La Romana, entre campos de golf, un pueblo de artistas y arrecifes

La Romana, en el sureste de República Dominicana, combina el resort de lujo de Casa de Campo, el pueblo artístico de Altos de Chavón y la salida hacia Isla Catalina y Bayahíbe, dos de los puntos de buceo y playa más reconocidos del Caribe dominicano.

Por

Resort insignia
Casa de Campo, uno de los más lujosos del Caribe
Pueblo artístico
Altos de Chavón, recreación de una villa mediterránea del siglo XVI
Golf
Teeth of the Dog, considerado uno de los mejores campos del mundo
Excursiones
Isla Catalina y Bayahíbe, buceo y playas de arena blanca
Distancia a Punta Cana
Aproximadamente 1 hora por autopista
Vista de la ciudad de La Romana, República Dominicana.
Jaru123 (CC BY-SA 3.0)

Historia y carácter de La Romana

La Romana creció en el siglo XX alrededor de uno de los ingenios azucareros más grandes del Caribe, y esa industria financió buena parte del desarrollo urbano de la ciudad.

En los años setenta, el mismo grupo empresarial construyó Casa de Campo, un resort de lujo sobre el mar que se convirtió en referencia del turismo de alto nivel en República Dominicana, frecuentado por celebridades y jefes de estado desde su apertura.

Dentro de la propiedad de Casa de Campo se construyó también Altos de Chavón, un pueblo artesanal que recrea una villa mediterránea del siglo XVI, con un teatro al aire libre que ha recibido conciertos de artistas internacionales.

Desde La Romana y la cercana Bayahíbe salen además las excursiones a Isla Catalina, un islote de arena blanca dedicado casi por completo al buceo y el esnórquel, y a la propia Isla Saona, dentro del Parque Nacional del Este.

Las mejores atracciones de La Romana

Cada una de estas atracciones tiene su propia guía monográfica con historia, consejos de visita y ficha práctica. Empieza por la que más te llame la atención:

1. Casa de Campo

2. Altos de Chavón

3. El teatro al aire libre de Altos de Chavón

4. Isla Catalina

5. Río Chavón

6. Teeth of the Dog

7. Marina de Casa de Campo

8. Bayahíbe

9. Puerto de cruceros de La Romana

10. Excursión a Isla Saona desde Bayahíbe

La Romana más allá del resort: identidad y origen del nombre

Para muchos viajeros, La Romana es sinónimo de Casa de Campo, pero la ciudad tiene una vida propia que vale la pena conocer.

Es la capital de la provincia del mismo nombre, en el sureste de República Dominicana, y se levanta en la desembocadura del río Dulce, también llamado río Romana, frente al mar Caribe.

Según una explicación popular, su nombre procede de la romana, la balanza de brazo que se usaba en el puerto para pesar las mercancías que se embarcaban, y el instrumento aparece de hecho como símbolo de la ciudad.

Durante siglos fue un pequeño puerto ganadero y maderero dentro de una región poco poblada, hasta que a comienzos del siglo XX se instaló el gran ingenio azucarero que cambió su destino.

Llegaron miles de trabajadores de otras zonas del país y del resto del Caribe, sobre todo de Haití y de las islas de habla inglesa, y en torno a los campos de caña surgieron bateyes, las comunidades de trabajadores que todavía hoy salpican el paisaje de la provincia.

El azúcar sigue siendo una actividad central, y en temporada de zafra se ven trenes cañeros cruzando las carreteras.

El turismo llegó después, con Casa de Campo en los años setenta y el desarrollo de Bayahíbe y Dominicus más tarde.

Hoy La Romana combina tres caras muy distintas: la ciudad trabajadora, con su comercio, sus barrios y su ritmo cotidiano; el mundo del lujo, con campos de golf, marina y villas; y la costa natural del Parque Nacional del Este, con algunas de las playas y fondos marinos mejor conservados del país.

Entender esa mezcla ayuda a planificar mejor la visita.

Zonas de La Romana y alrededores: qué tiene cada una

El centro de La Romana se organiza en torno al Parque Central, una plaza arbolada con bancos, vendedores y mucho movimiento, frente a la iglesia de Santa Rosa de Lima, el templo principal de la ciudad.

