas de acampada salvaje para viajeros intrépidos:

Lodges Clásicos de Natural Selection: Establecimientos emblemáticos como Jack's Camp, San Camp y Camp Kalahari representan una de las filosofías de safari más refinadas y con mayor personalidad del mundo.

Con tiendas de campaña estilo safari de los años cuarenta decoradas con alfombras persas, bibliotecas de exploradores, museos zoológicos privados registrados y camas con dosel, ofrecen acceso privilegiado a colonias de suricatas, expediciones en quad y caminatas con bosquimanos San.

Lodges Ribereños del Río Boteti: Establecimientos como Leroo La Tau y Tiaan's Camp se sitúan en cantiles elevados sobre el río Boteti en Khumaga, permitiendo disfrutar de vistas directas a manadas de cebras y elefantes bebiendo a escasos metros de la piscina panorámica.

Campings Comunitarios y Públicos: Para viajeros en 4x4 autosuficiente, los campings de Kubu Island (gestionados por el Gaing-O Community Trust), el camping de South Camp en Nxai Pan y el Santuario de Nata ofrecen parcelas rústicas con fogones bajo el dosel celeste. Exigen autosuficiencia absoluta de combustible, agua potable y comida.

Alojamiento

Zona / Sector

Estilo de Experiencia

Acceso

Jack's Camp / San Camp

Bordes de Ntwetwe Pan

Ultra lujo colonial clásico; quads y suricatas

Avioneta o transfer 4x4

Leroo La Tau

Cantiles del río Boteti

Lodge de lujo con vistas fluviales directas

Carretera asfaltada + pista

Kubu Island Campsite

Sua Pan interior

Acampada libre bajo baobabs sagrados

4x4 exclusivo con GPS

Nxai Pan South Camp

Interior Parque Nxai Pan

Camping público cerca del pozo de agua

Pista 4x4 de arena pesada

Gastronomía en Makgadikgadi: sabores del desierto salino y tradiciones San

La gastronomía en los salares de Makgadikgadi adquiere tintes poéticos, fusionando la sofisticación de los banquetes coloniales de campaña bajo tiendas de lona con la sabiduría de la recolección silvestre indígena.

En los campamentos clásicos como Jack's Camp, el té de la tarde ('afternoon tea') se sirve con vajilla de porcelana inglesa y mantelería de lino en medio de la llanura salina, ofreciendo tartas caseras de maracuyá, bollos de jengibre y tartaletas recién horneadas.

Por la noche, las cenas de tres platos maridadas con vinos sudafricanos destacan por cortes tiernos de filete de eland o springbok asados al punto, acompañados de puré de boniato asado y espinacas silvestres Morogo.

Durante las caminatas con los rastreadores San Zu'hoasi, los visitantes descubren los alimentos ancestrales del desierto: el melón silvestre tsamma (Citrullus lanatus), que sirvió de cantimplora vegetal durante milenios; la nuez de morama (Tylosema esculentum), rica en aceites y proteínas que se tuesta al rescoldo; y las raíces subterráneas tuberosas capaces de almacenar litros de agua dulce pura en mitad del suelo salino.

En las fogatas de los campings de Khumaga y Gweta, los viajeros preparan el clásico 'potjiekos': estofado de rabo de buey o ternera cocinado durante cinco horas sobre brasas de madera de acacia con patatas, calabaza lerotse y cerveza local, degustado con pan de campo caliente bajo el silencio infinito del salar.

Salud, normativa y seguridad en el salar y el desierto

La inmensidad desprovista de sombras de Makgadikgadi impone una estricta disciplina física y preventiva. La radiación solar reflejada por la costra de sal blanca pura es de una intensidad extrema, capaz de provocar quemaduras solares severas e insolación en menos de una hora.

Es indispensable vestir sombrero de ala ancha, gafas de sol con filtro UV de categoría 3 o 4, ropa de manga larga de lino o algodón claro y beber un mínimo de cuatro litros de agua al día para compensar la deshidratación imperceptible causada por el aire seco del Kalahari.

Desde el punto de vista sanitario, la región alrededor del río Boteti y Nata presenta riesgo moderado de malaria estacional, por lo que se aconseja consultar con un médico sobre quimioprofilaxis preventiva y utilizar repelente con DEET al atardecer.

