Rick's Café, el piano-bar que trajo la película a Casablanca
Rick's Café Casablanca es un emblemático restaurante y piano-bar inaugurado en 2004 por la exdiplomática estadounidense Kathy Kriger. Ubicado en una mansión tradicional de 1930 junto a las murallas de la antigua medina, recrea con fidelidad la atmósfera de la mítica película 'Casablanca' de 1942.
Por Daniel · Publicado el 11 de septiembre de 2026
- Inauguración
- 2004 por Kathy Kriger
- Música en vivo
- Piano en directo tocando 'As Time Goes By' todas las noches
- Código de vestimenta
- Elegante casual (no se admiten pantalones cortos ni chanclas)
Aunque la célebre película protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman fue rodada íntegramente en los estudios de Hollywood, Rick's Café Casablanca materializó en la realidad el bar cinematográfico más famoso del siglo XX en Casablanca, convirtiéndose en una parada de culto en Marruecos.

Una cuidada recreación cinematográfica
El interior de la mansión blanca de la medina está repleto de detalles que evocan el filme: arcadas encaladas, palmeras de salón en macetas de latón, lámparas de cristal tallado, juegos de ruleta auténticos de los años treinta y un piano de cola Pleyel de 1930 donde un pianista interpreta cada noche la conocida melodía de 'As Time Goes By'.
Gastronomía franco-marroquí
La propuesta culinaria combina recetas internacionales y sabores locales: sopa de marisco al azafrán, magret de pato con higos caramelizados, tajines de pescado de la costa atlántica y cócteles clásicos con ginebra en la barra de madera noble.
Reserva indispensable: Es necesario reservar mesa a través de su página web oficial con varios días de antelación, especialmente para las cenas de los fines de semana.
La película que dio fama mundial a Casablanca
Casablanca, la película dirigida por Michael Curtiz y estrenada en 1942, se rodó en los estudios de Warner Bros. en California, sin que el equipo pisara nunca Marruecos. Aun así, convirtió el nombre de la ciudad en un mito.
La historia transcurre durante la Segunda Guerra Mundial en un local regentado por Rick Blaine, el personaje de Humphrey Bogart, un punto de encuentro de refugiados, espías y funcionarios que buscan salir de Europa a través de Lisboa.
El estreno coincidió con el desembarco aliado en el norte de África, a finales de 1942, y poco después la ciudad acogió la conferencia en la que se reunieron Roosevelt y Churchill, lo que dio a la película una actualidad inesperada.
Ganó el Óscar a la mejor película y frases y escenas suyas pasaron a formar parte de la cultura popular. Curiosamente, la famosa frase que muchos atribuyen a Bogart pidiendo al pianista que vuelva a tocarla nunca se pronuncia así en el filme.
Detrás del guion hay un fondo real.
En los primeros años de la guerra, el Marruecos bajo protectorado francés quedó bajo la autoridad del régimen de Vichy, y Casablanca fue una de las etapas de la ruta que muchos refugiados europeos intentaban recorrer para llegar a Lisboa y, desde allí, embarcar hacia América.
La película presenta esa ciudad de espera, visados y rumores con una mirada muy hollywoodiense, pero visitar el café ayuda a pensar en esa historia y a compararla con la Casablanca actual.
Cómo se hizo realidad el bar de Rick
Durante décadas los viajeros llegaban a Casablanca buscando el bar de la película y no encontraban nada parecido. Esa ausencia fue el punto de partida del proyecto de Kathy Kriger, una diplomática estadounidense destinada en la ciudad, que decidió dejar su carrera para crear el local que tantos visitantes imaginaban.
Eligió una antigua casa de estilo tradicional pegada a las murallas de la medina, cerca del puerto, y la restauró para evocar el ambiente del filme sin convertirlo en una copia literal de un decorado.
El proyecto llevó tiempo, financiación de inversores y una restauración cuidadosa, y el local abrió sus puertas en 2004. Kriger lo dirigió durante años y contó la aventura en un libro de memorias.
Tras su fallecimiento, el café ha seguido funcionando y se ha consolidado como una de las direcciones más reconocibles de la ciudad para los visitantes extranjeros, aunque también tiene clientela local que acude por la música y la cocina.
Qué mirar dentro del local
Aunque vayas sólo a tomar algo, merece la pena fijarte en la arquitectura de la casa.
La planta se organiza en torno a un patio central de varias alturas, con galerías de arcos blancos, balaustradas de madera y una iluminación tenue de lámparas de latón que crea un ambiente íntimo, sobre todo por la noche.
Las plantas, los biombos y el mobiliario de inspiración años cuarenta completan la ambientación sin caer en el exceso.
El piano es el centro de la sala y, en algún momento de la velada, es casi seguro que sonará la canción asociada a la película.
En los pisos superiores hay salones más tranquilos y una terraza, y es habitual que en uno de los espacios se proyecte la propia película, un guiño que los aficionados agradecen. Las fotografías y carteles de época repartidos por las paredes ayudan a reconocer escenas y personajes.
El patio central con galerías de arcos
El piano y la música en directo de la noche
Los salones superiores y la terraza
Los carteles y fotografías relacionados con la película
Consejos para la visita
Por la noche es cuando el local tiene más ambiente, con música en directo y la iluminación que mejor recrea el clima de la película, por lo que las cenas se llenan con antelación.
Si sólo quieres conocer el sitio, una opción es reservar para el almuerzo o acercarte a tomar algo en la barra, que suele ser más flexible. Los horarios y condiciones cambian, así que conviene consultar horarios y precios en la web oficial y reservar antes de ir.
Ten en cuenta que es un restaurante y no un museo: la experiencia consiste en sentarse, comer o tomar una copa y disfrutar del ambiente. Viste de forma cuidada, porque el local mantiene un código de vestimenta. Si vas en grupo o con fecha señalada, menciónalo al reservar.
Calcula al menos un par de horas para una cena sin prisas, y vuelve en taxi al hotel, ya que la zona de la medina se queda tranquila a última hora.
Qué ver cerca
El café está en el borde de la antigua medina, frente a la zona del puerto. A pocos pasos se encuentra la Sqala, un antiguo bastión defensivo del siglo XVIII con cañones apuntando al mar, cuyo recinto alberga un restaurante con jardín.
Entrar en la medina desde aquí permite recorrer callejuelas comerciales y descubrir la vida cotidiana de un barrio menos turístico que los de otras ciudades marroquíes.
Siguiendo la costa hacia el oeste llegas a la Mezquita Hassan II, que puedes visitar por la mañana antes de comer en el Rick's Café, o contemplar iluminada si cenas allí.
Hacia el sur, el centro moderno con la plaza Mohammed V y los bulevares de arquitectura de los años treinta queda a un corto trayecto, de modo que el café encaja bien como pausa en una ruta por la ciudad.
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