A pocas calles están el mercado municipal, lleno de frutas tropicales, especias y productos del campo, y las calles comerciales donde se concentra la vida local.

Es un buen lugar para ver cómo se vive en una ciudad dominicana de tamaño medio, lejos de los complejos turísticos, y para comer en comedores populares.

Al este del centro se extiende Casa de Campo, una gran propiedad privada con acceso controlado que incluye campos de golf, una marina deportiva, villas, hoteles, playas privadas, instalaciones ecuestres y deportivas, y Altos de Chavón sobre el río.

Para entrar sin alojarse allí suele hacer falta reservar una actividad o una mesa en alguno de sus restaurantes, o visitar Altos de Chavón con una excursión organizada, por lo que conviene informarse antes de ir.

Unos veinte kilómetros más al este, Bayahíbe es un antiguo pueblo de pescadores convertido en punto de salida de las excursiones a las islas y en base de buceo. Conserva un aire tranquilo, con barcas de colores en la playa y un ambiente relajado.

Junto a él se encuentra Dominicus, la zona de hoteles todo incluido frente a la playa del mismo nombre, conocida por sus aguas calmadas y limpias. Más allá empieza el Parque Nacional del Este, con la isla Saona como gran protagonista.

  • Centro de La Romana: vida local, mercado y comida dominicana sencilla.

  • Casa de Campo: golf, marina, lujo y Altos de Chavón.

  • Bayahíbe: pueblo de pescadores, buceo y salida de excursiones.

  • Dominicus: hoteles de playa y aguas tranquilas.

  • Parque Nacional del Este: isla Saona, cuevas y naturaleza protegida.

Cómo llegar a La Romana y cómo moverse por la zona

La Romana tiene su propio aeropuerto internacional, pequeño y muy cerca de Casa de Campo, que recibe vuelos de temporada y aviación privada.

La mayoría de los viajeros, sin embargo, llega por el aeropuerto de Punta Cana, a una hora larga por carretera, o por el aeropuerto internacional de Las Américas, en Santo Domingo, algo más lejos.

La autopista del Coral y la autovía del Este conectan bien toda la costa sureste, de modo que el traslado es sencillo en vehículo privado, taxi o servicio contratado con el alojamiento.

La ciudad cuenta además con una terminal de cruceros sobre el río, junto a Casa de Campo, que recibe buques durante la temporada alta del Caribe.

Desde Santo Domingo hay autobuses interurbanos y guaguas que llegan al centro de La Romana con frecuencia, y desde allí salen guaguas locales hacia Bayahíbe y otros pueblos cercanos. Es una forma económica de moverse, aunque más lenta y menos cómoda con equipaje.

Dentro de la zona, los taxis son el medio más práctico para trayectos entre la ciudad, Casa de Campo y Bayahíbe; conviene acordar el precio antes de subir porque no suelen usar taxímetro. Los motoconchos, mototaxis muy usados por los locales, son rápidos para distancias cortas pero menos seguros.

Si quieres recorrer la región con libertad, alquilar un vehículo es buena idea: las carreteras principales están en buen estado, aunque hay que conducir con atención por el tráfico de motos y los cruces de pueblos.

Qué más ver en La Romana y su entorno

Una de las visitas más interesantes de la región es la Cueva de las Maravillas, situada junto a la carretera entre La Romana y San Pedro de Macorís.

Se trata de un sistema de cuevas acondicionado con pasarelas e iluminación, accesible incluso para personas con movilidad reducida en buena parte de su recorrido, que conserva cientos de pictografías y petroglifos taínos junto a formaciones de estalactitas y estalagmitas.

Es una excelente forma de acercarse a la cultura de los primeros habitantes de la isla.

En Altos de Chavón, además del anfiteatro y de las vistas sobre el río, merece la pena entrar en el Museo Arqueológico Regional, que reúne piezas precolombinas de la isla, y en la pequeña iglesia de San Estanislao, muy solicitada para bodas.

El pueblo alberga también una escuela de diseño vinculada a la Parsons School of Design de Nueva York, que da vida a las galerías y talleres de artesanía.

El anfiteatro se inauguró en 1982 con un concierto de Frank Sinatra y desde entonces ha recibido a grandes nombres de la música.

