Una leyenda de muros y sacrificio rodea el castillo de Rozafa
El castillo de Rozafa domina Shkodër desde una colina con murallas de origen ilirio del siglo IV a.C., reforzadas después por venecianos y otomanos. Resistió el Gran Asedio Otomano de 1478-79. Conviene consultar horarios y precios en la web oficial antes de ir.
Por Florencia · Publicado el 7 de septiembre de 2026
Sobre una colina rocosa a las afueras de Shkodër, con el lago y el río Buna extendiéndose a sus pies, el castillo de Rozafa reúne casi 2.400 años de fortificación superpuesta: de los ilirios a los otomanos, pasando por Venecia, cada época dejó su huella sin borrar del todo la anterior.
De la fortaleza iliria al gran asedio otomano
Las murallas más antiguas, construidas con enormes piedras sin mortero, datan del siglo IV-III a.C. y formaban la ciudadela de la Skodra iliria, capital del reino bajo el rey Gencio antes de su derrota frente a Roma en el año 168 a.C.
Bizantinos y, después, venecianos —a fines del siglo XIV y durante el XV— reforzaron esas defensas y añadieron la llamada Casa del Capitán.
El episodio que definió al castillo llegó en 1478-79, cuando el sultán otomano Mehmet II lo sitió con un ejército que las crónicas de la época cifraron en cientos de miles de soldados, frente a una guarnición de apenas 1.600 defensores venecianos y albaneses, reforzados por miles de guerreros albaneses que combatían fuera de la ciudadela.
La ciudad resistió casi un año antes de capitular, en lo que el historiador de los otomanos Franz Babinger describió como uno de los episodios más notables del enfrentamiento entre el mundo otomano y Europa.

La leyenda de Rozafa
El nombre del castillo viene de una leyenda de sacrificio fundacional muy arraigada en la tradición oral albanesa: tres hermanos construían la fortaleza, pero sus muros se derrumbaban cada noche, hasta que un anciano les reveló que debían emparedar viva a una de sus esposas en los cimientos.
La elegida, Rozafa, aceptó su destino a condición de dejar libres un pecho, un ojo, una mano y un pie, para poder seguir amamantando, viendo y acompañando a su hijo recién nacido incluso después de quedar sepultada en la piedra.
Con la conquista otomana de 1479, la antigua iglesia de San Esteban que existía dentro del recinto se convirtió en mezquita, y en los siglos siguientes el castillo pasó a cumplir funciones sobre todo militares: cuarteles, depósitos y prisión, hasta la independencia albanesa de 1912.
- Ubicación
- Colina al sur del casco histórico de Shkodër
- Construcción original
- Siglo IV-III a.C., bajo los ilirios labeates
- Episodio histórico clave
- Gran Asedio Otomano de 1478-79
Recorrido por los patios y defensas del castillo de Rozafa
El interior del castillo de Rozafa se estructura en tres grandes patios defensivos separados por gruesos lienzos de muralla y fosos secos. El primer patio, situado junto a la barbacana de acceso, albergaba las cuadras y los puestos de avanzada que frenaban las primeras embestidas enemigas.
El segundo patio, de mayor extensión, contiene los restos de la mezquita de Fatih Sultan Mehmet, construida sobre la nave gótica de la primitiva catedral de San Esteban. Todavía se distinguen los arranques del minarete otomano junto a los arcos apuntados medievales de filiación veneciana.
El tercer recinto ocupa la cota más elevada del promontorio y constituía el reducto del mando militar. Allí se levanta la Casa del Capitán, una sólida estructura de mampostería veneciana que hoy aloja un pequeño museo histórico con monedas ilirias, cerámicas medievales y armas de época otomana.
Bajo este edificio se conservan amplias cisternas abovedadas destinadas al almacenamiento de agua de lluvia, un recurso vital que permitió a los defensores resistir prolongados asedios. Los pasadizos abovedados y aljibes subterráneos reflejan el refinamiento de la ingeniería poliorcética de la época.
Mirador sobre la confluencia de los ríos y el lago
Desde los adarves superiores del castillo de Rozafa se disfruta de una de las panorámicas más amplias del norte de Albania. Hacia el oeste se divisan las aguas calmas del lago Shkodër, que se extienden hacia la frontera con Montenegro rodeadas de cañaverales.
Hacia el sur confluyen los cursos del río Bojana y del río Drin, creando una llanura aluvial salpicada de huertos y prados fértiles. En los días despejados, el horizonte montañoso de los Alpes Dináricos contrasta con la llanura costera, ofreciendo una amplia perspectiva geográfica.
Para completar tu recorrido por la colina, conviene dedicar unos minutos a contemplar la mezquita de Plomo, situada al pie del escarpe septentrional.
Esta joya de la arquitectura religiosa del siglo XVIII destaca por sus múltiples cúpulas, antaño revestidas de plomo, y por su emplazamiento junto a la colina del castillo.
Al planificar el descenso, camina con cuidado por la rampa empedrada de acceso, cuyos cantos redondeados suelen volverse resbaladizos con la humedad matinal.
¿De dónde viene el nombre del castillo de Rozafa?
De una leyenda de sacrificio fundacional: según la tradición oral, una mujer llamada Rozafa fue emparedada viva en los cimientos para que la fortaleza dejara de derrumbarse, a condición de dejar libres un pecho y un ojo para seguir cuidando a su hijo.
¿Cuántas murallas tiene el castillo de Rozafa?
Tres recintos amurallados sucesivos: la base iliria del siglo IV-III a.C., el refuerzo veneciano de los siglos XIV-XV y las adaptaciones otomanas posteriores a 1479, cuando la antigua iglesia se convirtió en mezquita.
Sigue conociendo Shkodër: la mezquita de Plomo, a sus pies, la catedral de San Esteban y toda la guía de Shkodër.





