Central Park, 340 hectáreas de lagos y rocas en medio de Manhattan
Central Park ocupa 340 hectáreas en pleno Manhattan, diseñado en 1858 por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux sobre terreno pantanoso y rocoso. Entrar es gratis, siempre, a cualquier hora del día; adentro hay lagos, un zoológico, un castillo, un carrusel y decenas de rincones para explorar sin apuro.
Por Natalia · Publicado el 5 de septiembre de 2026
Central Park se extiende entre las calles 59 y 110, y entre la Quinta Avenida y la Octava, en pleno centro de Manhattan.
Con 340 hectáreas, es uno de los parques urbanos más grandes del mundo, y su entrada es gratuita, sin ningún horario de cierre — es un espacio público de la ciudad, no una atracción con boletería.

De pantano y rocas a obra maestra del paisajismo
Antes de ser parque, el terreno era pantanoso y rocoso, con criaderos de cerdos, una fábrica de hervir huesos y algunas viviendas precarias.
En 1858, el paisajista Frederick Law Olmsted y el arquitecto Calvert Vaux ganaron un concurso con su «Greensward Plan» para transformarlo — la obra movió millones de carradas de tierra y plantó unos 5 millones de árboles y arbustos, además de construir puentes, arcos y el sistema de abastecimiento de agua.
Olmsted es considerado el fundador del paisajismo estadounidense moderno, y este fue su primer gran proyecto.
- Superficie
- 340 hectáreas
- Diseñado por
- Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, 1858
- Ubicación
- Entre las calles 59 y 110, Quinta a Octava Avenida
- Cómo llegar
- Subte líneas 1, 2 o 3 (lado oeste) o B, C (Central Park West), según la zona a visitar
Qué ver adentro
El parque tiene lagos, bosques y praderas, además de puntos fijos que vale la pena buscar: el Central Park Zoo, el Castillo Belvedere (con vistas a todo el parque), el carrusel histórico, y el memorial a John Lennon llamado Strawberry Fields, cerca de donde vivía en el edificio Dakota.
También hay lugares para alquilar botes en el lago, andar en bici por las rutas internas, o simplemente sentarse a mirar uno de los tantos conciertos gratuitos que se organizan en verano.
La Terraza Bethesda, con su fuente «El Ángel de las Aguas» de la década de 1860 y sus relieves tallados representando las estaciones del año, es de los puntos más fotografiados del parque.
Justo al lado empieza The Mall, una alameda arbolada que termina en el «Paseo de los Literatos», con estatuas de Shakespeare y otros escritores.
El Puente Bow, de hierro fundido de 1862, cruza el lago hacia una zona más silvestre llamada The Ramble, y aparece en decenas de películas —entre ellas Cuando Harry conoció a Sally y Manhattan de Woody Allen.
El parque es enorme —recorrerlo entero en un solo paseo no es realista—, así que conviene elegir una zona según qué buscas: el extremo sur (cerca de la Quinta Avenida con la calle 59) es el más turístico y concurrido, mientras que las zonas más al norte quedan bastante más tranquilas y menos visitadas.
El parque está bordeado por lugares que ya son destino en sí mismos: el Met y el Guggenheim sobre la Quinta Avenida (el tramo conocido como «Museum Mile»), y el Museo Americano de Historia Natural del lado oeste.
Si el plan incluye alguno de esos museos, tiene sentido combinarlo con una caminata por el parque el mismo día, ya que las entradas quedan a pocas cuadras de alguno de sus accesos.
Cada estación le cambia la cara al parque: en otoño los árboles se ponen de colores y es de los momentos más fotografiados del año, en invierno se puede patinar sobre hielo en alguna de sus pistas, y en primavera florecen los cerezos cerca del embalse.
El verano trae los conciertos y espectáculos gratuitos al aire libre, pero también la mayor cantidad de gente — si buscas una caminata tranquila, temprano a la mañana sigue siendo la mejor opción en cualquier época del año.
El Central Park Zoo, cerca del extremo sureste, es chico comparado con otros zoológicos de la ciudad pero tiene entrada propia (no está incluida en el acceso gratuito al parque) — se puede resolver en una hora, con pingüinos, leones marinos y un sector tropical bajo techo.
A pocos metros está la fuente Delacorte con su famoso reloj de animales musical, que suena cada media hora.
Medio millón de personas en el Great Lawn
El Great Lawn del parque fue escenario de algunos de los conciertos gratuitos más multitudinarios de la historia de la música en vivo.
El 19 de septiembre de 1981, Simon & Garfunkel se reunieron ahí para un show a beneficio de la Central Park Conservancy —el parque, en esa época, estaba en un estado de deterioro serio— al que asistieron cerca de 500.000 personas; el disco en vivo grabado esa noche llegó al puesto 6 del ranking Billboard 200 al año siguiente.
En 1983 le tocó a Diana Ross: su concierto del 21 de julio, también a beneficio (esta vez de un playground infantil que hoy lleva su nombre), se cortó por una tormenta eléctrica a mitad de show, pero ya había reunido a otro medio millón de espectadores.
Balto, el perro que sí existió
Cerca de la entrada este del parque hay una estatua de bronce de un perro de trineo: es Balto, el husky siberiano que en enero de 1925 lideró el tramo final de una posta de 20 equipos de trineo que llevó suero antidiftérico a través de una tormenta de nieve hasta Nome, Alaska, salvando a la ciudad de una epidemia.