Cerca de Bayahíbe, el sendero del Padre Nuestro recorre un tramo de bosque seco con cuevas y pozas de agua dulce que los taínos ya utilizaban, y hay otros senderos señalizados dentro del parque nacional que permiten ver aves, cactus y cuevas con arte rupestre.

Al otro extremo del parque, el pueblo de Boca de Yuma, sobre un acantilado en la desembocadura del río Yuma, ofrece amplias vistas del mar y una atmósfera muy tranquila, lejos del circuito más turístico.

Buceo y esnórquel frente a Bayahíbe

La costa de Bayahíbe y la isla Catalina es una de las mejores zonas de buceo del país, con aguas cálidas, buena visibilidad la mayor parte del año y una gran variedad de inmersiones.

Hay paredes de coral, arrecifes poco profundos ideales para el esnórquel y varios pecios, entre ellos un barco hundido de forma intencionada para crear un arrecife artificial. En la zona también se han convertido restos de naufragios históricos en museos vivos submarinos, protegidos y abiertos a buceadores.

Los centros de buceo de Bayahíbe ofrecen cursos de iniciación y salidas para buceadores certificados.

El Parque Nacional del Este y la isla Saona en detalle

El Parque Nacional del Este, rebautizado oficialmente como Parque Nacional Cotubanamá en honor a un cacique taíno de la región, protege el extremo sureste de la isla de La Española y la isla Saona, la mayor de las islas adyacentes del país.

Su territorio combina bosque seco sobre roca caliza, manglares, cuevas con arte rupestre taíno, playas vírgenes y extensos fondos marinos con praderas y arrecifes. Es hogar de numerosas especies de aves, entre ellas algunas endémicas de la isla, y zona de anidación de tortugas marinas.

La mayoría de las excursiones a Saona salen de Bayahíbe en lancha rápida o en catamarán, y combinan la navegación a lo largo de la costa del parque con una parada en la piscina natural, un banco de arena en medio del mar donde el agua apenas llega a la cintura y se ven estrellas de mar.

En la isla se suelen visitar playas de arena blanca y palmeras, y algunas salidas incluyen el pequeño pueblo de pescadores de Mano Juan, donde funciona un proyecto de conservación de tortugas marinas.

Como es un destino muy popular, en temporada alta algunas playas reciben mucha gente al mismo tiempo. Si buscas una experiencia más tranquila, compara opciones que lleguen a rincones menos concurridos de la isla o que incluyan el regreso por los manglares.

Recuerda que estás en un área protegida: no recojas conchas ni corales, no dejes residuos y respeta las indicaciones de los guías.

Vida local en La Romana: béisbol, música y fiestas

Para sentir el pulso de la ciudad, nada como una noche de béisbol.

La Romana es la sede de los Toros del Este, uno de los equipos de la liga profesional dominicana de invierno, y entre octubre y enero los partidos en el estadio de la ciudad reúnen a familias enteras con música, tambores y mucho ambiente.

Aunque no sigas este deporte, la experiencia permite ver de cerca una de las grandes pasiones del país.

La música está presente en todas partes: el merengue y la bachata suenan en los colmados, las tiendas de barrio que funcionan también como punto de encuentro, y en las terrazas del malecón y del centro los fines de semana.

En febrero, como en muchas ciudades dominicanas, se celebra el carnaval con desfiles de comparsas y personajes enmascarados, y en Semana Santa la región vive con intensidad tanto las celebraciones religiosas como las salidas a la playa.

Golf, marina y deportes en Casa de Campo

Casa de Campo es uno de los grandes destinos de golf del Caribe.

Su campo más célebre, Teeth of the Dog, diseñado por el arquitecto estadounidense Pete Dye, tiene varios hoyos junto al mar sobre la costa de roca coralina, y el complejo suma otros recorridos con vistas al río Chavón y al interior.

Además del golf, la propiedad ofrece instalaciones de tenis, un club ecuestre con polo, un centro de tiro deportivo y salidas de pesca de altura desde la marina.

La marina, inspirada en los pueblos costeros del Mediterráneo, reúne yates, tiendas y restaurantes alrededor del puerto deportivo, y es un lugar agradable para pasear al atardecer.

Si no te alojas en Casa de Campo, consulta en su web oficial las condiciones de acceso y las actividades que se pueden reservar como visitante.

