Casablanca, la metrópoli atlántica del art déco y la Mezquita Hassan II
Casablanca, la vibrante capital económica y financiera de Marruecos a orillas del Atlántico, deslumbra con la monumental Mezquita Hassan II sobre el océano, uno de los mayores conjuntos de arquitectura art déco y neomorisca del norte de África y el encanto tradicional del barrio de Habous. Es la metrópoli moderna por excelencia que conecta la vanguardia magrebí con su legado histórico marítimo.
Por Daniel

- Ubicación Geográfica
- Costa atlántica central de Marruecos, región Casablanca-Settat
- Población y Relevancia
- Aprox. 4.300.000 habitantes; mayor ciudad y motor industrial de Marruecos
- Moneda y Pagos
- Dirham marroquí (MAD). Tarjetas ampliamente aceptadas en restaurantes y comercios
- Idioma Predominante
- Árabe marroquí (dariya) y francés en los negocios; inglés creciente en turismo
- Clima y Temporada
- Oceánico mediterráneo templado; ideal de abril a noviembre (cálido y seco)
- Hub Aeroportuario
- Aeropuerto Internacional Mohammed V (CMN), el más transitado del país
Casablanca (conocida cariñosamente como 'Casa' o Dar al-Baida en árabe) es el corazón palpitante del Marruecos contemporáneo. Mientras Marrakech cautiva con su fantasía orientalista y Fez custodia los tesoros medievales del reino, Casablanca encarna el dinamismo emprendedor, la apertura cosmopolita y la audacia arquitectónica del siglo XXI.
Bordeada por el océano Atlántico a lo largo de decenas de kilómetros de cornisa marítima, la metrópoli ofrece un curioso contrapunto donde la espiritualidad colosal de la Mezquita Hassan II —cuyo minarete de 210 metros es visible desde cualquier rincón de la costa— dialoga con el trazado vanguardista de bulevares diseñados durante el auge del estilo art déco internacional.
Frecuentemente reducida por los circuitos turísticos apresurados a una mera escala aeroportuaria, Casablanca recompensa generosamente al viajero que se detiene a desentrañar sus múltiples identidades: el remanso andalusí del barrio de Habous, el aroma a marisco fresco del Mercado Central, la memoria centenaria del Museo del Judaísmo Marroquí y la recreación cinematográfica de la mítica película de Hollywood en el Rick's Café.
Esta guía práctica ofrece todas las claves logísticas, culturales y de movilidad para disfrutar intensamente de la gran urbe atlántica.
Historia, identidad urbana y el legado arquitectónico Art Déco

El origen histórico de Casablanca se remonta al antiguo asentamiento bereber de Anfa, fundado por tribus de la confederación Barghawata, según la tradición, en el siglo VIII.
Gracias a su bahía natural protegida, Anfa prosperó como un activo puerto pesquero y mercantil de trigo y cereales, aunque en los siglos XIV y XV adquirió notoriedad como base de corsarios marítimos que atacaban las rutas comerciales europeas.
Como represalia, la armada portuguesa arrasó la ciudad por completo en 1468 y, en 1515, erigió una guarnición fortificada a la que denominaron 'Casa Branca', denominación de la que deriva su nombre actual. Tras el destructivo terremoto de Lisboa de 1755, los lusos abandonaron definitivamente el enclave.
El renacimiento urbano de Casablanca se inició en 1770 de la mano del visionario sultán alauí Sidi Mohammed Ben Abdallah (Mohammed III), quien refundó la ciudad como Dar al-Baida, dotándola de murallas defensivas, una mezquita principal, un puerto renovado y facilidades arancelarias para atraer a comerciantes españoles, franceses, británicos e italianos.
Hacia finales del siglo XIX, la lana, el trigo y los fosfatos impulsaron un crecimiento económico vertiginoso.
Con la instauración del Protectorado francés en 1912, el general Hubert Lyautey encomendó al célebre urbanista Henri Prost diseñar una metrópoli moderna desde cero, sin demoler la pequeña medina preexistente.
Casablanca se convirtió así en un colosal laboratorio internacional de vanguardias constructivas: arquitectos formados en la Escuela de Bellas Artes de París fusionaron las líneas geométricas puras del art déco, el modernismo y el cubismo con la ornamentación tradicional marroquí (arcos de herradura, aleros de cedro tallado, balcones de hierro forjado y azulejería zellige), dando origen al prestigioso estilo 'mauresque' o neomorisco que hoy embellece el bulevar Mohammed V y la Plaza Administrativa.
En enero de 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad saltó a los anales de la historia universal al albergar la Conferencia de Casablanca en el Hotel Anfa, donde el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, el primer ministro británico Winston Churchill y los generales franceses Charles de Gaulle y Henri Giraud acordaron la exigencia de la rendición incondicional de las potencias del Eje y planificaron los siguientes pasos de la guerra.
En la actualidad, la asociación civil Casamémoire lidera un intenso movimiento ciudadano para catalogar y proteger este patrimonio moderno frente a la presión urbanística inmobiliaria.
Emblemáticos edificios como el Immeuble Liberté (un pionero rascacielos de 17 plantas levantado en 1951), el histórico Hotel Excelsior de 1916, el cinematógrafo Cinema Rialto con su sala circular de balcones curvados y las villas ajardinadas del distrito de Anfa atestiguan el papel de Casablanca como crisol indiscutible de la modernidad del siglo XX en África.
Llegada, transporte y movilidad Metropolitana

