Torre de Belém: El Guardián Manuelino del Tajo
La Torre de Belém, construida entre 1514 y 1520 por orden de Manuel I con Francisco de Arruda como arquitecto, defendía la entrada del río Tajo y servía de punto de partida simbólico para las flotas hacia las Indias. Su decoración manuelina, con cuerdas, esferas armilares y cruces de la Orden de Cristo, la convierte en un símbolo del prestigio real de la época. Es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.
Por Quique · Verificado el 12 de septiembre de 2026
- Ubicación
- Ribera del río Tajo, barrio de Belém, Lisboa
- Construcción
- 1514-1520
- Arquitecto
- Francisco de Arruda
- Estilo
- Manuelino
La Torre de Belém es el símbolo marítimo de Lisboa, a orillas del río Tajo.

Una torre defensiva para las flotas de las Indias
La construcción de la torre comenzó en 1514 por orden del rey Manuel I, con Francisco de Arruda como arquitecto, y se completó en 1520. Se levantó sobre un afloramiento rocoso en las aguas del Tajo, frente a la antigua playa de Belém, con el objetivo de reemplazar una vieja nave artillada anclada en ese mismo tramo del río, desde donde partían las flotas rumbo a las Indias. Los trabajos de construcción estuvieron también a cargo de Diogo Boitaca, que dirigía a la vez las obras del cercano Monasterio de los Jerónimos.
El esplendor manuelino como símbolo real
Como símbolo del prestigio del rey, la decoración de la torre exhibe toda la simbología propia del estilo manuelino: cordones esculpidos que envuelven el edificio y rematan en elegantes nudos, esferas armilares que representaban el poder marítimo portugués, y cruces de la Orden Militar de Cristo, la institución que financiaba buena parte de las expediciones ultramarinas. Francisco y Diogo de Arruda asimilaron el gótico flamígero de la época y lo transformaron en este estilo manuelino característico, hoy Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.