En cuanto a la preservación del patrimonio natural, rige una prohibición legal absoluta de recolectar artefactos arqueológicos: cualquier lasca de piedra, bifaz o herramienta fósil hallada en las playas del antiguo lago debe fotografiarse y dejarse exactamente en su lugar de reposo milenario.

Asimismo, en Kubu Island se exige el máximo respeto a las directrices de los cuidadores comunitarios de Gaing-O Trust, estando terminantemente prohibido trepar a los baobabs milenarios o dañar sus cortezas.

Inmensa manada de elefantes africanos pastando y bebiendo a orillas del río Chobe en Botsuana.
Charles J. Sharp (CC BY-SA 4.0)

Rutas combinadas: el enlace entre sal, agua y depredadores

Los Salares de Makgadikgadi representan un fuerte contraste paisajístico dentro de cualquier periplo por Botsuana.

Su atmósfera lunar complementa a la perfección la feracidad acuática del Delta del Okavango y los densos bosques de ribera del Parque Nacional Chobe. Dedicar dos o tres noches a los salares tras una semana de safaris fluviales permite comprender la dualidad de Botsuana: el país donde el agua más abundante y la sal más infinita conviven a escasos kilómetros de distancia.

Canales fluviales y lagunas cristalinas salpicadas de nenúfares en el Delta del Okavango.
Diego Delso (CC BY-SA 4.0)

Cuándo ir: estación seca o temporada verde

En Makgadikgadi la elección de la fecha cambia por completo el viaje, porque el mismo paisaje se transforma según llueva o no.

La estación seca, aproximadamente de mayo a octubre, es la época de los salares blancos e infinitos: la costra se endurece, se puede circular con más seguridad por las cubetas y es el momento de las salidas en quad, las noches al raso sobre la sal y la visita a Kubu Island.

Los días son soleados y templados, pero las noches de junio y julio pueden ser muy frías, con temperaturas cercanas a cero, así que conviene llevar abrigo.

La temporada verde, más o menos de diciembre a marzo o abril, trae tormentas por la tarde, pastos nuevos en los bordes de los salares y el regreso de la fauna.

Es cuando las cebras y los ñus llegan a las praderas de Ntwetwe y Nxai Pan, cuando nacen las crías y cuando, si las lluvias han sido generosas, Sua Pan se inunda y atrae a grandes bandadas de flamencos.

A cambio, muchas pistas se vuelven impracticables y el interior de los salares queda fuera de alcance.

Los meses de transición, noviembre y abril, pueden ser una buena opción intermedia, aunque dependen mucho de cómo venga el año. Las lluvias en el Kalahari son irregulares, así que conviene consultar el estado de las pistas y las previsiones antes de salir, sobre todo si viajas por tu cuenta.

Itinerarios sugeridos de dos y tres días

Los salares encajan bien como una pausa de dos o tres noches dentro de un recorrido más amplio por Botsuana, por ejemplo entre el Delta del Okavango y el Parque Nacional Chobe, aprovechando la carretera A3 entre Maun y Nata. Estas son dos propuestas orientativas, pensadas para la estación seca:

  • Dos días desde Gweta: primer día de llegada por la tarde a los bordes de Ntwetwe Pan y atardecer sobre la sal; segundo día con salida temprana para ver suricatas, paseo por las dunas fósiles y regreso a la carretera A3.

  • Tres días combinando salares y parque: un día dedicado a Nxai Pan y los Baobabs de Baines, otro a las orillas del río Boteti para ver fauna en la zona de Khumaga, y el tercero en los salares, con noche bajo las estrellas si las condiciones lo permiten.

  • Variante desde Nata: visita al Santuario de Aves de Nata y, para quien viaje en 4x4 bien equipado y acompañado, travesía hacia Kubu Island para pasar allí la noche.

En temporada de lluvias conviene invertir el enfoque: menos tiempo dentro de los salares y más en Nxai Pan y en los bordes donde se concentra la migración. En cualquier caso, calcula los tiempos con margen, porque las distancias por pista son largas y la velocidad media es baja.

Qué llevar y consejos prácticos para el viaje

Nata y Gweta son los últimos lugares con servicios básicos antes de internarse en los salares: allí encontrarás estaciones de servicio, pequeñas tiendas y algo de alojamiento.

