Frescos y una columna velada en Bete Maryam, la iglesia del rey

Considerada posiblemente una de las más antiguas del conjunto, Bete Maryam (Iglesia de Santa María) destaca por la fastuosa riqueza ornamental de su interior, con techos y paredes decorados con tallas y frescos, y una columna central permanentemente envuelta en tela.

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Detalle del pórtico de entrada y patio excavado de la iglesia rupestre Bete Maryam en Lalibela.
Adam Jones from Kelowna, BC, Canada (CC BY-SA 2.0)
Ubicación
Grupo Norte, adyacente a Bete Medhane Alem mediante túnel
Consagración
Dedicada a la Virgen María (Maryam), figura central de la devoción etíope
Arte interior
Frescos con santos, estrellas de David y águilas bicéfalas, además de relieves geométricos
Elemento místico
La columna central, cubierta con lienzos
Piscina bautismal
Estanque excavado en el patio exterior, usado para bautismos

La iglesia que la tradición asocia al rey Lalibela

Según la tradición, la ornamentación de Bete Maryam contó con ayuda divina: la leyenda cuenta que ángeles trabajaban codo a codo con los canteros durante las noches, duplicando los avances logrados por los hombres durante el día.

La columna central y los secretos del Apocalipsis

En el centro de la nave se alza una columna de piedra envuelta en lienzos.

Según la creencia popular, en su fuste están inscritos por mano divina el principio y el fin de los tiempos, así como el destino de la humanidad, y los lienzos no se descorren.

Motivos decorativos y el estanque del patio

En el interior se ven motivos como águilas bicéfalas y estrellas de David, junto a figuras de santos.

En el patio perimetral se halla una poza excavada con agua verdosa que, según se explica, sigue usándose para los bautismos.

La devoción mariana en Etiopía

Para apreciar Bete Maryam ayuda saber el lugar que ocupa la Virgen María en el cristianismo ortodoxo etíope. Es una figura central, con numerosas fiestas a lo largo del año, y muchas iglesias del país llevan su nombre.

En Lalibela, este templo es uno de los más queridos por los fieles, y no es raro encontrar a gente rezando en silencio en el patio o en el pórtico, tanto vecinos como peregrinos llegados de lejos.

Su ambiente suele ser más recogido que el de otros recintos del grupo septentrional. Entra sin prisa, observa a quienes rezan y deja que los ojos se acostumbren a la penumbra del interior.

Muchos viajeros coinciden en que este templo, por su aire íntimo y por la riqueza de su decoración, es de los que más se recuerdan después del viaje.

La decoración que sorprende al entrar

Bete Maryam destaca por la abundancia de motivos tallados y pintados. Los techos y las paredes muestran dibujos geométricos y escenas de carácter religioso que contrastan con la sobriedad de otros edificios.

Mira hacia arriba y recorre con la vista los arcos, los capiteles y los relieves: cada superficie parece haber recibido un tratamiento propio, como si los artesanos hubieran querido dedicar a este templo un cuidado especial.

Las pinturas conservadas son frágiles, y por eso es importante no tocarlas ni acercar demasiado las linternas. Si hay iluminación natural suficiente, aprovéchala y mira con calma; si no, pide a tu guía que te señale los detalles principales para no perderte lo más llamativo.

Recuerda que la fotografía puede estar limitada en ciertos espacios, así que consulta antes de sacar la cámara.

Leyendas y tradiciones en torno a la iglesia

Alrededor de este templo se cuentan relatos sobre su construcción y sobre objetos y rincones con significados especiales.

Son parte de la tradición oral de Lalibela, y escucharlos forma parte del encanto de la visita, siempre que los tomes como lo que son: narraciones transmitidas de generación en generación, con un valor simbólico y religioso más que documental.

Algunas prácticas rituales que verás o de las que te hablarán están vinculadas a las fiestas del calendario ortodoxo. Si coincides con alguna de ellas, tendrás ocasión de presenciar cantos, procesiones y vestiduras tradicionales. Hazlo con discreción, sin interrumpir las ceremonias y siguiendo las indicaciones de los responsables del lugar.

Cómo organizar el recorrido

Esta iglesia se encuentra muy cerca de otras del mismo grupo, con las que se comunica por patios y pasadizos. Lo más cómodo es planificar la visita conjunta de varias en una misma mañana, avanzando de manera ordenada para no cruzarte demasiadas veces con los mismos grupos.

Si te gusta fotografiar, la primera hora del día suele ofrecer una luz más suave y menos gente en los patios.

Lleva calzado fácil de quitar, porque tendrás que descalzarte varias veces, y una linterna pequeña para los tramos oscuros.

Es aconsejable informarse antes de ir sobre las fechas de las grandes fiestas, ya que en esos días el conjunto se llena de peregrinos y la visita cambia por completo, tanto en ambiente como en posibilidades de circulación.

Qué ver cerca

Muy cerca encontrarás otras iglesias del grupo septentrional, entre ellas algunas de las más grandes del conjunto. Después puedes pasar al grupo oriental y reservar para el final la iglesia de San Jorge, famosa por su planta en cruz.

Si te queda tiempo, las aldeas y los monasterios de las montañas cercanas añaden una cara rural al viaje.

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