Como nudo neurálgico del transporte magrebí, Casablanca cuenta con excelentes conexiones aéreas, ferroviarias y de transporte público estructurado:
1. Aeropuerto Internacional Mohammed V (CMN): Situado a 30 km al sur de la ciudad, es la principal puerta de entrada del país y la base de operaciones de Royal Air Maroc.
La forma más rápida y económica de llegar al centro es el tren de cercanías (Al Bidaoui), que parte cada hora desde la terminal subterránea del aeropuerto hacia las estaciones de Casa-Oasis, Casa-Voyageurs y Casa-Port en unos 35-45 minutos. Los taxis oficiales del aeropuerto tienen una tarifa plana regulada. Las condiciones de visita pueden cambiar: consúltalas en la web oficial.
2. Estaciones Ferroviarias: La ciudad cuenta con dos terminales principales de la ONCF.
Casa-Voyageurs es la estación nodal donde opera el tren de alta velocidad Al Boraq hacia Rabat y Tánger (unas 2 h 10 min hasta esta última), además de trenes directos a Marrakech y Fez.
Por su parte, la vanguardista estación Casa-Port se ubica en pleno centro, junto al puerto, siendo idónea para los servicios regionales hacia Rabat y el litoral.
3. Red de Tranvía (Casa Tramway): Con cuatro líneas operativas (T1 a T4) y modernas unidades climatizadas de piso bajo, el tranvía es el medio de transporte más eficaz y puntual para desplazarse entre la estación Casa-Voyageurs, la Plaza Mohammed V, los barrios residenciales y las playas de Aïn Diab. El billete es recargable.
4. Petits Taxis: De color rojo brillante con franjas blancas, los taxis urbanos circulan continuamente. Es legal y habitual compartir carrera si hay asientos libres. Exige siempre que conecten el taxímetro ('compteur'). Conviene consultar precios orientativos en la web oficial antes de ir.
Qué ver en Casablanca: las 10 atracciones principales

El catálogo monumental de Casablanca aúna la proeza técnica contemporánea con joyas residenciales históricas y museos únicos en el mundo islámico. A continuación, desglosamos las diez atracciones indispensables con sus especificaciones operativas.
1. La gran Mezquita Hassan II

Obra cumbre de la arquitectura sacra islámica contemporánea, la Mezquita Hassan II se erige sobre un promontorio ganado al océano Atlántico en cumplimiento del versículo coránico que afirma que 'el trono de Dios fue erigido sobre las aguas'.
Diseñada por el arquitecto francés Michel Pinseau y consagrada en 1993, su minarete alcanza los 210 metros de altura, proyectando un rayo láser nocturno de 30 km en dirección a La Meca.
En su colosal sala de oraciones caben 25.000 fieles bajo un techo retráctil que se abre en pocos minutos, complementada por una explanada exterior para otros 80.000 orantes.
Es una de las escasísimas mezquitas de Marruecos abierta a visitantes no musulmanes mediante visitas guiadas oficiales en varios idiomas (conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir).
2. La Corniche y la bahía de Aïn Diab

El paseo marítimo de la Corniche de Ain Diab es el escaparate recreativo y hedonista de la ciudad.
Completamente remozada con amplias aceras ajardinadas, miradores al romper de las olas y carril para ciclistas, esta franja costera concentra hoteles de lujo, clubes de playa con piscinas de agua marina (como el mítico Miami Plage), restaurantes de cocina atlántica y cafeterías con terrazas panorámicas donde las familias casablanquesas acuden a contemplar el atardecer mientras degustan helados artesanales o zumos naturales de fruta.
3. Antigua Catedral del Sagrado Corazón

