Djerbahood en Erriadh: Galería de Arte Urbano al Aire Libre
Nacido en el verano de 2014 por iniciativa del galerista Mehdi Ben Cheikh, Djerbahood transformó la apacible aldea tradicional de Erriadh en un colosal museo de arte urbano al aire libre. Más de ciento cincuenta artistas de treinta países pintaron murales e instalaciones en perfecta armonía con los muros encalados, cúpulas y celosías tunecinas.
Por Quique · Verificado el 12 de septiembre de 2026
Nacido en el verano de 2014 por iniciativa del galerista Mehdi Ben Cheikh, Djerbahood transformó la apacible aldea tradicional de Erriadh en un colosal museo de arte urbano al aire libre. Más de ciento cincuenta artistas de treinta países pintaron murales e instalaciones en perfecta armonía con los muros encalados, cúpulas y celosías tunecinas.

- Ubicación
- Aldea histórica de Erriadh (adyacente a la Sinagoga de la Ghriba)
- Entrada
- Completamente libre y gratuita para pasear por las calles de la aldea
- Artistas célebres
- Roa, eL Seed, Swoon, Seth, Inti, C215 y reconocidos muralistas globales
- Horario ideal
- Primera hora de la mañana o última de la tarde para evitar el calor
- Tiempo recomendado
- 2 a 3 horas de recorrido fotográfico a pie o en bicicleta
Diálogo entre Tradición Vernácula y Graffiti Contemporáneo
Lo que hace único a Djerbahood no es la mera acumulación de arte callejero, sino el respeto absoluto por el patrimonio arquitectónico de la isla. Las obras dialogan con la textura de la cal viva, abrazan puertas de madera con forma de arco o utilizan las ramas de buganvillas y parras como parte de la propia composición pictórica.
Caligrafía Árabe y Animales Mitológicos
Doblar cada esquina en Erriadh depara una sorpresa estética: monumentales caligrafías árabes contemporáneas ('calligraffiti') firmadas por eL Seed, animales hiperrealistas de gran formato del belga Roa que trepan por fachadas centenarias, o poéticos retratos infantiles del francés Seth asomándose a ventanas tradicionales.
Consejos para la Visita y Vida Local
Erriadh ha conservado intacta su atmósfera comunitaria y apacible. Se aconseja caminar en silencio respetando la privacidad de las viviendas residenciales, detenerse a tomar un té con piñones en los cafés del centro de la aldea y combinar la visita en una misma mañana con la vecina Sinagoga de la Ghriba.





