En invierno se esquía de noche en Coronet Peak; en verano, se pedalea
Coronet Peak, a tan solo veinticinco minutos por carretera panorámica desde el centro de Queenstown, ofrece uno de los miradores naturales más amplios de la región. En invierno acoge la estación de esquí pionera de Nueva Zelanda con esquí nocturno, y en verano se transforma en centro de ciclismo de montaña.
Por Natalia
Información clave
Coronet Peak, a tan solo veinticinco minutos por carretera panorámica desde el centro de Queenstown, ofrece uno de los miradores naturales más amplios de la región.
En invierno acoge la estación de esquí pionera de Nueva Zelanda con esquí nocturno, y en verano se transforma en centro de ciclismo de montaña.
- Altitud de cumbre
- 1.649 metros sobre el nivel del mar con vistas panorámicas completas
- Historia deportiva
- Primera estación comercial de esquí de Nueva Zelanda (1947)
- Esquí nocturno
- Pistas iluminadas Night Ski en noches concretas de la temporada
- Temporada de verano
- Telesilla Coronet Express abierto para senderismo y descenso en BTT
- Acceso vial
- Carretera Coronet Peak Road 100 % asfaltada y panorámica
Qué ver y experiencia en la visita

Coronet Peak es una de las montañas más accesibles y queridas de la cuenca de Wakatipu.
Su privilegiada ubicación ofrece una visión de 360 grados que domina las aguas plateadas del lago Wakatipu, el espejo del lago Hayes, las colinas de Arrowtown y las afiladas crestas de The Remarkables recortadas contra el horizonte.
Fundada en 1947 por Harry Wigley, la estación ostenta el título de pionera de los deportes blancos en el país.
Su afamado 'Night Ski' transforma las laderas en una fiesta bajo focos de alta potencia, hogueras en terrazas exteriores, música de DJ y descensos nocturnos con antorchas que culminan en copas calientes de vino especiado.
Durante los meses estivales, la cumbre se abre al ciclismo de montaña y al parapente. El telesilla Coronet Express permite a los ciclistas y peatones subir cómodamente con sus bicicletas para disfrutar de kilómetros de senderos fluidos de 'singletrack' que serpentean entre matas doradas de hierba tussock.
Vuelos en parapente y panorámicas hacia Skippers Canyon
Las laderas altas de Coronet Peak no solo son célebres en invierno por sus pistas de nieve, sino que durante el verano se convierten en uno de los puntos de despegue de la región para vuelos biplaza en parapente y ala delta.
Los pilotos profesionales aprovechan las corrientes térmicas ascendentes que se generan sobre el valle para planear en silencio sobre el lago Wakatipu, el lago Hayes y las llanuras agrícolas antes de aterrizar con suavidad en el Flight Park situado en la base.
Desde la cima accesible por carretera o telesilla, la mirada se abre asimismo hacia la vertiente norte, revelando la imponente y solitaria garganta de Skippers Canyon, un cañón de esquisto esculpido por el río Shotover que albergó a miles de buscadores de oro en el siglo XIX.
Este contraste entre el verde fértil de la cuenca sur y la aridez salvaje del desfiladero norte constituye uno de los mayores alicientes paisajísticos de la visita.
Para los aficionados al senderismo, la senda que asciende hasta el punto geodésico de la cumbre, a 1.649 metros de altitud, recompensa el esfuerzo con un horizonte de trescientos sesenta grados que abarca los picos nevados del monte Aspiring y las estribaciones de los Alpes del Sur.
Subir en telesilla o automóvil hasta la estación superior para contemplar el lago Wakatipu y las cordilleras vecinas.
Observar el despegue de parapentistas y planear sobre los valles en vuelos biplaza con instructores certificados.
Llevar ropa de abrigo incluso en verano debido al viento frío que suele soplar en la cumbre alpina.
Descender con precaución por la carretera asfaltada respetando las curvas pronunciadas de montaña.
El oro de los valles cercanos
Desde las alturas, la mirada se pierde por valles que fueron escenario de la fiebre del oro en el siglo XIX. Ríos como el Shotover atrajeron a mineros que buscaban fortuna entre cañones estrechos y paredes de roca.
Aunque hoy el ambiente es mucho más pacífico, los nombres de lugares y los restos de antiguas explotaciones recuerdan aquella época.
Si te interesa la historia, aprovecha el mirador para localizar la dirección de esos valles y pensar en lo duro que debió ser vivir y trabajar en un terreno tan abrupto, con inviernos fríos y caminos de montaña muy difíciles.
Un paisaje moldeado por el hielo
El relieve que contemplas es en gran parte obra de antiguos glaciares, que excavaron valles amplios y dejaron lagos largos y profundos. Esa herencia explica la forma de la cuenca de Wakatipu y la silueta de las montañas que la rodean.
Cuando veas las laderas desde arriba, intenta imaginar el hielo ocupando lo que hoy es agua y pasto.
Preparar la visita al tiempo cambiante
En las montañas de esta región el tiempo cambia con rapidez. Puede haber sol en el valle y niebla o viento fuerte en la cumbre. Lleva capas de ropa, un cortavientos y calzado con buen agarre, y consulta el estado del camino antes de subir.
Si el día no acompaña, tómalo con calma: muchas veces las nubes se abren de repente y despejan la vista.
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