Imponente monumento del estilo gótico-art déco erigido en 1930 por el arquitecto Paul Tournon, la catedral del Sagrado Corazón deslumbra con su fachada de hormigón blanco inmaculado y sus torres gemelas flanqueadas por almenas estilizadas.
Aunque desacralizada tras la independencia, el edificio ha sido meticulosamente restaurado y reconvertido en un prestigioso centro cultural y de exposiciones artísticas temporales junto al frondoso Parque de la Liga Árabe.
4. Plaza Mohammed V y el conjunto administrativo neomorisco

La monumental plaza Mohammed V es el centro cívico y neurálgico de Casablanca.
Concebida en la década de 1920, la plaza está enmarcada por joyas arquitectónicas del estilo neomorisco: el Palacio de Justicia con su gran arcada columnada, la Prefectura o Wilaya presidida por su esbelta torre del reloj de inspiración toscano-andalusí, la sede del Banco Al-Maghrib y la Oficina Central de Correos.
Entre los edificios contemporáneos de la ciudad destaca el ultramoderno Gran Teatro de Casablanca, diseñado por el célebre arquitecto Christian de Portzamparc.
5. Palacio Real de Casablanca

Ubicado en el umbral del pintoresco barrio de Habous, el Palacio Real es una de las principales residencias oficiales del rey de Marruecos cuando se encuentra en la capital económica.
Aunque el acceso a su interior está reservado a ceremonias de Estado y mandatarios internacionales, admirar su monumental portal de entrada con hojas de bronce labrado a mano, su guardia real con uniformes ceremoniales y sus jardines perimetrales es una parada inexcusable durante el recorrido por la Nueva Medina.
6. Museo del Judaísmo Marroquí

Situado en el tranquilo barrio residencial de Oasis, el Museo del Judaísmo Marroquí es una institución singular en el mundo árabe.
Emplazado en un antiguo orfanato judío rodeado de jardines, este museo documenta con extraordinaria sensibilidad los más de dos mil años de historia, cohabitación y riqueza cultural de la comunidad judía sefardí y toshavim en Marruecos.
Exhibe trajes ceremoniales de boda ricamente bordados en oro, joyas de plata bereber del Atlas, rollos de la Torá grabados y la reconstrucción fidedigna de una sinagoga tradicional.
7. Rick's Café: mito cinematográfico

Ninguna visita a la ciudad estaría completa sin adentrarse en el mítico Rick's Café. Aunque la célebre película de 1942 protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman se rodó en los estudios de Warner Bros en California, una antigua diplomática estadounidense hizo realidad el sueño recreando meticulosamente el cabaret en un riad tradicional de 1930 junto a las murallas de la medina.
Con su piano de cola Pleyel de la década de 1930 donde un pianista interpreta 'As Time Goes By', sus arcos moriscos, lámparas de latón y camareros vestidos con fez rojo, ofrece una velada de cócteles clásicos y gastronomía cosmopolita.
8. El Mercado Central y sus puestos de marisco

Construido entre 1917 y 1920 sobre el bulevar Mohammed V, el Mercado Central es el santuario gastronómico por excelencia de los vecinos de Casablanca.
Su arcada de entrada neomorisca da paso a puestos rebosantes de flores frescas, frutas exóticas, especias de montaña y, sobre todo, una lonja de pescados y mariscos capturados esa misma madrugada en el Atlántico.
Una experiencia culinaria autóctona consiste en comprar directamente los pescados y langostinos en los mostradores para que los cocineros de los pequeños restaurantes del patio central los preparen a la plancha o a la brasa al momento por unos pocos dirhams.
9. Faro de El Hank

Puesto en servicio en 1920 sobre la punta rocosa que limita por el oeste la bahía de Casablanca, el faro de El Hank tiene una torre de 51 metros.
Tras subir sus 256 escalones de mármol en caracol, se accede a la linterna donde se disfruta de una perspectiva privilegiada de la costa, con la silueta de la Mezquita Hassan II recortada sobre el horizonte atlántico en primer término y las olas rompiendo contra los arrecifes.
10. El Barrio de Habous (la Nueva Medina)

