Villa Sebastián, la casa junto al mar que admiró Frank Lloyd Wright

Construida entre 1927 y 1932 por el aristócrata y mecenas rumano George Sebastian, Villa Sebastián es una residencia señorial junto al mar. Admirada, según cuentan, por el arquitecto Frank Lloyd Wright como ejemplo de integración en el paisaje, funciona actualmente como el Centro Cultural Internacional de Hammamet.

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Construida entre 1927 y 1932 por el aristócrata y mecenas rumano George Sebastian, Villa Sebastián es una residencia señorial junto al mar.

Admirada, según cuentan, por el arquitecto Frank Lloyd Wright como ejemplo de integración en el paisaje, funciona actualmente como el Centro Cultural Internacional de Hammamet.

Columnas blancas y piscina en los jardines botánicos de la residencia Villa Sebastián.
Habib M'henni (CC BY-SA 3.0)
Ubicación
Avenida de las Naciones Unidas, Hammamet sur (a 3 km de la medina)
Teatro al aire libre
Teatro al aire libre de inspiración antigua, inaugurado en 1964, con vistas al golfo de Hammamet
Festival Internacional
Sede del prestigioso Festival de Música y Teatro de Hammamet (julio-agosto)

Armonía entre clasicismo occidental y tradición tunecina

La residencia articula una síntesis sublime entre el minimalismo moderno, la geometría clásica y la arquitectura vernácula del Magreb: muros encalados, techos abovedados, una columnata de mármol blanco que rodea una piscina central rectangular con cipreses y cuidados jardines.

Parque Botánico y huerto de cítricos

La finca se asienta sobre un parque botánico de unas diez hectáreas que desciende suavemente hacia el mar. Alberga plantas tropicales y mediterráneas y un aromático huerto de mandarinos, limoneros y naranjos de Sevilla.

El Festival Internacional de Hammamet

En los jardines de la propiedad se levanta un teatro al aire libre de inspiración antigua, inaugurado en 1964. Durante las noches estivales acoge espectáculos de danza contemporánea, jazz internacional y música tradicional árabe bajo un cielo estrellado y con el mar de fondo.

Un rumano enamorado de Hammamet

George Sebastian llegó a Hammamet en las décadas de entreguerras, cuando este tramo de costa era todavía un pueblo de pescadores rodeado de huertos. Se instaló en la zona y levantó una residencia que reflejaba su gusto cosmopolita y su admiración por la arquitectura del Mediterráneo.

Su casa se convirtió en lugar de encuentro para artistas, escritores y viajeros europeos que descubrían el pueblo, y ayudó a que Hammamet empezara a ser conocido fuera de Túnez.

Esa llegada de visitantes cultos marcó el carácter de la ciudad. Antes del turismo de playa masivo, Hammamet fue refugio de pintores y gente de letras atraídos por la luz, el jazmín y la calma.

La villa es, de algún modo, el testimonio más elegante de aquella época, y por eso merece algo más que una parada rápida de foto.

Qué ver dentro de la villa

Lo mejor de la visita es la manera en que la casa se abre al paisaje. Verás estancias de líneas sencillas, patios con arcos, estancias frescas pensadas para el verano y terrazas orientadas hacia el mar.

El blanco de los muros contrasta con el azul del golfo y con el verde de los jardines, y la sensación general es de sobriedad y luminosidad más que de lujo recargado.

Fíjate en los detalles: la carpintería, los suelos, las puertas y los azulejos, donde conviven huellas del gusto europeo de los años veinte con la tradición decorativa tunecina.

Pasear sin prisa de sala en sala, asomándote a cada ventana, ayuda a comprender por qué el edificio se considera un buen ejemplo de arquitectura pensada para dialogar con su entorno y no para imponerse a él.

Los jardines y la vida cultural

Los jardines son la otra mitad de la experiencia. Los senderos descienden entre árboles mediterráneos y plantas de climas cálidos, con rincones de sombra donde sentarse y vistas abiertas al agua. En primavera el olor de los cítricos y de las flores se mezcla con la brisa marina.

Si te gusta la fotografía, aquí encontrarás encuadres muy variados, desde detalles de hojas hasta panorámicas del golfo.

Hoy la villa funciona como centro cultural y acoge exposiciones, encuentros y actividades artísticas, además de ser punto de referencia para las programaciones de verano de la ciudad.

La oferta cambia cada temporada, así que conviene consultar el calendario oficial antes de ir, por si coincide con algún espectáculo o muestra que quieras incluir en tu plan.

Consejos para combinarla con otros lugares

Lo más cómodo es dedicar una mañana a la villa y reservar la tarde para la medina antigua, que está relativamente cerca y ofrece un contraste muy interesante: de la elegancia retirada de la residencia a las callejuelas encaladas junto al mar.

Entre uno y otro punto puedes parar a descansar en alguna terraza y planificar el resto del día sin agobios.

Si tienes más días, completa el viaje con una excursión a Nabeul, famosa por su cerámica, o con un paseo por la playa.

Así verás las distintas caras de Hammamet: la residencial y tranquila, la tradicional y la más turística, y te harás una idea bastante completa de cómo ha cambiado esta costa a lo largo del último siglo.

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