Suricatas de Makgadikgadi que usan tu cabeza como atalaya

En los márgenes de los salares de Makgadikgadi es posible caminar junto a colonias de suricatas salvajes habituadas a la presencia humana pacífica. Al no ser alimentadas jamás, conservan sus instintos naturales, llegando a trepar sobre la cabeza de visitantes sentados para otear rapaces en el horizonte.

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En los márgenes de los salares de Makgadikgadi es posible caminar junto a colonias de suricatas salvajes habituadas a la presencia humana pacífica. Al no ser alimentadas jamás, conservan sus instintos naturales, llegando a trepar sobre la cabeza de visitantes sentados para otear rapaces en el horizonte.

Condición ecológica
Salvajes y libres; no domesticadas ni alimentadas
Duración de caminata
1 a 2 horas a pie por la llanura
Lodges asociados
Camp Kalahari, Jack's Camp, San Camp
Comportamiento estrella
Centinelas erguidos usando humanos como atalaya
Familia de suricatas vigilantes erguidas sobre una madriguera en los salares de Makgadikgadi.
Diego Delso (CC BY-SA 4.0)

El milagro de la habituación científica

Investigadores y guías han dedicado años a ganar la confianza de varias familias de suricatas sin alterar su cadena trófica. Los animales no ven a los seres humanos como una amenaza ni como una fuente de comida, sino como un elemento inofensivo del paisaje semiárido de los Salares de Makgadikgadi.

Una lección viva de etología en directo

Sentarse inmóvil en el suelo mientras los miembros de la colonia escarban en busca de escorpiones y bulbos es muy entretenido. Cuando el centinela detecta una sombra en el cielo, emite un chasquido agudo que hace desaparecer a toda la familia en sus túneles subterráneos en una fracción de segundo.

Etología social de los clanes de suricatas y el papel del vigía

En las llanuras semiáridas de pastos cortos que bordean los salares de Makgadikgadi habita una población de suricatas (Suricata suricatta) muy visitada por los viajeros.

Gracias a pacientes programas de habituación científica desarrollados por guías y naturalistas locales, estas entrañables criaturas de la familia de los herpéstidos toleran la cercanía pacífica de los seres humanos sin mostrar temor ni modificar en lo más mínimo sus conductas silvestres cotidianas.

Las suricatas viven en clanes cooperativos fuertemente jerarquizados donde cada individuo desempeña un rol específico. Con las primeras luces del alba, el clan asoma la cabeza por las galerías subterráneas para calentarse el vientre oscuro bajo los rayos del sol matinal.

Una vez activadas por el calor, comienzan a escarbar frenéticamente en la arena con sus garras curvadas para capturar escorpiones, larvas de escarabajo y pequeños reptiles, mientras un ejemplar centinela se encarama a una atalaya elevada para vigilar el cielo en busca de águilas y chacales.

Dado que en la llanura rasa apenas existen montículos naturales, no es insólito que el vigilante del clan decida trepar por la espalda de un observador sentado en el suelo para posarse sobre su cabeza o sombrero, utilizándolo como excelente atalaya de vigilancia antes de emitir sus característicos chasquidos de seguridad.

Es una norma ética inquebrantable permanecer inmóvil y jamás intentar acariciar o alimentar a los animales, preservando con celo su condición estrictamente salvaje.

  • Sentarse pacientemente en el suelo en silencio y dejar que sean las suricatas las que decidan aproximarse.

  • Respetar la condición salvaje de los animales evitando realizar ademanes bruscos o intentar tocarlos.

  • Utilizar teleobjetivos medianos para retratar los expresivos rostros y poses de alerta de los centinelas.

  • Madrugar con las primeras luces del alba para llegar a las madrigueras antes de la salida matinal del clan.

Cómo aprenden a cazar las crías

Una de las observaciones más curiosas sobre las suricatas tiene que ver con la enseñanza.

Los adultos no se limitan a traer comida a los pequeños: en una fase posterior les ofrecen presas vivas, como escorpiones, a los que antes han quitado el aguijón o han dejado debilitados, para que practiquen sin peligro.

Poco a poco, los jóvenes aprenden a manejar presas más difíciles hasta que pueden valerse por sí mismos.

Ese comportamiento es raro entre los animales y ha sido objeto de varios estudios de campo. Si tienes la suerte de ver a un grupo con crías, fíjate en cómo los más pequeños siguen a los adultos pidiendo comida con chillidos agudos y en cómo los mayores responden con paciencia.

Es una escena doméstica que dice mucho sobre la vida social de la especie.

Tomar el sol como en una pequeña ceremonia

Por la mañana temprano, cuando el desierto aún está fresco, las suricatas salen de la madriguera y se ponen en pie con el vientre hacia el sol. Tienen la piel de esa zona más oscura y con poco pelo, lo que les ayuda a captar calor tras una noche fría.

Se las ve juntas, inmóviles, con las patas delanteras recogidas, como si participaran en un ritual colectivo.

Después empiezan la jornada de búsqueda de alimento. Escarban con sus garras largas en busca de insectos, larvas y pequeños reptiles, y mientras tanto uno de los miembros vigila desde un punto elevado. Observar cómo se turnan en la guardia permite entender por qué viven en grupos tan cohesionados.

Cómo comportarte durante el encuentro

Para que la experiencia sea respetuosa, siéntate con calma, evita gestos bruscos y no intentes tocar ni alimentar a los animales. Que se acerquen por iniciativa propia es parte de la magia, y forzar el contacto solo consigue asustarlos.

Sigue las indicaciones de los guías, que conocen a cada grupo y saben cuándo conviene mantener la distancia.

Preguntas frecuentes

Más sobre Salares de Makgadikgadi:

¿Se puede tocar o alimentar a las suricatas?

Está terminantemente prohibido tocarlas, perseguirlas o darles cualquier tipo de alimento para salvaguardar su condición puramente salvaje.

¿Por qué se suben a las personas?

En una llanura desprovista de árboles o montículos, cualquier punto elevado (como la cabeza o hombros de una persona quieta) representa una atalaya perfecta para vigilar águilas.

¿Cuál es la mejor época del año para esta actividad?

Las mañanas despejadas, cuando salen a calentarse bajo el sol naciente; consulta con tu alojamiento qué temporada es mejor.