Proyectado a partir de 1917 por los arquitectos franceses Albert Laprade y Auguste Cadet para dar cobijo ordenado a las familias de comerciantes rurales que emigraban a la metrópoli, el barrio de Habous es un prodigio urbanístico que recrea una medina andalusí idealizada: calles limpias, arcos de piedra caliza, plazas arboladas y galerías comerciales techadas libres del agobio de las viejas juderías.
Aquí se asienta la legendaria Pâtisserie Bennis Habous, templo de la repostería marroquí tradicional famosa por sus cuernos de gacela y pastillas de almendra, además del Zoco de las Aceitunas y prestigiosas librerías de literatura jurídica y teológica árabe.
Dónde alojarse en Casablanca: zonas y hoteles

Casablanca ofrece una infraestructura de hospedaje muy desarrollada, enfocada tanto al turismo cultural de ocio como a viajeros de negocios internacionales que exigen servicios de primera clase y conectividad inmediata con el tren y el aeropuerto.
A continuación, presentamos la matriz de alojamiento clasificada por distritos estratégicos y niveles de presupuesto:
Establecimientos Recomendados | Distrito Urbano | Ventajas Clave |
|---|---|---|
Four Seasons Hotel Casablanca Hyatt Regency Casablanca Le Casablanca Hotel | Corniche de Aïn Diab / Plaza de las Naciones Unidas / Barrio Anfa | Vistas directas al océano, spas de lujo, piscinas exteriores, centros de conferencias y servicio de conserjería de alta gama. |
Radisson Blu Hotel City Center Hotel Odyssee Center Hôtel & Spa Le Doge | Bulevar Mohammed V / Barrio Art Déco Gautier | Palacetes art déco rehabilitados con encanto histórico, proximidad a la estación Casa-Port y al tranvía, y excelente gastronomía. |
Ibis Casablanca City Center Premiere Classe Casablanca Hotel Moroccan House | Inmediaciones de Casa-Port y Casa-Voyageurs | Habitaciones modernas, limpias, excelente conexión con trenes y tranvía, ideal para escalas logísticas y presupuestos ajustados. |
Gastronomía tradicional Casablanquesa y alta cocina atlántica

La escena culinaria de Casablanca es la más variada, vanguardista y cosmopolita de Marruecos. Gracias a su condición de gran puerto pesquero y capital económica, la ciudad fusiona los platos tradicionales del recetario magrebí con marisquerías de estándar internacional y bistrós de influencia francesa.
Entre los bocados destacados sobresale la pastilla de marisco picante con gambas, calamares y rape fresco; el tajine de dorada o mero a la chermoula con pimientos rojos asados y limones confitados; el cuscús de siete verduras de la fértil llanura de la Chaouia; y las delicias dulces de la Pâtisserie Bennis, como las cornes de gazelle elaboradas con pasta de almendra pura, agua de azahar y una finísima masa hojaldrada.
Tres recomendaciones gastronómicas imperdibles:
• Le Cabestan - Ocean View (Faro de El Hank): Situado al pie del acantilado con ventanales de suelo a techo sobre las rompientes del Atlántico. Alta gastronomía mediterránea y mariscos en un ambiente refinado que congrega a personalidades de la cultura y la diplomacia.
• La Taverne du Dauphin (Boulevard Félix Houphouët-Boigny, cerca del puerto): Taberna marinera clásica cerca del puerto donde degustar frituras de calamares, chanquetes, langostinos al ajillo y doradas a la sal a precios moderados.
• Pâtisserie Bennis Habous (Calle Fkih El Gabbas, Barrio de Habous): Este obrador familiar escondido tras una puerta modesta hornea pastelería árabe y andalusí en hornos de leña tradicionales en sus hornos de leña tradicionales.
Itinerarios Sugeridos: de 1 a 3 días