Un grupo de artistas neoyorquinos, encabezado por la escultora Cecilia Beaux, juntó fondos para encargarle la estatua al escultor Frederick Roth, inaugurada apenas 11 meses después de la hazaña, en diciembre de 1925 — con Balto y su conductor, Gunnar Kaasen, presentes en la ceremonia.
El escultor en realidad modeló la cara del monumento a partir de otro perro, un malamute de Nuevo Hampshire llamado Chinook, así que el parecido con el Balto real no es exacto. El propio Balto murió en 1933 y hoy está disecado en el Museo de Historia Natural de Cleveland.
El lugar más filmado del mundo
Según la propia Central Park Conservancy, más de 350 películas se filmaron total o parcialmente en el parque a lo largo de su historia, lo que lo convierte en la locación real más filmada del planeta, por encima de Venice Beach en California.
Ahí se rodaron escenas de clásicos como "Cuando Harry conoció a Sally", "Manhattan" de Woody Allen, "Los Cazafantasmas" y "John Wick: Capítulo 2", entre cientos de otras — buena parte de esas escenas se filman en zonas puntuales como el Puente Bow, la Terraza Bethesda o The Mall, los mismos rincones que cualquier visitante puede recorrer sin restricción.
Shakespeare gratis desde hace más de 60 años
Dentro del parque, el Teatro Delacorte es la sede de Shakespeare in the Park: funciones gratuitas de obras de Shakespeare (y alguna otra pieza clásica) que organiza el Public Theater todos los veranos desde los años 60, con entradas que se reparten por sorteo digital el mismo día de cada función, sin costo.
El teatro reabrió en el verano de 2025 después de una renovación de 85 millones de dólares —financiada entre fondos públicos de la ciudad y una campaña propia del Public Theater—, la primera actualización de fondo desde 1999.
El embalse que lleva el nombre de Jackie Kennedy
El embalse de 43 hectáreas en el centro del parque, construido entre 1858 y 1862 para el sistema de agua potable de la ciudad, se desactivó en 1993 al volverse obsoleto frente a los nuevos túneles de agua de Manhattan.
Un año después se lo rebautizó en honor a Jacqueline Kennedy Onassis, que vivía en un edificio de la Quinta Avenida con vista directa al embalse y salía a correr casi todos los días por el circuito de tierra de 2,5 kilómetros que lo rodea —el mismo que la película «Marathon Man», de 1976, ayudó a popularizar como uno de los recorridos para correr más famosos de todo el país.
Setenta años de ovejas pastando en pleno Manhattan
El Sheep Meadow, el gran prado de 6 hectáreas cerca del extremo sur del parque, tuvo durante 70 años un uso mucho más literal que el de tomar sol: entre 1864 y 1934 pastaba ahí una majada real de ovejas, alojada en un redil de estilo victoriano que hoy es el restaurante Tavern on the Green.
Fue el propio Robert Moses, entonces responsable de los parques de la ciudad, quien decidió sacarlas en 1934 para convertir el redil en restaurante — las ovejas terminaron trasladadas primero a Prospect Park, en Brooklyn, y después a las montañas Catskill, a unos 160 kilómetros de la ciudad, por miedo a que en plena Depresión alguien las viera como comida disponible en vez de decoración del parque.
El parque tiene, además, su propia comisaría de policía —el Central Park Precinct—, un dato que refleja su escala real: por superficie y por volumen de visitantes, funciona casi como un pequeño municipio dentro de la ciudad, con reglas y una fuerza de seguridad dedicadas exclusivamente a ese espacio.
Ninguna otra cosa explica mejor por qué millones de personas vuelven al mismo parque año tras año: siempre hay un rincón distinto por descubrir, incluso después de varias visitas.


¿Central Park es gratis?
Sí, entrar al parque no cuesta nada y no tiene horario de cierre — es un espacio público de la ciudad.
¿Quién diseñó Central Park?
El paisajista Frederick Law Olmsted junto al arquitecto Calvert Vaux, que ganaron un concurso en 1858 con su Greensward Plan.
¿Cuánto tiempo hay que dedicarle?
Depende de qué quieras ver: una caminata corta por la zona sur lleva 1-2 horas, pero recorrer varias zonas distintas puede llevar un día entero.
¿Qué es Strawberry Fields?
Un jardín dedicado a John Lennon, cerca del edificio Dakota donde vivía, con un mosaico circular llamado «Imagine» como punto central — un lugar de peregrinaje para sus fans.
¿Quién fue Balto, el perro de la estatua de Central Park?
Un husky siberiano real que en enero de 1925 lideró el tramo final de una posta de trineos que llevó suero antidiftérico hasta Nome, Alaska, en plena epidemia. Su estatua se inauguró apenas 11 meses después, con el propio Balto presente.
¿Qué es Shakespeare in the Park?
Funciones gratuitas de obras de Shakespeare que organiza el Public Theater cada verano en el Teatro Delacorte, dentro del parque, desde los años 60. Las entradas se sortean gratis el mismo día de cada función.
¿Qué conciertos multitudinarios se hicieron en el Great Lawn?
Entre otros, la reunión de Simon & Garfunkel en 1981 (con medio millón de espectadores y un disco en vivo que llegó al puesto 6 del Billboard 200) y el show de Diana Ross en 1983, cortado por una tormenta eléctrica.
¿Es cierto que hubo ovejas de verdad en Central Park?
Sí, durante 70 años: entre 1864 y 1934 pastaba una majada real en el Sheep Meadow, alojada en lo que hoy es el restaurante Tavern on the Green.
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