Subir al cráter del Vesubio, el volcán que vigila el golfo de Nápoles
El Vesubio es el único volcán activo de la Europa continental, con millones de personas viviendo en sus alrededores. Entró en erupción decenas de veces desde el año 79 d.C., la última en 1944. Se sube al cráter por un sendero desde el estacionamiento a media altura; entrada al parque nacional con tarifa.
Por Florencia · Publicado el 7 de septiembre de 2026
Sobre el golfo de Nápoles se alza el Vesubio, el único volcán activo de la Europa continental, con millones de personas viviendo en sus laderas y alrededores.
Decenas de erupciones desde el año 79
El Vesubio entró en erupción decenas de veces desde su famosa erupción del año 79 d.C., aunque solo un puñado de esos episodios alcanzó una magnitud destructiva comparable.
La última ocurrió en marzo de 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando la ceniza caliente dañó aviones aliados estacionados en un aeródromo cercano.

El primer observatorio vulcanológico del mundo
Desde 1841, el Observatorio Vesubiano, fundado por el rey Fernando II de Borbón y considerado el primer observatorio vulcanológico del mundo, vigila la actividad sísmica y térmica del volcán desde sus propias laderas: hoy forma parte del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia, en una de las zonas de mayor riesgo volcánico del planeta por la densidad de población que la rodea.
- Ubicación
- Al este de Nápoles, a pocos kilómetros de la ciudad
- Última erupción
- Marzo de 1944
- Erupciones desde el 79 d.C.
- Decenas
- Observatorio
- Fundado en 1841, el más antiguo del mundo
Un volcán con dos cumbres
El Vesubio tiene una silueta inconfundible porque no es un cono solitario. A su lado se alza el Monte Somma, los restos de un volcán más antiguo cuya cumbre se derrumbó, y dentro de ese anillo creció el cono actual.
Desde la bahía de Nápoles se distinguen claramente las dos cimas, separadas por un valle, y es una de las imágenes que mejor identifican a la ciudad.
El conjunto forma hoy un parque nacional, creado para proteger tanto el paisaje volcánico como la fauna y la vegetación que lo habitan.
En las laderas inferiores hay viñedos y huertos aprovechando la fertilidad del suelo volcánico, y a medida que subes el terreno se vuelve más árido y pedregoso, con matorral bajo y rocas de colores oscuros.
Los relatos de la gran erupción
La erupción del año 79 ha llegado hasta nosotros gracias a Plinio el Joven, que contempló la catástrofe desde la otra orilla de la bahía y la describió en cartas dirigidas al historiador Tácito.
Su tío, Plinio el Viejo, comandante de la flota, murió durante los acontecimientos tras acudir en ayuda de quienes quedaban atrapados en la costa. Estos textos son una de las descripciones más antiguas de una erupción volcánica.
Siglos después, otras erupciones volvieron a golpear la zona. La de 1631 es recordada como una de las más destructivas de la época moderna y afectó a numerosos pueblos de las laderas.
Desde entonces, el volcán ha alternado fases de actividad con largos periodos de calma, y esa convivencia ha moldeado la cultura local, con sus devociones, sus leyendas y su manera de mirar a la montaña.
Qué verás arriba, en el borde del cráter
El cráter es una enorme depresión de paredes escarpadas, con vapor que escapa en algunos puntos entre las rocas. No esperes lava a la vista: lo que impresiona es la escala del vacío y el silencio, interrumpido por el viento.
Desde el borde, los días despejados permiten ver todo el golfo, la península de Sorrento y las islas, y por debajo se extiende la ciudad como un mosaico de tejados.
Entre las plantas que sobreviven en estas laderas destaca la retama, de flores amarillas, que inspiró un famoso poema de Giacomo Leopardi sobre la fragilidad humana frente a la fuerza de la naturaleza.
Es una buena excusa para fijarte en cómo la vida se abre paso incluso sobre la ceniza y la piedra.
Una canción nacida en el volcán
A finales del siglo XIX se inauguró un funicular que llevaba a los visitantes hasta la parte alta del cono, y para promocionarlo se compuso la célebre canción Funiculì, Funiculà, que se hizo popular en toda Italia.
El funicular fue destruido por la erupción de 1944, pero la melodía sigue formando parte del repertorio napolitano y suena todavía en ocasiones festivas.
Cómo organizar el día
Como la meteorología en la cima puede cambiar rápido, conviene mirar la previsión antes de ir y llevar una capa para el viento aunque abajo haga calor. Consulta también en la web oficial del parque el estado de los accesos, porque pueden modificarse según las condiciones.
El Vesubio combina muy bien con Pompeya o Herculano, y ver ambos lugares en días seguidos ayuda a conectar la causa con el efecto.
¿Cuándo fue la última erupción del Vesubio?
En marzo de 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando la ceniza caliente dañó aviones aliados estacionados en un aeródromo cercano. Desde entonces permanece en un período de relativa calma vigilado de cerca.
¿Se puede subir al cráter del Vesubio?
Sí, mediante un sendero desde el estacionamiento a media altura del volcán, con vistas directas sobre Nápoles y Pompeya, aunque el acceso puede cerrarse sin previo aviso por condiciones climáticas o de seguridad.
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