La Promenade des Anglais nació para dar trabajo a los mendigos de Niza
La Promenade des Anglais nació en 1820, cuando un invierno especialmente duro llevó a numerosos mendigos a Niza, y el reverendo inglés Lewis Way financió la construcción de un paseo junto al mar para darles trabajo. Las obras se completaron pocos años después, y el nombre local 'Camin deis Anglés' se convirtió después en Promenade des Anglais. El acceso al paseo es libre y gratuito en todo momento.
Por Florencia
- Ubicación
- Frente a la bahía de los Ángeles, Niza
- Construcción original
- Años 1820
- Financiada por
- El reverendo inglés Lewis Way
- Nombre oficial desde
- Siglo XIX
La Promenade des Anglais es el gran paseo marítimo de Niza, a lo largo de la bahía de los Ángeles.

Un paseo nacido de un invierno duro y la caridad inglesa
Desde la segunda mitad del siglo XVIII, la aristocracia inglesa acostumbraba pasar los inviernos en Niza, atraída por su clima templado y las vistas sobre la bahía.
Pero el paseo propiamente dicho nació en 1820, cuando un invierno particularmente duro en el norte provocó la llegada de numerosos mendigos a la ciudad en busca de trabajo, dinero y comida.
Algunos miembros de la comunidad inglesa propusieron entonces emplearlos en la construcción de un camino junto al mar, financiado por el reverendo Lewis Way, una figura destacada de la iglesia anglicana que se encontraba de paso en Niza.
De 'Camin deis Anglés' a símbolo de la Costa Azul
Las obras se completaron pocos años después, y el paseo se conoció primero en dialecto local como 'Camin deis Anglés', el Camino de los Ingleses, antes de ser rebautizado como Promenade des Anglais.
Desde entonces, sus varios kilómetros de paseo junto a la playa de guijarros se convirtieron en uno de los símbolos de la Costa Azul, recorridos hoy por paseantes, ciclistas y patinadores frente a hoteles históricos.
Cómo es el paseo hoy
La Promenade des Anglais acompaña la curva de la bahía con una anchura generosa que permite convivir a quienes caminan, corren, van en bicicleta o simplemente se sientan a mirar el mar.
Entre la acera y el agua hay una playa de guijarros, no de arena fina, algo que sorprende a quien llega con otra imagen en la cabeza.
Ese suelo de piedras redondeadas explica el sonido característico de las olas al retirarse, y es uno de los detalles que distinguen a la costa de Niza de otras playas mediterráneas.
Las sillas azules y otros detalles
A lo largo del paseo verás sillas azules de metal que se han convertido en un pequeño símbolo de la ciudad.
Están pensadas para sentarse de cara al mar, y muchos vecinos las usan a primera hora o al caer la tarde para leer, charlar o ver pasar a la gente.
También hay palmeras, bancos y zonas de sombra, de modo que el paseo funciona igual para quien busca un recorrido largo que para quien sólo quiere una pausa de unos minutos.
Arquitectura de la Belle Époque
Frente a la bahía se suceden edificios de distintas épocas que cuentan la historia de la ciudad como destino de invierno. Hay palacetes y hoteles de la Belle Époque, con cúpulas, balcones de hierro forjado y fachadas de tonos claros, junto a ejemplos posteriores de estilo art déco.
Una de las construcciones que más llaman la atención es el antiguo palacio de la Méditerranée, con una fachada de líneas muy marcadas que recuerda la elegancia de los años veinte y treinta del siglo pasado.
Caminar en dirección al este te acerca al casco antiguo y a la colina, mientras que hacia el oeste el paseo se prolonga durante kilómetros, con un ambiente cada vez más residencial y deportivo.
Elegir un tramo y recorrerlo con calma suele resultar más agradable que intentar abarcarlo entero de una vez.
Un paseo con vida propia a lo largo del año
Durante el Carnaval de Niza, el paseo y las calles cercanas se llenan de carrozas, música y público, y durante el verano el ambiente se vuelve más relajado y nocturno.
En primavera y otoño, en cambio, el paseo resulta especialmente cómodo porque las temperaturas suelen ser suaves y hay menos gente. Cada estación ofrece una imagen distinta del mismo lugar, y conviene consultar el calendario local por si coincide con algún evento que afecte al tránsito.
Consejos para recorrerlo
Una forma agradable de conocerlo es alquilar una bicicleta o un patinete y recorrer una buena parte del paseo sin prisas, parando en los miradores o en los puntos donde la bahía se ve mejor. Si prefieres caminar, llévate agua y busca los tramos con sombra durante las horas centrales.
Respeta siempre los carriles de bicicleta, que están claramente marcados, y ten cuidado al cruzar entre la acera y la playa.
Para cerrar la visita, es un buen plan terminar en la zona cercana a Vieux Nice, donde el paseo se encuentra con las terrazas y las callejuelas del casco antiguo.
Allí podrás pasar de la amplitud abierta del frente marítimo a un entorno mucho más recogido, y entender mejor por qué esta ciudad ha atraído a viajeros desde hace dos siglos.





