Chott el Djerid: El Espejismo de Sal Gigante del Sáhara
Extendido sobre una colosal depresión endorreica de casi cinco mil kilómetros cuadrados entre las provincias de Tozeur y Kebili, el Chott el Djerid es el mayor lago salado del desierto del Sáhara. Célebre por sus cristales salinos que cambian de color con la luz diurna y sus prodigiosos espejismos térmicos, ofrece una experiencia paisajística lunar inolvidable.
Por Quique · Verificado el 12 de septiembre de 2026
Extendido sobre una colosal depresión endorreica de casi cinco mil kilómetros cuadrados entre las provincias de Tozeur y Kebili, el Chott el Djerid es el mayor lago salado del desierto del Sáhara. Célebre por sus cristales salinos que cambian de color con la luz diurna y sus prodigiosos espejismos térmicos, ofrece una experiencia paisajística lunar inolvidable.

- Ubicación
- Entre Tozeur y Douz, atravesado por la carretera asfaltada P16 (45 km de trazado)
- Acceso
- Libre y gratuito circulando por la carretera panorámica sobre el dique
- Fenómeno óptico
- Espejismos de Fata Morgana y refracción lumínica en las horas centrales
- Colores de la sal
- Tonalidades blancas, rosáceas, púrpuras y verde esmeralda según minerales
- Precaución
- Nunca abandonar el asfalto en vehículo normal: riesgo de hundimiento en lodo salobre
Un Mar Interior de Cristal y Sal
En la época invernal, escasas lluvias pueden cubrir la cuenca con una fina lámina de agua de pocos centímetros que convierte el lago en un descomunal espejo que refleja las nubes del cielo sahariano. En verano, el calor abrasador evapora el agua dejando al descubierto una corteza brillante de sal gema y yeso que resquebraja el horizonte hasta el infinito.
La Carretera Escénica P16 sobre el Dique
La carretera P16 construida sobre un terraplén elevado parte en dos el gigantesco salar a lo largo de más de cuarenta kilómetros. A mitad de trayecto se encuentran puestos tradicionales de sal donde se extraen rosas del desierto de yeso cristalizado y pequeñas barcas oxidadas que parecen varadas en medio de un océano seco.
Amaneceres y Puestas de Sol Sobrecogedoras
Detener el vehículo al amanecer o al ocaso permite contemplar un espectáculo cromático incomparable, cuando la corteza de sal se tiñe de tonos dorados, violetas y carmesíes mientras la brisa del desierto genera el efecto óptico de ciudades y montañas flotantes sobre el horizonte.





