Neones y teatros de Broadway en el cruce de Times Square

Times Square es la plaza en la esquina de Broadway y la Séptima Avenida, en pleno Midtown de Manhattan, conocida por sus carteles de neón y sus teatros de Broadway. Es gratis caminarla a cualquier hora; lo que cuesta es ver un espectáculo.

Por · Publicado el 5 de septiembre de 2026

Times Square es la intersección entre Broadway y la Séptima Avenida, en el corazón del Midtown de Manhattan.

Es, junto con la Estatua de la Libertad, la imagen más repetida de Nueva York — y también uno de los cruces peatonales más transitados del planeta, con cientos de miles de personas pasando por ahí cada día.

Times Square

De Longacre Square a Times Square

Antes de llamarse Times Square, la zona era Longacre Square, un cruce dedicado sobre todo al comercio de caballos y carruajes — el nombre venía justamente del centro del negocio de carruajes de Londres.

Todo cambió en 1904: el diario The New York Times acababa de construir su nueva sede en el cruce, y consiguió que la ciudad rebautizara la plaza en su honor. Ese mismo año llegó el subte a la zona, lo que aceleró su crecimiento.

El primer teatro construido justo sobre la plaza fue obra del empresario Oscar Hammerstein en 1895.

A partir de ahí, entre fines del siglo XIX y fines de la década de 1920, se construyeron decenas de teatros más alrededor — ese proceso fue el que terminó de formar lo que hoy se conoce como el distrito teatral de Broadway, con unas 38 salas activas en la zona.

Ubicación
Cruce de Broadway y la Séptima Avenida, Midtown Manhattan
Visitantes estimados por año
Unos 50 millones (Times Square Alliance)
Impacto económico anual
Unos 4.800 millones de USD en retail, entretenimiento y hotelería
Mejor horario para fotos
Temprano a la mañana o después del atardecer, cuando hay menos gente

Qué hacer en Times Square hoy

Más allá de los carteles y las luces, Times Square es sobre todo la puerta de entrada al distrito de Broadway: la mayoría de los teatros están a pocas cuadras, entre las calles 41 y 54.

Si quieres ver un espectáculo sin pagar el precio completo, hay una cabina de TKTS en la propia plaza que vende entradas del mismo día con descuento para varias obras — conviene hacer la cola con tiempo, sobre todo los fines de semana.

La plaza también es peatonal en varios tramos desde una reforma de 2009, así que se puede caminar con tranquilidad sin esquivar autos todo el tiempo.

Hay bancos y sillas para sentarse a mirar los carteles, aunque en las horas pico (mediodía y noche) se llena bastante — si buscas sacar fotos sin multitudes, conviene ir bien temprano.

Por qué los carteles son obligatorios

Los enormes carteles luminosos no son sólo una costumbre: una normativa de zonificación de la ciudad, vigente desde los años 80, obliga a los edificios de la zona a tener una cierta cantidad de superficie iluminada visible desde la calle — es la única zona de Manhattan con una regla así.

Por eso ninguna marca puede simplemente poner un local sin cartel: es parte de la identidad visual que la propia ciudad protege por ley.

Alrededor de la plaza hay varias atracciones puntuales para complementar la visita, como Madame Tussauds (el museo de figuras de cera), Ripley's Believe It or Not! y el National Geographic Encounter, todas de pago aparte y con entrada propia.

Ninguna es obligatoria, pero si viajas con chicos ayudan a estirar la visita más allá de sacar fotos a los carteles.

Si vas para la fiesta de Fin de Año: es gratis y no hace falta entrada, pero conviene llegar antes del mediodía a la altura de las calles 43 o 44 para tener una vista cercana de la bola — después de las 18 h derivan a los que llegan hacia zonas más al norte, donde la bola se ve como un punto lejano. Abrígate en capas: en diciembre ronda los 0-2 °C y se siente más frío parado varias horas seguidas, sin poder moverte del lugar que elegiste.

Cómo ver un show sin pagar precio completo

La cabina de TKTS, en el llamado Duffy Square (el triángulo norte de la propia plaza), la opera la Theatre Development Fund y vende entradas del mismo día —a veces también del día siguiente— con descuentos de entre el 30% y el 50% sobre el precio de sala, más un cargo de servicio por entrada.

No todas las obras están siempre disponibles: depende de qué le sobre a cada producción ese día.

Además de TKTS, muchas producciones ofrecen sus propios boletos «rush» (entradas de último momento, más baratas, que salen a la venta recién el día de la función) y sorteos de lotería digital para asientos de primera fila a precios muy bajos, con reglas propias de cada obra: son intransferibles y no reembolsables, así que conviene revisar la página oficial de la producción que te interesa antes de confiar sólo en TKTS.

La bola de cristal de Fin de Año

La primera bola bajó en Times Square en 1907: pesaba 320 kilos, era de hierro y madera, y llevaba apenas 100 focos.

Hoy la que baja cada 31 de diciembre —la novena versión desde entonces, llamada Constellation Ball— es de cristal Waterford, mide 3,8 metros de diámetro, pesa unas 5.600 kilos y lleva 5.280 triángulos de cristal iluminados con tecnología LED.

La tradición del festejo en la plaza es incluso más vieja que la bola misma: arrancó en 1904, con fuegos artificiales, tres años antes de que se le ocurriera a alguien bajar algo desde la punta del edificio.

La esquina de todas las líneas

El otro apodo histórico de la plaza, «Crossroads of the World» (el cruce de caminos del mundo), no es sólo publicidad: viene de que ahí confluyen de verdad más líneas de transporte que en casi cualquier otro punto de Manhattan.