Para exprimir al máximo tu visita a la capital económica de Marruecos, te sugerimos los siguientes itinerarios estructurados:
Día 1: monumentos capitales y la brisa atlántica
Inicia tu jornada temprano reservando la primera visita guiada del día en la Mezquita Hassan II para admirar sus colosales proporciones con luz natural matutina.
A continuación, recorre el paseo marítimo hacia el Faro de El Hank y almuerza en Le Cabestan o en los chiringuitos marineros de la Corniche de Aïn Diab.
Por la tarde, pasea por la antigua medina amurallada, admira el portal de Bab El Marsa y finaliza la jornada tomando un cóctel al ritmo del piano en el Rick's Café.
Día 2: Barrio de Habous y la ruta del Art Déco
Dedica la mañana a explorar con calma el Barrio de Habous: visita los jardines del Palacio Real, compra dulces en la Pâtisserie Bennis y curiosea en el Zoco de las Aceitunas. Almuerza pescado fresco frito al momento en el Mercado Central.
Por la tarde, emprende un recorrido a pie por el bulevar Mohammed V, la Plaza Mohammed V y la Antigua Catedral del Sagrado Corazón, culminando en los cafés bohemios del barrio de Gautier.
Día 3: memoria histórica y museos especializados
Visita el conmovedor Museo del Judaísmo Marroquí en el barrio de Oasis para comprender la riqueza multicultural del país.
Por la tarde, toma el tranvía hacia la Corniche para disfrutar de una sesión de hammam tradicional en un spa de lujo o visita el Morocco Mall y su acuario panorámico antes de cenar frente al océano en Aïn Diab.
Barrios de Casablanca: qué tiene cada zona
Casablanca es una ciudad extensa y conviene saber de antemano qué barrios te interesan. La antigua medina, pegada al puerto, es pequeña comparada con las de Fez o Marrakech y conserva un aire popular, con callejuelas de comercio cotidiano y restos de las murallas del siglo XVIII.
Justo al lado arranca el centro de la época del Protectorado, con el bulevar Mohammed V, la plaza del mismo nombre y las calles donde se concentran los mejores edificios art déco y neomoriscos.
Gautier y Maarif son los barrios de vida urbana más animada: oficinas, tiendas, cafés y restaurantes frecuentados por los propios casablanqueses, con el Twin Center como referencia visual en Maarif.
Al sur del centro, el barrio de Habous ofrece el ambiente más tradicional, con sus zocos ordenados y sus pastelerías, mientras que el barrio de Oasis, más residencial, es donde se encuentra el Museo del Judaísmo Marroquí.
Hacia el oeste, Anfa reúne villas ajardinadas y algunas de las residencias más elegantes de la ciudad, y desemboca en la Corniche de Aïn Diab, el frente costero de clubes de playa, paseos y restaurantes.
Es la zona para pasear al atardecer y para quien busca mar, aunque está lejos del centro histórico. Entre una y otra cosa, el tranvía es el gran aliado para moverte sin depender siempre del taxi.
Cuándo ir a Casablanca: clima y temporadas
Gracias a la influencia del Atlántico, Casablanca tiene un clima suave durante casi todo el año, sin los calores extremos del interior de Marruecos.
Los veranos son templados y húmedos, con brumas matinales frecuentes junto a la costa, y los inviernos son frescos y con las lluvias concentradas entre el otoño y el final del invierno.
Por eso es una ciudad que se puede visitar en cualquier estación, a diferencia de destinos como Marrakech o el desierto.
La primavera y el otoño suelen ser los momentos más agradables para caminar por los barrios art déco y pasar horas al aire libre en la Corniche. En verano la ciudad se llena de familias marroquíes que veranean en la costa y los clubes de playa están en plena actividad.
Si tu viaje coincide con el Ramadán, ten en cuenta que el ritmo de la ciudad cambia: muchos cafés y restaurantes abren de forma distinta durante el día y la vida se traslada a la noche, tras la ruptura del ayuno.
Escapadas desde Casablanca
Rabat, la capital del país, queda a muy poca distancia en tren y es la excursión de un día más sencilla.
Allí puedes recorrer la Kasbah de los Udayas, sobre la desembocadura del río Bu Regreg, la Torre Hassan con el Mausoleo de Mohammed V y la medina, mucho más tranquila que las de otras ciudades imperiales.
La ciudad forma parte de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por su conjunto de capital moderna e histórica.
Hacia el sur, El Jadida conserva la antigua ciudad portuguesa de Mazagán, también declarada Patrimonio Mundial, con sus murallas sobre el mar y la célebre cisterna portuguesa, una sala abovedada en la que el agua refleja las columnas y la luz que entra por el techo.
Muy cerca, el pequeño pueblo de Azemmour, a orillas del río Oum Er-Rbia, tiene una medina encalada asomada al agua y una creciente escena de artistas locales.
Al norte, Mohammedia es la playa de fin de semana de muchos casablanqueses y un buen plan si sólo quieres un día de mar sin alejarte demasiado.
Y si tu viaje continúa por Marruecos, Casablanca es un punto de partida natural para enlazar en tren con Marrakech, Fez o Tánger, lo que permite usarla como primera o última parada de una ruta por el país.
Consejos prácticos para moverte por Casablanca
El francés se usa mucho en comercios, restaurantes y señalización, junto al árabe; con algo de francés o de inglés te entenderás sin problema en las zonas más turísticas.
El viernes al mediodía es el momento de la oración principal de la semana: algunos comercios cierran un rato y las mezquitas se llenan.
Lleva siempre algo de efectivo para taxis, mercados y pequeños cafés, aunque en restaurantes y hoteles de nivel medio se acepten tarjetas.
Para visitar la Mezquita Hassan II, consulta antes los horarios de las visitas guiadas y su precio en la web oficial, porque pueden cambiar en festivos y durante el Ramadán.
El alcohol se sirve en hoteles, en algunos bares y restaurantes con licencia, pero no en la mayoría de los cafés tradicionales; beber en la calle no está bien visto.
En la Corniche, el oleaje del Atlántico puede ser fuerte: báñate sólo en las zonas vigiladas o en las piscinas de los clubes de playa.
Una última idea: Casablanca se disfruta más con calma.
Muchos viajeros la cruzan con prisa camino de otras ciudades, pero dedicarle al menos una noche te permite ver la Mezquita Hassan II con distintas luces, sentarte en un café del centro a mirar la vida de la ciudad y descubrir que, detrás de su imagen de metrópoli de negocios, hay un patrimonio arquitectónico del siglo XX que pocas ciudades africanas pueden igualar.
Seguridad, recomendaciones tácticas y preguntas frecuentes

