Láminas de plomo dieron nombre a la mezquita otomana de Shkodër

La Mezquita de Plomo de Shkodër fue encargada en 1773-74 por Mehmed Pasha Bushati y es una de las mezquitas otomanas más notables de Albania. Su nombre viene de las láminas de plomo de sus cúpulas. Declarada Monumento Cultural en 1948, se visita gratis a los pies del castillo de Rozafa.

Por · Publicado el 7 de septiembre de 2026

A los pies de la colina del castillo de Rozafa, la Mezquita de Plomo es una de las mezquitas de estilo otomano más notables de toda Albania: un edificio del siglo XVIII que sobrevivió a las décadas más duras del régimen ateo comunista, algo excepcional entre los templos religiosos del país.

Un encargo de la dinastía Bushati

La mezquita fue encargada entre 1773 y 1774 por Mehmed Pasha Bushati, fundador de la dinastía que gobernó la región de Shkodër como pashalik semiautónomo dentro del debilitado Imperio Otomano durante buena parte del siglo XVIII.

Su apodo popular, 'de Plomo', viene de las láminas de ese metal que originalmente cubrían sus cúpulas, la misma técnica impermeabilizante usada en las grandes mezquitas imperiales de Estambul.

El edificio combina el esquema clásico otomano de cúpula central con elementos decorativos propios de la región, y ocupa un lugar destacado entre las mezquitas otomanas de Albania.

Detalle de las cúpulas de la Mezquita de Plomo de Shkodër.
SimchaAzad, Wikimedia Commons (CC0)

Cómo sobrevivió a la campaña atea de 1967

En 1967, el régimen de Enver Hoxha cerró por decreto miles de mezquitas e iglesias en toda Albania y declaró al país el primer Estado oficialmente ateo del mundo.

La Mezquita de Plomo, sin embargo, había sido declarada Monumento Cultural ya en 1948, casi dos décadas antes: ese estatus legal temprano contribuyó a que el edificio se conservara en mejores condiciones que buena parte de sus contemporáneas, aunque igual dejó de usarse para el culto hasta la caída del régimen en 1990-91.

Ubicación
A los pies del castillo de Rozafa, Shkodër
Encargada por
Mehmed Pasha Bushati, 1773-74
Reconocimiento
Monumento Cultural desde 1948

Estructura arquitectónica y materiales

La Mezquita de Plomo se distingue de otros templos otomanos de los Balcanes por reproducir de cerca el esquema de las grandes mezquitas clásicas de Estambul.

Según la tradición, los sillares llegaron desde la aldea de Gur i Zi pasando de mano en mano a lo largo de varios kilómetros.

Los fieles realizan las abluciones rituales antes del rezo colectivo.

La sala de oración principal está coronada por una gran cúpula semiesférica rodeada por cúpulas menores dispuestas sobre las naves laterales. Los muros de mampostería regular son de sillares de piedra de tamaño similar.

Aunque el minarete fue destruido en 1967, el conjunto conserva una armonía volumétrica notable que dialoga con el perfil rocoso del castillo de Rozafa.

El impacto de las crecidas y los trabajos de conservación

La proximidad de los ríos Drin y Bojana ha marcado profundamente la conservación material de la mezquita a lo largo de los siglos. Su emplazamiento en una depresión aluvial cercana a la confluencia fluvial provoca que el recinto sufra inundaciones periódicas durante las crecidas invernales.

En años recientes, los gobiernos de Albania y Turquía han llevado a cabo una restauración iniciada en 2021 para conservar el edificio.

Al planificar tu visita a la Mezquita de Plomo, ten en cuenta que la mezquita queda junto a la falda de la colina del castillo.

Por tratarse de un recinto consagrado al culto islámico, es necesario descalzarse antes de pisar las alfombras de la sala de oración y vestir prendas que cubran con holgura hombros y piernas. Las mujeres deben cubrirse el cabello con un pañuelo de acuerdo con la norma tradicional.

La visita combinada con las murallas del castillo de Rozafa permite contrastar la imponencia militar y el recogimiento espiritual en una misma jornada.

Un edificio entre fortaleza, río y lago

Shkodër es una ciudad que a lo largo de los siglos ha estado influida por culturas muy distintas, y su paisaje urbano lo refleja.

Cerca de la Mezquita de Plomo se alza la fortaleza de Rozafa, sobre una colina que domina la confluencia de ríos y el lago, mientras en el casco antiguo conviven iglesias católicas, ortodoxas y mezquitas. Pasear por la zona es una manera de entender esa convivencia.

La mezquita queda en un entorno donde se mezclan comercios, cafeterías y calles peatonales, de modo que resulta sencillo combinarla con otras visitas. Conviene dedicar un rato a observar su exterior y su relación con el trazado de la ciudad antes de entrar, siempre que el acceso esté permitido.

Una visita respetuosa y bien aprovechada

Al tratarse de un lugar de culto, lo adecuado es vestir con discreción, descalzarse si se entra en la sala de oración y hablar en voz baja. Si coincide con un momento de rezo, es mejor esperar.

Preguntar con amabilidad a las personas del lugar suele abrir conversaciones interesantes sobre la historia del edificio y de la comunidad.

Para completar el recorrido, merece la pena acercarse a otros puntos de la ciudad, como el museo dedicado a la fotografía histórica o los paseos junto al río. Así la mezquita se entiende como una pieza más de un conjunto urbano con mucha memoria.

¿Por qué se llama Mezquita de Plomo?

Por las láminas de plomo que cubrían originalmente sus cúpulas, la misma técnica impermeabilizante usada en las grandes mezquitas imperiales otomanas de Estambul.

¿Sobrevivió a la campaña atea comunista de 1967?

Sí, a diferencia de buena parte de las mezquitas del país: su declaración como Monumento Cultural en 1948 contribuyó a su conservación, aunque dejó de usarse para el culto hasta la caída del régimen en 1990-91.

Sigue conociendo Shkodër: el castillo de Rozafa, justo encima, el museo Marubi y toda la guía de Shkodër.