El Elevador Lacerda sube 72 metros de la Cidade Baixa a la Alta
El Elevador Lacerda es uno de los primeros ascensores urbanos del mundo, inaugurado en diciembre de 1873 para conectar la Cidade Alta y la Cidade Baixa en Salvador de Bahía. Con su esbelta torre art déco de 72 metros de altura sobre la Praça Tomé de Sousa, regala una de las vistas panorámicas más conocidas de Salvador.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El Portento de ingeniería que unió dos ciudades
Proyectado por el ingeniero Augusto de Lacerda y promovido junto a su hermano Antônio en Salvador de Bahía, el Elevador Lacerda resolvió el drástico desnivel geográfico entre el centro cívico superior y el puerto comercial inferior sobre la Bahía de Todos los Santos.
La gran panorámica sobre el fuerte de São Marcelo
Desde el mirador de su estación superior acristalada se domina una panorámica completa: los techos del Mercado Modelo, las embarcaciones de pescadores, el circular Forte de São Marcelo flotando en las aguas y la inmensidad del océano Atlántico.
Al descender en el elevador se accede directamente al Mercado Modelo, o se puede regresar a la colina hacia el Pelourinho.
Hora dorada del atardecer:
Acércate a la barandilla de la plaza superior hacia el final de la tarde para observar cómo el sol tiñe de dorado las aguas calmas de la bahía y el puerto colonial.
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Historia del primer elevador urbano del mundo y vistas de la Bahía de Todos los Santos
Proyectado por el ingeniero brasileño Augusto Frederico de Lacerda e inaugurado en diciembre de 1873, el Elevador Lacerda es considerado uno de los primeros sistemas de transporte vertical urbano de pasajeros del mundo.
Impulsado en sus orígenes por un ingenioso sistema hidráulico alimentado por la presión del agua, el elevador resolvió de manera revolucionaria la severa fractura topográfica que divide a Salvador entre la Ciudad Alta, sede administrativa y eclesiástica, y la Ciudad Baja, corazón comercial y portuario.
Con una imponente altura de setenta y dos metros, la estructura fue completamente remodelada en 1930 bajo las vanguardistas pautas del estilo Art déco, dotándola de su icónica torre de hormigón armado exenta y una audaz pasarela suspendida que conecta directamente con la Praça Tomé de Sousa.
Sus cuatro cabinas eléctricas modernas son capaces de trasladar a decenas de miles de pasajeros al día en un veloz trayecto vertical de apenas treinta segundos.
Desde los amplios ventanales y miradores de la estación superior se disfruta de una de las panorámicas más célebres de la ciudad: en primer plano, el techo semicircular del Mercado Modelo y las aguas verde esmeralda de la Bahía de Todos los Santos, sobre las que flota el histórico Fuerte de São Marcelo —una fortificación circular de piedra construida sobre un banco de arena en el siglo XVII—, mientras al fondo navegan las tradicionales goletas y transbordadores rumbo a la isla de Itaparica.
En la explanada superior, los visitantes pueden refrescarse en heladerías degustando sorbetes de frutas exóticas de Bahía como cajá, mangaba, cupuaçú o graviola antes de internarse en las callejuelas barrocas del Pelourinho.
Subir a la plataforma mirador superior para fotografiar el Fuerte de São Marcelo sobre la bahía.
Abonar la tarifa pública económica para experimentar el vertiginoso trayecto en ascensor entre ambas cotas.
Degustar un helado artesanal de frutas tropicales autóctonas en los locales clásicos de la plaza alta.
Caminar hacia el vecino palacio Río Branco para admirar su arquitectura palaciega y exposiciones históricas.
Dos ciudades en una: la escarpa de Salvador
Salvador se divide en dos niveles muy distintos. La Ciudad Alta se asienta sobre una escarpa que domina la bahía, mientras la Ciudad Baja ocupa la franja plana junto al mar, donde se concentraron durante siglos el puerto, el comercio y los almacenes.
Subir y bajar entre ambas era una tarea fatigosa que se resolvía con cuestas empinadas y poleas, hasta que el elevador ofreció una solución mecánica.
Observa esa diferencia de niveles desde el mirador. Desde arriba se comprende por qué el lugar fue elegido como asentamiento defensivo, y por qué la ciudad se desarrolló con calles que trepan y descienden en lugar de extenderse en una cuadrícula.
Tomé de Sousa y la fundación de 1549
La plaza situada junto a la estación superior lleva el nombre de Tomé de Sousa, primer gobernador general de Brasil, quien fundó Salvador en 1549 para servir como capital de la colonia.
En el espacio se alza un monumento a su figura, y en torno a él se reúnen edificios administrativos y culturales. Tomarse unos minutos para leer los carteles y fijarte en la arquitectura permite conectar la vista panorámica con la historia política del lugar.
La bahía más grande de Brasil
Desde la estación superior se ve la bahía de Todos los Santos, la mayor del país, salpicada de islas como Itaparica. Si el día está claro, distingue los barcos que cruzan el agua y los embarcaderos que conectan con otras localidades.
Un paseo en ferry, aunque sea breve, ofrece otra perspectiva de la ciudad y de su relación con el mar.





