Nabeul: La Capital de la Cerámica, el Azulejo y los Zocos
Situada a solo diez kilómetros al norte de Hammamet, Nabeul (la antigua Neapolis romana) es la capital administrativa de Cap Bon y la indiscutible capital alfarera y artesanal de Túnez. Heredera de hornos púnicos y andalusíes, es célebre por sus cientos de talleres de cerámica policromada vidriada y su animado mercado semanal de los viernes.
Por Quique · Verificado el 12 de septiembre de 2026
Situada a solo diez kilómetros al norte de Hammamet, Nabeul (la antigua Neapolis romana) es la capital administrativa de Cap Bon y la indiscutible capital alfarera y artesanal de Túnez. Heredera de hornos púnicos y andalusíes, es célebre por sus cientos de talleres de cerámica policromada vidriada y su animado mercado semanal de los viernes.

- Ubicación
- A 10 km de Hammamet (15 minutos en tren de cercanías o taxi louage)
- Mercado de los viernes
- El zoco semanal más concurrido y festivo de la península de Cap Bon
- Especialidades
- Vajillas vidriadas, murales de azulejos (zelij), esteras de juncos y harissa
- Destilación de flores
- Famosa fiesta primaveral de destilación de agua de azahar y rosas
- Museo arqueológico
- Museo de Nabeul con restos de la fábrica romana de garum de Neapolis
La Magia de los Hornos de Arcilla y Esmalte
A lo largo de la Avenue Habib Bourguiba y el barrio de los alfareros, los talleres exhiben una explosión de color: fuentes monumentales, jarrones calados, cuencos para cuscús y platos decorados a mano con motivos tradicionales de peces, espirales y flores de jazmín utilizando óxidos minerales de cobalto, manganeso y cobre.
El Famoso Zoco de los Viernes
Los viernes por la mañana, Nabeul multiplica su efervescencia con la llegada de campesinos y comerciantes de toda la región. En sus calles se venden animales, verduras recién recolectadas, telas bordadas, alfombras de lana y los característicos cestos de palma y esteras de junco que son el orgullo de los artesanos de la ciudad.
Cuna de la Harissa Tradicional y Destilerías de Azahar
Nabeul es el epicentro de la auténtica harissa tunecina, elaborada con pimientos rojos secados al sol en ristras colgadas de los balcones y molidos con ajo, cilantro y alcaravea. En primavera, la ciudad se embriaga con la destilación casera de pétalos de flor de naranjo amargo en alambiques de cobre.