Casablanca es una metrópoli moderna, dinámica, donde basta con tomar las precauciones habituales. Sin embargo, al tratarse de la mayor concentración urbana del país, conviene observar las precauciones habituales de cualquier gran ciudad internacional:
• Tráfico y Cruce de Vías: El tráfico rodado en las avenidas principales (Bulevar Zerktouni, Bulevar Roudani) es muy denso y veloz. Cruza siempre por los pasos de peatones semaforizados y presta atención al paso silencioso del tranvía en las plataformas reservadas.
• Equipaje y Cuidado de Pertenencias: En zonas de aglomeración como el Mercado Central, las inmediaciones de la estación Casa-Voyageurs y los callejones de la vieja medina, mantén mochilas cerradas por delante y evita exhibir teléfonos de gama alta de forma desatendida cerca de la calzada.
• Etiqueta en la Mezquita Hassan II: Para acceder al interior de la sala de oraciones es obligatorio descalzarse (se entregan bolsas individuales para portar los zapatos) y vestir ropa decorosa que cubra hombros y rodillas tanto en hombres como en mujeres.
¿Vale la pena visitar Casablanca o es solo una ciudad de negocios?
Absolutamente vale la pena. Aunque no tiene el exotismo medieval intacto de Fez o la fantasía turística de Marrakech, Casablanca alberga la majestuosa Mezquita Hassan II (una de las pocas accesibles para no musulmanes), un notable conjunto art déco y neomorisco, el pintoresco barrio de Habous y una vibrante vida atlántica contemporánea.
¿Cómo se entra a la Mezquita Hassan II siendo no musulmán?
Los visitantes no musulmanes solo pueden ingresar mediante visitas guiadas oficiales organizadas por la Fundación de la Mezquita. Los horarios pueden cambiar los viernes y en festivos. Las entradas se adquieren en la taquilla subterránea del complejo.
¿Cómo ir del Aeropuerto de Casablanca (CMN) al centro de la ciudad?
La mejor opción es el tren Al Bidaoui que sale de la estación subterránea de la Terminal 1 del aeropuerto cada hora y llega a las estaciones Casa-Voyageurs y Casa-Port en 35-45 minutos. Un taxi oficial del aeropuerto tiene una tarifa fija.
¿Existió realmente el Rick's Café de la película Casablanca?
En la película clásica de 1942 protagonizada por Humphrey Bogart, el Rick's Café era un plató ficticio construido en los estudios de Burbank, California. Sin embargo, en 2004, una antigua diplomática estadounidense inauguró un restaurante real en un riad de Casablanca recreando fielmente la ambientación, decoración y el piano de la célebre película.
¿Cuántos días se necesitan para visitar Casablanca?
Un itinerario de 1 a 2 días completos es ideal para conocer sus atracciones principales: medio día para la Mezquita Hassan II y la Corniche, y otro día completo para el Barrio de Habous, el recorrido art déco del centro y el Museo del Judaísmo Marroquí.




