Las treinta y cuatro columnas de Bete Medhane Alem, en Lalibela

Presidiendo el Grupo Norte de las iglesias rupestres de Lalibela, Bete Medhane Alem ('Salvador del Mundo') es una de las mayores iglesias monolíticas excavadas en roca del planeta. Con una longitud de más de treinta y tres metros y rodeada por treinta y cuatro imponentes columnas exteriores, evoca las proporciones de un templo griego clásico.

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Presidiendo el Grupo Norte de las iglesias rupestres de Lalibela, Bete Medhane Alem ('Salvador del Mundo') es una de las mayores iglesias monolíticas excavadas en roca del planeta.

Con una longitud de más de treinta y tres metros y rodeada por treinta y cuatro imponentes columnas exteriores, evoca las proporciones de un templo griego clásico.

La monumental fachada exterior con peristilo de columnas de Bete Medhane Alem en Lalibela.
Bernard Gagnon (CC BY-SA 3.0)
Ubicación
Grupo Norte de iglesias rupestres de Lalibela
Dimensiones
33,5 metros de largo por 23,5 metros de ancho y 11,5 metros de alto
Estructura
Monolítica exenta con peristilo exterior de 34 columnas cuadrangulares
Reliquia principal
La Cruz de Lalibela, de unos 7 kilos de peso
Inspiración
Se cree que reproduce a escala monumental la perdida Catedral de Santa María de Sion en Axum

Colosal escala y columnas de piedra

Bete Medhane Alem es un hito irrepetible de la arquitectura sustractiva mundial. Vaciada íntegramente en una roca volcánica, la iglesia presenta una planta basilical de cinco naves, divididas por hileras de columnas talladas y una cubierta abovedada.

La Cruz de Lalibela

Uno de los objetos más venerados que custodian sus sacerdotes es la Cruz de Lalibela, una pieza de unos siete kilos, que se data en el siglo XII, con la que los sacerdotes bendicen a los enfermos y peregrinos que acuden buscando curación espiritual para dolencias del cuerpo y del alma.

Conexión subterránea con Bete Maryam

Desde el patio excavado de Bete Medhane Alem, un pasadizo túnel subterráneo tallado en la roca viva conduce en penumbra hasta el recinto sagrado contiguo de Bete Maryam.

Un templo que impone por su escala

Bete Medhane Alem es, a primera vista, la iglesia que más impresiona por tamaño dentro del conjunto de Lalibela. Su nombre significa Salvador del Mundo, y el edificio se alza en un amplio patio excavado, rodeado por una galería de pilares que le da un aire solemne.

Antes de entrar, camina despacio alrededor de su perímetro: desde cada lado la perspectiva cambia, y se percibe mejor cuánto trabajo exigió vaciar la roca hasta dejar libre un volumen tan grande.

Dentro, el espacio está dividido por filas de pilares que sostienen el techo, con una disposición que recuerda a una basílica.

La penumbra, el eco de las voces y la textura de la piedra crean un ambiente especial, y conviene darse unos minutos para sentarse en un rincón y simplemente mirar. No hace falta saber mucho de arquitectura para sentir que estás en un lugar construido con una ambición enorme.

Un templo con papel destacado en las fiestas

Esta iglesia ocupa un lugar importante en la vida religiosa de Lalibela. En las grandes celebraciones del calendario ortodoxo, como la Navidad etíope o el Timkat, el entorno se llena de fieles vestidos de blanco, sacerdotes con ornamentos y cantos que se prolongan durante horas.

Si tu viaje coincide con alguna de esas fechas, prepárate para una experiencia muy distinta a la de un día corriente: más intensa, más concurrida y con muchas más restricciones de movimiento.

Fuera de esos días, el ritmo es más tranquilo y permite fijarse en los detalles: cruces talladas en los muros, marcos de ventanas, elementos decorativos y huellas del uso continuado durante siglos.

Pregunta a tu guía por el significado de los símbolos y por el papel que desempeñan los sacerdotes y los diáconos que cuidan el lugar.

La relación con el resto del grupo septentrional

Bete Medhane Alem no es un edificio aislado: forma parte de un complejo de iglesias del grupo septentrional que se comunican entre sí mediante patios y pasajes.

Conocer esas conexiones ayuda a entender el conjunto como un todo, concebido como una ciudad sagrada en miniatura, con sus calles, sus accesos y sus espacios de transición entre unos templos y otros.

Por la dimensión del edificio, a menudo se utiliza como punto de referencia para orientarse en la visita. Si te pierdes entre los patios, localiza su silueta y úsala para recuperar la dirección. Es una pequeña ventaja práctica de un monumento tan grande.

Consejos para disfrutarla

Intenta llegar cuando haya menos grupos, para poder recorrer el interior sin empujones y escuchar el silencio. Lleva ropa que cubra hombros y rodillas, calzado fácil de quitar y algo de abrigo, porque en el interior la temperatura puede ser fresca incluso en días soleados.

La luz del interior es escasa, así que una linterna pequeña resulta de gran ayuda.

Si te interesa la fotografía, ten en cuenta que las normas cambian según el espacio y que ciertos objetos religiosos no pueden fotografiarse. Pregunta siempre antes y acepta la respuesta con naturalidad.

Una buena forma de agradecer la hospitalidad del lugar es no tener prisa y tomarte el tiempo de mirar con atención.

Qué ver cerca

A pocos pasos están otras iglesias del mismo grupo, que puedes encadenar en una mañana. Después te espera el grupo oriental, con templos de tamaño más reducido pero de gran interés, y la iglesia de San Jorge, que suele dejarse para el final por su forma de cruz.

En los alrededores, los monasterios de montaña y las aldeas rurales ofrecen una cara más tranquila de la región de Lasta.

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