Palazzo Pitti y Bóboli, el palacio rival y el jardín de cuatro siglos
El Palazzo Pitti, construido desde 1458 por el banquero Luca Pitti, fue adquirido en 1549 por los Médici y se convirtió en su residencia principal. El Jardín de Bóboli, detrás del palacio, tardó varios siglos en completarse y es uno de los grandes jardines a la italiana del mundo. Entrada combinada palacio y jardín, con tarifa.
Por Florencia · Publicado el 7 de septiembre de 2026
Al otro lado del Arno, en el barrio de Oltrarno, el Palazzo Pitti y su Jardín de Bóboli fueron durante generaciones la residencia principal de la familia Médici, con una historia que empieza, paradójicamente, con uno de sus rivales.
De un rival de los Médici a residencia ducal
El palacio fue construido desde 1458 por encargo del banquero Luca Pitti, que buscaba con su nueva mansión igualar en escala el poder y el prestigio de los Médici.
La ironía histórica quiso que fueran, precisamente, los Médici quienes terminaran comprando el palacio en 1549, cuando Eleonora de Toledo, esposa de Cosme I, lo adquirió y lo convirtió en residencia gran ducal.

Siglos de jardín
Detrás del palacio, el Jardín de Bóboli tardó varios siglos en completarse, entre los siglos XVI y XIX: el diseño original de Niccolò Tribolo se terminó tras su muerte por arquitectos como Vasari, Ammannati y Buontalenti, con esculturas que van de la época romana al siglo XVII repartidas por todo el recorrido.
- Ubicación
- Barrio de Oltrarno, al otro lado del Arno
- Construcción del palacio
- Desde 1458, por Luca Pitti
- Adquisición por los Médici
- 1549, por Eleonora de Toledo
- Jardín de Bóboli
- Completado entre los siglos XVI y XIX
Un palacio que creció con sus inquilinos
El Palazzo Pitti que ves hoy es mucho más largo que el edificio que levantó Luca Pitti. La construcción original, de una fachada de piedra rústica enorme y casi fortificada, se ensanchó con los siglos a medida que los Médici y, más tarde, otras dinastías lo adaptaron a sus necesidades.
Bartolomeo Ammannati diseñó el gran patio trasero que se abre hacia el jardín, de aire manierista, con almohadillado muy marcado y una fuente en el fondo que prepara la transición hacia la naturaleza ordenada de Bóboli.
Tras los Médici, el palacio pasó por manos de los Lorena y, durante los años en que Florencia fue capital del nuevo reino de Italia, sirvió de residencia a la casa de Saboya.
En 1919 el rey lo cedió al Estado italiano y desde entonces es un complejo de museos. Esa sucesión de ocupantes explica por qué los interiores mezclan estilos y épocas con tanta libertad.
Los museos del palacio
El Pitti no es un solo museo sino varios, y conviene elegir antes de entrar para no agotarse. La Galería Palatina conserva una colección de pintura colgada al estilo antiguo, casi de pared a pared y con marcos dorados, con obras de Rafael y de Tiziano entre otros maestros.
Los Apartamentos Reales muestran la decoración de los siglos XVII al XIX, con salones recargados de tapices, espejos y mobiliario de gala. Completan la oferta espacios dedicados a la moda, la porcelana, las platas y el arte moderno.
Qué ver en el Jardín de Bóboli
El jardín asciende por la ladera de la colina, y esa pendiente es parte de su carácter.
Detrás del patio de Ammannati se abre un anfiteatro de césped y gradas que recuerda a un circo romano y que sirvió de escenario para fiestas de la corte; en su centro se colocó un obelisco procedente de Egipto.
Más arriba, la fuente de Neptuno preside un estanque rodeado de setos, y en lo alto de la colina se llega hasta las inmediaciones del Forte di Belvedere.
Entre los rincones más curiosos está la Gruta de Buontalenti, una cueva artificial decorada con rocas fingidas y figuras que parecen emerger de las paredes, muy al gusto del manierismo.
También destaca la Isolotto, una isla ovalada rodeada de agua y de estatuas, a la que se llega por avenidas de cipreses y encinas.
Pasear sin prisa y salir de los caminos principales permite descubrir bancos, esculturas y vistas de la ciudad que pasan desapercibidos para quienes solo siguen la ruta más directa.
Consejos para la visita
El jardín es muy grande y con desniveles, por lo que conviene llevar calzado cómodo, agua y algo de protección solar en los meses cálidos. En primavera y principios de otoño el paseo resulta especialmente agradable, y los días de lluvia fuerte pueden dejar caminos resbaladizos.
Consulta en la web oficial las condiciones de entrada, que cambian según la temporada, y decide si quieres dedicar el día a los museos, al jardín o a un poco de cada cosa.
El Oltrarno ofrece mucho más. A poca distancia está la plaza de Santo Spirito, con ambiente de barrio, y la iglesia del Carmine, famosa por los frescos de Masaccio en la capilla Brancacci.
La calle Via Maggio concentra tiendas de antigüedades en antiguos palacios y es un paseo interesante de camino hacia el Ponte Vecchio.
¿Quién construyó originalmente el Palazzo Pitti?
El banquero Luca Pitti, rival de los Médici, desde 1458. Décadas después, en 1549, la propia familia Médici terminó comprando el palacio y convirtiéndolo en su residencia principal.
¿Cuánto tardó en construirse el Jardín de Bóboli?
Varios siglos, entre los siglos XVI y XIX, con el diseño original de Niccolò Tribolo completado tras su muerte por arquitectos como Vasari, Ammannati y Buontalenti.
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