Llena el depósito y los bidones de reserva siempre que puedas, compra agua y comida para más días de los previstos y no cuentes con encontrar cobertura de teléfono móvil una vez que dejes la carretera asfaltada.

Un teléfono satelital o un dispositivo de comunicación por satélite es una buena inversión si viajas por libre.

En cuanto al equipaje, la clave es prepararse para los contrastes. Durante el día necesitas protección solar alta, gafas de sol, sombrero y ropa ligera de manga larga; por la noche, un forro polar grueso, gorro y un buen saco de dormir en invierno austral.

Una linterna frontal, un botiquín completo y bolsas para llevarte toda la basura completan lo esencial. Recuerda que en Kubu Island y otros campamentos comunitarios no hay recogida de residuos.

Las entradas a los parques nacionales de Makgadikgadi Pans y Nxai Pan, así como las parcelas de acampada dentro de ellos, se gestionan a través del Departamento de Vida Silvestre y Parques Nacionales de Botsuana o de los concesionarios autorizados, y en temporada alta suelen agotarse con meses de antelación.

Conviene consultar precios y condiciones de reserva en la web oficial antes de fijar las fechas. Si no tienes experiencia en conducción por arena y sal, lo más sensato es contratar una excursión guiada desde Gweta, Nata o Maun en lugar de aventurarte solo.

Cómo combinar Makgadikgadi con otros destinos de Botsuana

Por su ubicación junto a la carretera que une Maun con Nata, los salares quedan de paso en casi cualquier circuito por el norte del país.

Hacia el oeste, Maun es la puerta de entrada al Delta del Okavango y a la Reserva de Moremi; hacia el norte desde Nata, la carretera sube hasta Kasane, a orillas del río Chobe, desde donde también se puede cruzar a las cataratas Victoria en Zimbabue o Zambia.

Hacia el sur, el Kalahari Central ofrece otra cara del desierto, con llanuras de hierba y leones de melena oscura, aunque exige igualmente vehículo 4x4 y autosuficiencia.

Una ruta habitual consiste en entrar al país por Kasane, bajar a Nata, pasar dos noches en los salares, continuar hacia Maun y terminar en el Delta.

Así el viaje va de los ríos a la sal y de la sal al agua, y se entiende mejor por qué Makgadikgadi es una pieza tan especial dentro del paisaje de Botsuana.

Preguntas frecuentes sobre los Salares de Makgadikgadi

¿Por qué se consideran los salares de Makgadikgadi la cuna de la humanidad?

Estudios genéticos de ADN mitocondrial señalan que los linajes fundacionales del Homo sapiens moderno florecieron hace 200.000 años en torno al antiguo megalago Makgadikgadi, aprovechando sus abundantes recursos de agua dulce y fauna.

¿Se puede visitar Kubu Island en época de lluvias?

No es aconsejable ni seguro: entre diciembre y abril las lluvias ablandan la sal creando barrizales arcillosos extremadamente traicioneros donde los vehículos 4x4 se hunden sin posibilidad de tracción.

¿Las suricatas están domesticadas o viven en libertad?

Son animales 100% salvajes y libres; han sido pacientemente habituadas a la presencia humana respetuosa por investigadores y guías a lo largo de los años, sin recibir jamás comida ni ser tocadas.

¿Qué diferencia existe entre Makgadikgadi Pans y Nxai Pan?

Makgadikgadi alberga las mayores extensiones de sal pura desnuda (Ntwetwe y Sua) y el río Boteti; Nxai Pan es una cubeta más septentrional con mayor cobertura vegetal de hierba corta y acacias, ideal para guepardos y jirafas.

¿Cuál es la mejor temporada para ver flamencos en Nata?

Entre enero y abril, tras las lluvias estivales que llenan de agua somera el salar de Sowa Pan, atrayendo a cientos de miles de flamencos para nidificar.

¿Qué vestimenta se requiere para dormir al raso ('sleep-out') en el salar?

Ropa térmica abrigada, forro polar, gorro de lana y guantes para la noche (las temperaturas invernales pueden rozar los 2 °C), combinada con prendas ligeras de lino y protección solar intensa durante el día.