En Colonia Suiza, el curanto se cocina bajo tierra como antes

Colonia Suiza es una pintoresca aldea histórica ubicada a unos 25 km de Bariloche. Fundada a fines del siglo XIX por inmigrantes suizos del cantón de Valais, es famosa por sus casas de madera alpina, ferias de artesanías y la ancestral preparación del curanto.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Capilla histórica de madera de alerce en la aldea de pioneros de Colonia Suiza, Bariloche.
SoleFabrizio, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

El primer asentamiento pionero de la región

Antes de la fundación formal de Bariloche, familias campesinas procedentes del cantón suizo de Valais se establecieron en este valle protegido para dedicarse a la agricultura, la cría de ganado y el cultivo de frutas finas.

La aldea conserva su trazado rural de caminos de tierra sombreados por álamos y sauces, con pintorescas casas de madera que albergan talleres artesanales y casas de té.

Visitar Colonia Suiza permite saborear la herencia culinaria pionera de Bariloche y es una de las excursiones más entrañables en Argentina.

La ceremonia ancestral del curanto

El curanto (término mapuche que significa 'piedra caliente') fue introducido por los colonos que aprendieron la técnica en el archipiélago chileno de Chiloé.

Se cava un hoyo en la tierra donde se calientan piedras bochas al calor de leña de lenga; sobre las piedras se disponen carnes de vaca, cerdo, pollo y cordero, junto con chorizos, zapallos rellenos, papas, batatas y manzanas.

Todo se cubre con hojas de maqui o nalca, lienzos húmedos y tierra. Al mediodía, el público se reúne alrededor del pozo para presenciar el destape del curanto entre nubes de vapor aromático.

Feria artesanal, cerveza y frutas finas

Los días de feria la aldea se llena de artesanos locales que comercializan tejidos en telar, tallas en madera de radal, cuchillería artesanal y mermeladas caseras de frambuesa, sauco y rosa mosqueta, junto con cervecerías artesanales de producción local.

Puedes combinar esta visita con el Circuito Chico o con el ascenso al Cerro Campanario.

Reserva del curanto:

Las porciones de curanto suelen agotarse rápidamente; llega temprano para comprar tu ticket y asegurar un lugar para presenciar la apertura del hoyo.

Las familias que fundaron la colonia

La historia de Colonia Suiza comienza con unas pocas familias llegadas desde el cantón de Valais, en los Alpes suizos, entre ellas la familia Goye, cuyo apellido sigue muy presente en la memoria del lugar.

Según la historia local, llegaron a la zona desde Chile, cruzando la cordillera en busca de tierras para trabajar. Encontraron aquí un rincón protegido del viento, con agua abundante y suelos aptos para el cultivo, a orillas de los lagos y al pie del Cerro López.

La vida de los primeros colonos fue muy dura. Estaban lejos de cualquier centro poblado, las comunicaciones dependían de caminos precarios o del lago, y los inviernos eran largos. Se dedicaron a la agricultura, la ganadería y la producción de alimentos que luego vendían en el incipiente pueblo de Bariloche.

Con el tiempo sus descendientes mantuvieron las chacras y las casas, y buena parte de ese patrimonio es lo que hoy recorren los visitantes cuando pasean por las calles de tierra de la colonia.

Qué ver en Colonia Suiza

El recorrido por la colonia es sencillo y se hace a pie. Lo más interesante son las casas antiguas de madera y piedra, algunas de ellas restauradas, que muestran cómo se construía en la región a principios del siglo XX.

Entre ellas aparecen casas de té, restaurantes familiares, pequeños alojamientos y puestos de artesanos. La escala del lugar es muy humana y se presta para caminar sin apuro, entrar en los talleres y conversar con los productores.

En los alrededores de la colonia se conservan también senderos que se internan en el bosque y llevan hacia arroyos y pequeñas cascadas.

Desde la zona parte además el camino hacia el Cerro López, una montaña muy frecuentada por caminantes y escaladores, con un refugio en altura y vistas amplias sobre el Nahuel Huapi y la península de Llao Llao.

Si te gusta caminar, puedes combinar la visita a la colonia con una parte de ese sendero.

El curanto, una tradición compartida

El curanto no es un plato de origen suizo. Es una técnica de cocción muy antigua del sur de Chile, especialmente de la isla de Chiloé, que llegó a la región de Bariloche a través de los intercambios entre ambos lados de la cordillera.

Los colonos la adoptaron y la adaptaron a los ingredientes que tenían a mano, reemplazando parte de los mariscos del curanto chilote por carnes y verduras de la zona. Así nació una tradición que hoy es la seña de identidad gastronómica de la colonia.

La preparación lleva varias horas y es un trabajo colectivo. Primero se calientan las piedras con leña hasta que están al rojo; después se colocan los alimentos en capas y se cubren con hojas grandes, lienzos y tierra para que el calor y el vapor queden atrapados.

El momento más esperado es el destape, cuando se retira la cubierta y sale una nube de vapor con aroma a leña y carne. Presenciarlo forma parte de la experiencia tanto como comer.

Curiosidades de Colonia Suiza

  • Los descendientes de las familias fundadoras siguen viviendo en la colonia y participan en la preparación del curanto y en la feria.

  • Las frutas finas, como la frambuesa y la grosella, fueron un cultivo tradicional de las chacras de la zona.

  • El entorno es uno de los pocos lugares cercanos a Bariloche que conserva un aspecto de pueblo rural, sin edificios altos ni grandes hoteles.

Consejos para visitar Colonia Suiza

La colonia está a poca distancia del Circuito Chico, así que se puede incluir en esa misma jornada con un desvío corto. También se llega en colectivo urbano desde el centro de Bariloche, en auto o en bicicleta.

Los días de feria y de curanto son los más animados, pero también los más concurridos; si prefieres un ambiente tranquilo, visita la colonia en un día de semana sin feria.

Antes de ir, consulta qué días hay curanto esa temporada y cómo funciona la venta de porciones, porque puede variar.

Calcula al menos medio día para disfrutar sin prisa: recorrer la feria, esperar el destape, almorzar y caminar un poco por los alrededores. Lleva efectivo por si algún puesto no acepta otros medios de pago y ropa de abrigo, porque aunque el valle está protegido, las tardes refrescan rápido.

Si viajas en verano, la época de cosecha de frutas finas es ideal para probar mermeladas y dulces recién hechos.

Qué ver cerca de Colonia Suiza

La colonia queda muy cerca de algunos de los paisajes más conocidos de Bariloche.

A pocos minutos está el lago Moreno, con playas tranquilas y aguas frías ideales para un chapuzón rápido en verano, y un poco más allá el Parque Municipal Llao Llao, con sus senderos entre coihues y arrayanes.

Si todavía te queda energía después del almuerzo, subir en la aerosilla del Cerro Campanario al final de la tarde es una buena manera de ver desde arriba toda la zona que recorriste durante el día.

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