Borj El Kebir, el Gran Fuerte sobre cimientos romanos de Houmt Souk
Levantado sobre las rocas costeras al norte de Houmt Souk en época medieval sobre restos romanos y ampliado en el siglo XVI bajo la dominación otomana, el Fuerte Borj El Kebir ('el Gran Fuerte') o Fuerte de Ghazi Mustapha es el monumento militar histórico más relevante de la isla de Djerba.
Por Daniel

- Ubicación
- Paseo marítimo norte de Houmt Souk, junto al puerto pesquero
- Batalla histórica
- Batalla de Los Gelves (1560) entre la armada española y el corsario Dragut
- Vistas panorámicas
- Camino de ronda almenado sobre el mar y el puerto de barcas
Testigo de sangrientas batallas mediterráneas
El fuerte fue testigo del drama de la Batalla de Los Gelves en 1560, en la que la flota corsaria otomana dirigida por Dragut y Piyale Pasha derrotó a la Santa Alianza capitaneada por España.
Los soldados españoles sitiados en la fortaleza resistieron heroicamente durante tres meses antes de sucumbir ante el asedio turco.
Arquitectura militar otomana y foso de mareas
La fortaleza presenta una planta rectangular maciza con muros de piedra de gran espesor y aspilleras para cañones.
Un foso, de unos doce metros de ancho en origen, rodeaba el recinto, al que se accedía por un puente levadizo hasta el siglo XIX.
Paseo por el adarve y Exposición histórica
En el interior, las antiguas salas abovedadas albergan objetos hallados en las excavaciones arqueológicas, cerámicas y paneles que ilustran la evolución del fuerte.
Recorrer el camino de ronda superior permite disfrutar de una suave brisa marina y contemplar la bahía de Houmt Souk con sus bandadas de flamencos rosas.
Siglos de historia antes de los otomanos
La posición del fuerte, junto al mejor fondeadero de la costa norte de Djerba, explica que distintas potencias quisieran controlarlo.
A finales del siglo XIII la isla fue ocupada por la Corona de Aragón y el reino de Sicilia, y en este punto se han hallado restos de un primer fortín, útil para vigilar el paso de barcos entre el golfo de Gabes y el resto del Mediterráneo.
La presencia cristiana duró varias décadas y terminó con revueltas locales y la recuperación de la isla por los poderes norteafricanos.
En el siglo XV, bajo la dinastía hafsí que gobernaba Túnez, la fortaleza fue reconstruida y reforzada, adoptando buena parte de la forma que se reconoce hoy. Más tarde, el corsario Dragut, que había convertido Djerba en una de sus bases, amplió sus defensas.
El nombre alternativo de Borj Ghazi Mustapha recuerda a un gobernador otomano al que se atribuyen reformas posteriores, lo que refleja cómo el edificio fue transformándose con cada etapa de dominio.
La torre de los cráneos
El episodio más sombrío ligado al fuerte ocurrió tras la batalla de 1560. Después de rendir a la guarnición española, los vencedores levantaron cerca de la fortaleza una pirámide construida con los huesos y cráneos de los soldados caídos, conocida como Borj er-Rous o torre de los cráneos.
Durante casi tres siglos fue un macabro recordatorio de la derrota que impresionaba a los viajeros que llegaban a la isla.
A mediados del siglo XIX, a petición de representantes de las potencias europeas, la torre fue desmontada y los restos recibieron sepultura. En el lugar donde se alzaba hay hoy un sencillo monumento conmemorativo, a poca distancia del fuerte, que muchos visitantes pasan por alto.
Merece la pena buscarlo para completar la historia que se cuenta dentro de los muros.
Qué observar durante el recorrido
Al entrar, detente un momento en el portal y mira el grosor de los muros: da una idea clara de la artillería que se esperaba resistir.
En el interior, el patio central organiza las distintas dependencias, y desde él se aprecian las diferentes fases constructivas por los cambios en el aparejo de la piedra y en la forma de los vanos.
Es un buen ejercicio intentar distinguir las partes más antiguas de las añadidas en reformas posteriores.
En las esquinas, los bastiones y torreones conservan troneras orientadas hacia el mar y hacia tierra, porque el peligro podía llegar por ambos lados.
Desde lo alto de la muralla se domina el puerto pesquero, con sus barcas de colores, y la línea de la costa norte, baja y llana, con el mar de tonos turquesa que caracteriza la isla. Es uno de los mejores miradores de Houmt Souk.
Fíjate en los detalles del acceso principal.
Busca los restos arqueológicos expuestos en las salas interiores.
Sube a la muralla al final de la visita para disfrutar de la vista con calma.
Curiosidades del fuerte
La batalla de Djerba, conocida en España como la jornada de los Gelves, tuvo un enorme impacto en su momento: supuso una de las mayores derrotas navales de la monarquía hispánica en el Mediterráneo y reforzó el poder otomano en el norte de África durante años.
Aun así, pocos años después, el fracaso otomano ante Malta y, más tarde, la batalla de Lepanto cambiaron de nuevo el equilibrio de fuerzas en la región.
El fuerte ha sido objeto de excavaciones arqueológicas que sacaron a la luz restos de construcciones anteriores, incluidos elementos de época romana, lo que confirma que el lugar estuvo ocupado mucho antes de la Edad Media.
Djerba, conocida en la antigüedad como Meninx, tuvo varios asentamientos importantes ligados al comercio marítimo y a la producción de púrpura.
Consejos para la visita
Una hora suele bastar para recorrer el interior, la muralla y el pequeño espacio expositivo, aunque si te interesa la historia militar puedes dedicarle algo más.
Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde son las más agradables, porque el patio y la muralla apenas tienen sombra y el sol pega con fuerza en verano. Lleva agua, sombrero y calzado cómodo para las escaleras y el suelo irregular. Los horarios y tarifas pueden variar, así que conviene consultarlos antes de ir.
Para sacarle más partido, te recomendamos leer un poco sobre la expedición de 1560 antes de la visita o contratar un guía local en Houmt Souk.
Los paneles del interior son breves, y conocer el contexto del asedio, la escasez de agua que sufrieron los defensores y la salida desesperada final hace que los muros cobren otro sentido.
Si viajas con niños, la subida a la muralla y la vista del puerto suelen ser lo que más les gusta del recorrido.
Qué ver cerca
El fuerte está a un paseo del centro de Houmt Souk, de modo que encaja perfectamente en una jornada dedicada a la capital de la isla.
Puedes continuar por el puerto pesquero, recorrer los zocos y los fondouks de la medina y visitar el Museo de Artes y Tradiciones Populares, instalado en un antiguo edificio religioso, para conocer los trajes, la cerámica y las costumbres de Djerba.
En la ciudad también destacan mezquitas tradicionales como la de los Extranjeros o la de los Turcos, de arquitectura muy característica de la isla.