Gastronomía dominicana en La Romana: qué probar

Comer en La Romana es una buena ocasión para conocer la cocina dominicana más allá del bufé de hotel. El almuerzo tradicional es la bandera dominicana: arroz blanco, habichuelas guisadas y carne de res, pollo o cerdo, normalmente con ensalada y tostones o plátano maduro frito.

Se encuentra en comedores populares del centro de la ciudad, que sirven comida casera al mediodía, y en pequeños restaurantes de carretera. El sancocho, un guiso espeso de varias carnes con tubérculos y plátano, es el plato de las reuniones familiares y de los domingos.

El desayuno típico es el mangú, un puré de plátano verde con cebolla roja encurtida, acompañado de huevos, queso frito y salami frito, combinación conocida como los tres golpes.

En la costa, sobre todo en Bayahíbe, el plato estrella es el pescado frito servido con tostones, arroz o ensalada, que se come frente al mar en puestos y restaurantes sencillos.

También son habituales el moro de guandules, el chicharrón, el locrio de arroz y el casabe, un pan plano de yuca heredado de los taínos.

Para los dulces, la región azucarera tiene una buena tradición: dulce de coco, dulce de leche, majarete de maíz y, en Cuaresma, las habichuelas con dulce, un postre de frijoles con leche, especias y batata.

Entre las bebidas destacan los jugos de frutas tropicales como la chinola, el ron dominicano, la cerveza local muy fría y la mamajuana, una preparación de ron, vino y miel macerados con raíces y cortezas que se ofrece a los visitantes casi como un ritual.

  • Bandera dominicana en un comedor del centro.

  • Mangú con los tres golpes en el desayuno.

  • Pescado frito con tostones en la playa de Bayahíbe.

  • Sancocho, sobre todo en fin de semana.

  • Habichuelas con dulce en Cuaresma y dulce de coco todo el año.

  • Jugo de chinola y, para probar, un trago de mamajuana.

Cuándo ir a La Romana: clima y temporadas

La Romana tiene un clima tropical cálido todo el año, con temperaturas agradables para la playa en cualquier mes.

La temporada seca, aproximadamente de diciembre a abril, es la más solicitada: llueve poco, la humedad baja y el mar suele estar en calma, lo que favorece las excursiones a las islas y el buceo.

Es también la época de mayor llegada de cruceros y turistas internacionales, así que conviene reservar excursiones y alojamiento con antelación.

De junio a noviembre se extiende la temporada de huracanes del Atlántico, con el período más activo entre agosto y octubre. No es habitual que las tormentas afecten directamente a la zona, pero si viajas en esos meses sigue los avisos meteorológicos oficiales y contrata un seguro de viaje.

Las lluvias de esta época suelen ser chaparrones intensos y breves por la tarde. Ten en cuenta también que en Semana Santa y en verano muchas familias dominicanas se desplazan a las playas, y Bayahíbe y la isla Saona se llenan.

En algunos períodos del año llega sargazo a distintas costas del Caribe, incluida la dominicana.

La costa sur suele verse menos afectada que otras zonas, pero la situación cambia de un año a otro y de una semana a otra, así que si es importante para tu viaje conviene consultar información reciente antes de reservar.

Itinerarios sugeridos en La Romana

La Romana se adapta tanto a una visita corta desde Punta Cana o un crucero como a una estancia de varios días. Estas propuestas combinan la ciudad, Casa de Campo y la costa protegida del Parque Nacional del Este.

Un día en La Romana

Dedica la mañana a Altos de Chavón: recorre sus calles empedradas, visita el Museo Arqueológico Regional, asómate al mirador sobre el río Chavón y entra en la iglesia de San Estanislao.

Por la tarde, baja al centro de La Romana para pasear por el Parque Central y el mercado, o acércate a Bayahíbe para ver el atardecer y cenar pescado frito junto al mar.

Dos días en La Romana

El segundo día resérvalo para el mar: una excursión a la isla Saona, con parada en la piscina natural de aguas poco profundas, o una salida más tranquila a la isla Catalina para hacer esnórquel en su arrecife.

Si prefieres evitar los barcos llenos, las salidas de primera hora o en días entre semana suelen ser más tranquilas.