La estación de subte llegó en 1904, se sumó una segunda línea en 1918 y una tercera en 1923; en 1932 llegó una cuarta, y en 1937 se abrió a metros de ahí el primer acceso del Túnel Lincoln hacia Nueva Jersey.

La Terminal de Ómnibus de la Autoridad Portuaria, inaugurada en 1950 sobre la Octava Avenida, terminó de sellar el apodo.

Los personajes disfrazados que cobran por sacarse fotos —Mickey Mouse, Elmo, el propio Naked Cowboy que canta en calzoncillos desde los años 2000— generaron tantas quejas por acoso a los turistas que la ciudad terminó pintando en el piso una serie de recuadros delimitados donde pueden pararse a trabajar; salir de esos recuadros para cobrar puede derivar en una multa o arresto.

La medida generó polémica entre los propios personajes, pero sigue vigente.

El edificio que ya no tiene oficinas, sólo carteles

El propio edificio que le da nombre a la plaza, One Times Square, es hoy una rareza arquitectónica: construido entre 1903 y 1904 como sede del diario The New York Times, el periódico se mudó apenas ocho años después, en 1913, a otro edificio a pocas cuadras.

Desde 1928 empezó a rodearse de carteles publicitarios, y hoy está casi completamente cubierto de pantallas electrónicas por fuera —es uno de los espacios publicitarios más caros del mundo—, con apenas un puñado de inquilinos de oficina adentro.

Es, literalmente, un edificio que gana casi toda su plata por su fachada, no por lo que hay dentro.

La escalinata roja que ganó un concurso internacional

La cabina de TKTS que vende entradas con descuento funciona en el mismo lugar desde 1973, pero la estructura actual —esa escalinata de vidrio rojo que sirve tanto de asiento público como de techo de la cabina— es mucho más nueva: salió de un concurso internacional de diseño organizado en 1999 por el Van Alen Institute, que ganaron los arquitectos australianos John Choi y Tai Ropiha.

La construcción actual, inaugurada en 2008 después de demoler la vieja cabina de los años 70, tiene 27 escalones de vidrio iluminados en rojo, con capacidad para unas 1.500 personas sentadas al mismo tiempo — el primer espacio público real que tuvo Times Square, más allá de la plaza en sí.

El apodo «Great White Way» que se le da a Broadway en esa zona viene justamente de la cantidad de luz artificial concentrada ahí desde comienzos del siglo XX: para 1902 ya había tantos carteles eléctricos que un cronista de la época describió la avenida como bañada en una luz blanca deslumbrante, mucho antes de que existieran los carteles de colores que se ven hoy.

La norma de zonificación que obliga a mantener esa cantidad de luz llegó recién décadas después, pero el apodo se quedó pegado a la avenida para siempre.

Vale la pena volver de día y de noche en el mismo viaje: la plaza cambia por completo de carácter según la luz, y ninguna de las dos versiones reemplaza del todo a la otra.

El propio cruce sigue cambiando con los años: locales que parecían eternos cierran y otros nuevos ocupan su lugar, aunque el bullicio general de la plaza se mantiene prácticamente idéntico década tras década.

Times Square de noche, con sus carteles luminosos encendidos.
Theo Winter, Wikimedia Commons (CC BY 3.0)
La escalinata roja de vidrio de la cabina TKTS, en Times Square.
Jim Henderson, Wikimedia Commons (dominio público)
¿Por qué Times Square tiene tantos carteles de neón?

Por una norma de zonificación de la ciudad de Nueva York que exige que los edificios de la zona tengan una superficie mínima de cartelería iluminada visible desde la calle — es la única zona de Manhattan con esa regla.

¿Times Square es gratis?

Sí, caminarla y sacar fotos no cuesta nada — es un espacio público. Lo único que cuesta es ver un espectáculo de Broadway, o entrar a atracciones puntuales como museos o tiendas temáticas de la zona.

¿Cuánto tiempo hay que dedicarle?

Para recorrerla y sacar fotos alcanza con 30 a 45 minutos. Si además vas a ver un show de Broadway, sumale el tiempo de la función (2 a 3 horas) más el trámite de comprar la entrada.

¿Es seguro caminar por Times Square de noche?

Sí: es una de las zonas con más presencia policial y más iluminada de todo Manhattan, dado el volumen de turistas. Como en cualquier zona muy concurrida, conviene cuidar la cartera y el celular por los carteristas ocasionales.

¿Cómo se llega en transporte público?

La estación de subte Times Sq-42 St combina las líneas 1, 2, 3, 7, N, Q, R, W y S, así que llega prácticamente desde cualquier punto de Manhattan sin combinar más de una vez.

¿Qué son los boletos «rush» y la lotería digital de Broadway?

Son dos formas alternativas a TKTS de conseguir entradas baratas: el rush lo vende cada producción recién el día de la función, y la lotería sortea asientos de primera fila a precios muy bajos. Ambos son intransferibles y no reembolsables, con reglas propias de cada obra.

¿De qué material es la bola que baja en Fin de Año?

Es de cristal Waterford, con 5.280 triángulos iluminados por LED, mide 3,8 metros de diámetro y pesa unos 5.600 kilos. La primera bola, en 1907, era de hierro y madera y pesaba mucho menos: 320 kilos.

¿Desde cuándo funciona la cabina de TKTS?

Desde 1973 en el mismo lugar, aunque la estructura actual —la escalinata de vidrio rojo— es de 2008, salida de un concurso internacional de diseño de 1999.

¿One Times Square todavía tiene oficinas?

Casi ninguna: el edificio, cubierto casi por completo de carteles publicitarios desde los años 90, genera la mayor parte de su valor por la publicidad, no por alquiler de oficinas.

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