Isla Victoria y los arrayanes de corteza canela, por el Nahuel Huapi

La excursión lacustre a Isla Victoria y el Bosque de Arrayanes es la navegación más emblemática del lago Nahuel Huapi. Zarpa desde Puerto Pañuelo para recorrer la exuberante Isla Victoria y desembarcar en la Península de Quetrihué, hogar de un bosque de arrayanes excepcional.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Senderos de pasarelas de madera entre los troncos de color canela del Parque Nacional Los Arrayanes.
Fadesga, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Zarpar desde Puerto Pañuelo a bordo del catamarán internándose por el lago Nahuel Huapi es una experiencia que conecta con la inmensidad patagónica.

Durante la travesía, bandadas de gaviotas cocineras planean junto a las cubiertas mientras la proa se abre paso frente a farallones de roca y densos bosques nativos de la cordillera andina.

La navegación es uno de los paseos familiares predilectos en Bariloche y una visita insigne dentro de Argentina.

El bosque de Arrayanes en Quetrihué

El arrayán (Luma apiculata) es un árbol de la familia de las mirtáceas caracterizado por su llamativa corteza de color canela anaranjado, fría y sedosa al tacto, y sus flores blancas perfumadas.

En la punta de la península de Quetrihué estos ejemplares forman un bosque de arrayanes excepcional, con alturas que superan los quince metros.

Una pasarela de madera elevada recorre el corazón del bosque protegiendo las frágiles raíces de los árboles y conduciendo a la pintoresca casita de té de madera que la tradición asocia a los estudios de Walt Disney para la película Bambi.

Senderos y pinturas rupestres en Isla Victoria

En Isla Victoria el desembarco en Puerto Anchorena permite caminar entre coníferas gigantes de un antiguo vivero forestal, admirar pinturas rupestres milenarias en los aleros de piedra y ascender al mirador del Cerro Bella Vista. Puedes continuar tu viaje recorriendo el Circuito Chico o visitando los glaciares del Cerro Tronador.

El barco histórico Modesta Victoria:

Navegar en el Modesta Victoria, navío construido en Holanda en 1937 y transportado por partes en ferrocarril hasta Bariloche, añade un aura de romanticismo histórico irrepetible a la excursión.

Un parque nacional dentro de otro

El bosque de arrayanes de la península de Quetrihué tiene una protección especial. Aunque está rodeado por el Parque Nacional Nahuel Huapi, en 1971 se creó el Parque Nacional Los Arrayanes para resguardar específicamente esta formación, que es muy frágil.

Es uno de los parques nacionales más pequeños de Argentina, pero su valor es enorme: pocas veces los arrayanes crecen de forma tan concentrada y con ejemplares de semejante porte, lo que convierte a este bosque en un lugar único para observar la especie.

El nombre Quetrihué proviene del mapudungún y suele traducirse como lugar de arrayanes, una muestra de que el bosque ya era conocido por los pueblos originarios mucho antes de la llegada de los colonos.

La península se extiende desde la costa de Villa La Angostura hacia el interior del lago, y el bosque se encuentra en su extremo sur. Por eso se puede llegar por agua desde Bariloche o por tierra desde Villa La Angostura, dos experiencias muy diferentes.

La historia de Isla Victoria

Isla Victoria es la isla más grande del Nahuel Huapi y tiene una historia muy ligada a los primeros años de conservación en la región. En la década de 1920 se instaló allí un vivero forestal donde se experimentó con especies traídas de otros continentes, como secuoyas y pinos.

La idea era estudiar cuáles podían adaptarse al clima patagónico. Hoy esas coníferas gigantes forman un paisaje muy distinto del bosque nativo, y son uno de los atractivos más curiosos del paseo.

Con el tiempo se entendió que muchas de esas especies introducidas se expandían sin control y competían con la flora nativa, un problema que todavía preocupa en la región.

Por eso, además de su valor paisajístico, Isla Victoria es un buen lugar para reflexionar sobre la conservación: los guías suelen explicar la diferencia entre los árboles nativos, como coihues, cipreses y arrayanes, y los exóticos, y cómo se trabaja para controlar su avance.

Qué ver en el recorrido

La navegación desde Puerto Pañuelo ya es parte del paseo. Durante la travesía se pasa frente a costas cubiertas de bosque y se abren vistas hacia los cerros que rodean el lago, con el Tronador en el horizonte en días claros.

Una vez en Isla Victoria, los senderos permiten recorrer playas de arena, el antiguo vivero y los aleros rocosos donde se conservan pinturas rupestres, testimonio de la presencia de pueblos originarios en la zona.

En la península de Quetrihué, la pasarela de madera guía el recorrido por el interior del bosque. Lo más llamativo es la luz: los troncos anaranjados reflejan el sol que se filtra entre las copas y crean un ambiente casi irreal.

Si puedes, detente un momento en silencio y toca la corteza, que es fría y lisa al tacto por la forma en que el árbol se desprende de sus capas externas. Es una sensación que muchos viajeros recuerdan tanto como el paisaje.

Curiosidades del bosque de arrayanes

  • El arrayán crece muy despacio, por lo que los ejemplares más grandes del bosque tienen varios siglos de edad.

  • Sus raíces son superficiales y se dañan con facilidad, por eso se camina siempre sobre la pasarela y nunca fuera de ella.

  • El arrayán da flores blancas y pequeños frutos oscuros que alimentan a las aves del bosque.

  • La historia que relaciona el bosque con la película Bambi es una leyenda muy difundida, pero no hay pruebas de que los dibujantes de Disney se inspiraran en él.

Consejos para la excursión

La excursión combinada suele ocupar medio día o un poco más, según el recorrido que elijas.

Conviene reservar con anticipación en temporada alta y consultar en la web oficial de la empresa de navegación los horarios de salida y precios, además de la tasa de ingreso al parque nacional, porque cambian cada temporada.

En el barco hace frío en la cubierta incluso en verano, así que lleva una campera o abrigo cortaviento aunque en la costa haga calor.

Si prefieres una experiencia más activa, puedes llegar al bosque desde Villa La Angostura a pie o en bicicleta por un sendero de más de diez kilómetros que atraviesa la península. Es un recorrido de ida y vuelta con subidas y bajadas, apto para personas con buen estado físico.

Una opción interesante es ir caminando y volver en barco, siempre que confirmes antes la disponibilidad de lugar en la embarcación de regreso.

Explora más sobre Bariloche y la Patagonia argentina:

• Circuito Chico y Punto Panorámico

• Cerro Tronador y Ventisquero Negro

• Guía completa de Bariloche