Tres días en La Romana

Con un tercer día puedes alternar naturaleza y cultura: visita la Cueva de las Maravillas por la mañana y camina por el sendero del Padre Nuestro, o dedica la jornada a una inmersión de buceo frente a Bayahíbe.

Los aficionados al golf pueden reservar en cambio una salida en alguno de los campos de Casa de Campo.

Excursiones y escapadas desde La Romana

Santo Domingo, a algo más de una hora y media por la autopista, es la escapada cultural más habitual.

Su Ciudad Colonial, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, conserva la primera catedral de América, el Alcázar de Colón y la calle de las Damas, entre muchos otros edificios de los primeros años de la presencia española en el continente.

Se puede visitar en una excursión de un día, aunque merece al menos una noche.

En el camino hacia la capital se encuentra San Pedro de Macorís, una ciudad con un interesante conjunto de arquitectura de principios del siglo XX, herencia de la época dorada del azúcar, y famosa por haber dado a las grandes ligas de béisbol de Estados Unidos un número sorprendente de jugadores.

Hacia el este, Higüey alberga la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, el principal santuario mariano del país y una obra destacada de la arquitectura moderna religiosa, centro de peregrinación cada 21 de enero.

Más allá de Higüey se llega a la zona de Punta Cana y Bávaro, con sus largas playas de arena blanca, y a la costa de Macao, más salvaje y frecuentada por surfistas.

Para quienes buscan naturaleza, los recorridos por los ríos y cuevas del Parque Nacional del Este, o la visita a la isla Saona desde Bayahíbe, son las opciones más completas sin salir de la región.

  • Medio día: Cueva de las Maravillas o Altos de Chavón.

  • Un día: isla Saona, isla Catalina o Santo Domingo.

  • Dos días: Santo Domingo con una noche en la Ciudad Colonial, o Higüey y la costa de Macao.

Consejos prácticos para visitar La Romana

La moneda oficial es el peso dominicano, aunque en hoteles, Casa de Campo y muchas excursiones aceptan dólares estadounidenses y tarjetas. Para el mercado, los comedores populares, las guaguas y los taxis es mejor llevar pesos en efectivo.

El idioma es el español, con un acento caribeño rápido y expresiones propias, y en la zona turística se habla también inglés. No es recomendable beber agua del grifo: el agua embotellada está disponible en todas partes.

La zona de Bayahíbe y Casa de Campo es tranquila, pero como en cualquier destino conviene tomar precauciones básicas: no dejes objetos de valor a la vista en la playa ni en el vehículo, usa taxis de confianza por la noche y contrata las excursiones a través de operadores con licencia o de tu alojamiento.

El sol del Caribe es intenso, así que usa protector solar, sombrero y bebe agua con frecuencia, sobre todo en las excursiones en barco.

  • En la piscina natural de Saona, no saques las estrellas de mar del agua ni las toques.

  • Usa protector solar respetuoso con los arrecifes cuando hagas esnórquel o buceo.

  • Lleva repelente de mosquitos para las cuevas y los senderos del parque nacional.

  • Consulta horarios y precios de excursiones y visitas en sus webs oficiales o con tu alojamiento.

  • Si llegas en crucero, calcula bien el tiempo de regreso al barco antes de alejarte de la ciudad.

Preguntas frecuentes

¿Isla Saona se visita desde Punta Cana o desde La Romana?

Desde ambas: las excursiones que salen de Bayahíbe, muy cerca de La Romana, suelen tener un trayecto en barco más corto que las que salen de Punta Cana, ya que Bayahíbe está dentro del propio Parque Nacional del Este donde se encuentra la isla.

¿Cuál es la mejor época para visitar La Romana?

De diciembre a abril, la temporada seca de República Dominicana, con menor humedad y menos probabilidad de lluvias intensas. La temporada de huracanes (junio a noviembre) tiene su pico entre agosto y octubre.

¿Cómo se llega a La Romana desde el aeropuerto?

Según la zona, se llega desde el Aeropuerto Internacional Las Américas (Santo Domingo), el de Punta Cana o el de Puerto Plata, mediante traslado organizado por el hotel, taxi autorizado o auto de alquiler. Para trayectos largos por cuenta propia conviene usar las autopistas de peaje, en buen estado entre las principales ciudades.