Tres cuencas soleadas para esquiar en The Remarkables

The Remarkables Ski Area se asienta en tres cuencas alpinas soleadas de orientación norte dentro de la cordillera homónima que corona Queenstown. Con pistas balizadas para esquiadores debutantes y expertos, parques de saltos de clase mundial y remontes de alta velocidad, es el paraíso invernal de la Isla Sur.

Por

Información clave

Temporada de nieve
Mediados de junio a mediados de octubre (invierno austral)
Cota de la estación
Base a 1.586 m y cota máxima esquiable a 1.943 metros de altitud
Dominio esquiable
385 hectáreas balizadas con varios remontes y telesillas rápidos
Distribución de nivel
Terreno para principiantes, intermedios y avanzados / freeride
Servicio de transporte
Autobuses lanzadera diarios Remarkables Ski Bus desde el centro

Qué ver y experiencia en la visita

Pistas de nieve y cumbres escarpadas de la estación de esquí The Remarkables en invierno.
Donovan Govan. (CC BY-SA 3.0)

The Remarkables es una cordillera de picos dentados que se extiende de norte a sur junto al lago Wakatipu.

Bautizada así en 1857 por Alexander Garvie debido a su llamativo perfil escarpado, alberga una de las estaciones de deportes de invierno más completas y modernas de todo el hemisferio sur.

Su edificio base, un edificio de cristal y madera, concentra restaurantes de montaña, alquiler de material técnico, escuelas infantiles y terrazas al sol donde los deportistas disfrutan del après-ski con música en vivo contemplando las acrobacias en los snowparks de The Stash, diseñados por Burton.

Para los esquiadores más intrépidos, la estación ofrece sectores de esquí fuera de pista y el legendario canal de freeride de Shadow Basin, desde cuya cresta se alcanzan vistas aéreas vertiginosas que abarcan la totalidad del lago Wakatipu y los valles agrícolas de Kingston.

Pistas panorámicas, parques de saltos y el après-ski alpino

The Remarkables destaca entre los centros invernales de Australasia por su privilegiada orientación norte, la cual permite disfrutar de abundante luz solar durante las jornadas de esquí alpino mientras sus tres circos glaciares principales —Curvey Basin, Sugar Bowl y Shadow Basin— retienen nieve en polvo de excelente calidad técnica.

La estación cuenta con modernos remontes desembragables de seis plazas que transportan con rapidez a esquiadores de todos los niveles hacia pistas balizadas de diversa dificultad, complementadas por escuelas infantiles de aprendizaje con alfombras mágicas cubiertas.

Para los aficionados al estilo libre y snowboarders, la estación acoge varios parques de obstáculos de referencia internacional, entre ellos The Stash, un circuito diseñado en colaboración con marcas de nieve que integra barandillas, troncos naturales y módulos de piedra mimetizados con el entorno alpino.

Las laderas abiertas ofrecen asimismo corredores de freeride con pendientes desafiantes para expertos en nieve virgen.

Al concluir la jornada deportiva, la moderna estación base con su fachada acristalada y amplia terraza panorámica invita al relax frente al fuego de chimeneas de leña, degustando cervezas artesanales de Nueva Zelanda y platos calientes mientras el sol crepuscular baña de tonos rojizos las afiladas crestas de la cordillera.

Es el momento perfecto para compartir anécdotas de esquí y admirar las luces del valle de Queenstown encendiéndose a la distancia en plena noche alpina.

  • Aprovechar la orientación norte de los circos glaciares para esquiar con sol durante todo el día.

  • Probar los obstáculos naturales y saltos del parque de estilo libre The Stash.

  • Subir al telesilla de Shadow Basin y caminar brevemente hasta el mirador panorámico del lago Wakatipu.

  • Utilizar las cadenas para neumáticos si se sube en coche propio por la carretera sinuosa de montaña.

El tiempo en la montaña y cómo vestirte

En un entorno alpino como este, el clima puede cambiar con rapidez. Una mañana despejada y luminosa puede dar paso a viento, niebla o nieve en poco tiempo, y la sensación térmica en las zonas altas es muy distinta de la que tienes en el valle.

Lo más práctico es vestirte por capas: una base que absorba el sudor, una intermedia que abrigue y una exterior impermeable y cortavientos. Los guantes, el gorro y el cuello o braga tubular son tan importantes como el abrigo.

Las gafas o máscara de esquí y la crema solar con buena protección son necesarias a esa altura, porque la nieve refleja la luz y se puede quemar la piel incluso en días nublados.

Lleva también agua y algo de comida ligera, y descansa cuando notes cansancio: la fatiga es una de las causas habituales de caídas al final de la jornada.

Un paisaje alpino con fauna propia

Fuera de las pistas, la montaña de la isla Sur de Nueva Zelanda tiene su propio carácter.

Las laderas están cubiertas de hierbas de montaña, matorral bajo y rocas, y en zonas alpinas es posible ver al kea, un loro de plumaje verdoso y gran curiosidad que está acostumbrado a inspeccionar mochilas y objetos de los visitantes.

Es un animal protegido, así que no le des de comer ni dejes comida a su alcance; mantén tus pertenencias recogidas y disfruta de observarlo a distancia.

Cómo cuidar la montaña mientras la disfrutas

Respeta siempre la señalización de pistas y zonas cerradas, porque indican riesgos de avalancha, desprendimientos o terrenos no preparados. Recoge tus residuos, usa los puntos de reciclaje de la base y comparte la ladera con quienes tienen menos experiencia, manteniendo una velocidad prudente.

Si es tu primera vez, apuntarte a una clase con un instructor es una forma agradable de empezar y de aprender normas básicas de convivencia en la nieve.

Para seguir leyendo sobre Queenstown: