Centro Histórico de Sintra: Cuna del Romanticismo Europeo
El centro histórico de Sintra, con miles de años de historia que incluyen asentamientos celtas, romanos y moriscos, fue declarado Paisaje Cultural Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 6 de diciembre de 1995. En el siglo XIX, Sintra se convirtió en el primer gran centro de la arquitectura romántica europea, cuando Fernando II transformó un monasterio en ruinas en un palacio con elementos góticos, egipcios, moriscos y renacentistas, inspirando otras residencias señoriales de la sierra.
Por Quique · Verificado el 12 de septiembre de 2026
- Ubicación
- Falda de la Serra de Sintra
- Patrimonio UNESCO
- Desde el 6 de diciembre de 1995
- Categoría
- Paisaje cultural
- Historia antigua
- Asentamientos celtas, romanos y visigodos
El centro histórico de Sintra es el corazón de la villa, a los pies de su famosa sierra.

Miles de años de historia en capas
La historia de Sintra se remonta miles de años atrás, con evidencia de antiguos asentamientos celtas, romanos y moros, cuyo legado puede rastrearse todavía hoy en yacimientos cercanos como el Museo Arqueológico de São Miguel de Odrinhas. Esa acumulación de civilizaciones sucesivas dejó una huella particular en la villa, que combina calles medievales estrechas con el trazado urbano posterior de una localidad que se convertiría, siglos después, en refugio predilecto de la realeza portuguesa.
El nacimiento del romanticismo europeo
En el siglo XIX, Sintra se convirtió en el primer gran centro de la arquitectura romántica de toda Europa: el rey Fernando II transformó el monasterio en ruinas de la Pena en un palacio con elementos góticos, egipcios, moriscos y renacentistas, y construyó a su alrededor un parque que sirvió de inspiración directa para otras residencias señoriales de la sierra, dotando a la villa de un conjunto único de palacios y jardines de gran influencia en el arte paisajístico europeo posterior. El 6 de diciembre de 1995, durante la 19ª reunión del Comité del Patrimonio Mundial en Berlín, la UNESCO clasificó todo este conjunto como paisaje cultural, la primera vez que esa categoría se aplicaba a un lugar en el mundo.





