Guepardos y Nasera Rock en los remotos montes Gol

Los Montes Gol y las contiguas Llanuras de Salei constituyen uno de los sectores más remotos y agrestes de todo el Área de Conservación de Ngorongoro. Situadas al norte de Olduvai, estas montañas de cuarcita y cañones escarpados albergan el monolito prehistórico de Nasera Rock y, en la estación húmeda, guepardos.

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Ubicación
Extremo norte del Área de Conservación de Ngorongoro, límite con Serengeti
Geología
Cadenas montañosas de cuarcita precámbrica y afloramientos rocosos
Monumento arqueológico
Nasera Rock, inselberg de unos 50 metros de altura con refugios prehistóricos de la Edad de Piedra
Fauna en época de lluvias
Refugio crucial de manadas de gacelas de Grant, gacelas de Thomson y guepardos

Muy pocos turistas se aventuran en los Montes Gol y las Llanuras de Salei, y es precisamente ese aislamiento lo que convierte a este rincón septentrional de Ngorongoro en el paraíso de los exploradores en Tanzania.

Enormes formaciones de granito (kopjes) elevándose sobre las llanuras del ecosistema de Ngorongoro.
Güldem Üstün from Istanbul, TURKEY (CC BY 2.0)

Nasera Rock: un refugio de cazadores recolectores de la Edad de Piedra

En medio de la llanura infinita se alza como un titán solitario Nasera Rock, un inselberg rocoso de unos cincuenta metros de elevación.

En sus abrigos rocosos, las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz herramientas de piedra, restos de la ocupación de cazadores recolectores de la Edad de Piedra.

El corredor secreto de los guepardos en la estación húmeda

Entre marzo y junio, cuando las lluvias hacen florecer los pastos cortos de Salei, las llanuras se pueblan de ñus, cebras y gacelas.

Los Montes Gol se transforman entonces en un buen territorio de caza para los guepardos, que aprovechan los afloramientos rocosos para otear sus presas a kilómetros de distancia sin la interferencia de otros vehículos de safari.

Logística y 4x4: Esta travesía requiere un vehículo 4x4 todoterreno de gran altura libre y autonomía de combustible; los senderos son pistas de arena no señalizadas donde es indispensable viajar con un guía profesional experto.

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Un paisaje de roca antigua y hierba corta

Los Montes Gol pertenecen a un paisaje muy distinto del que se ve en el fondo del cráter. Aquí la roca es mucho más antigua y emerge en forma de crestas y afloramientos que rompen una llanura casi sin árboles.

La hierba corta que cubre el suelo cambia de color según las lluvias: verde y brillante cuando el agua llega, dorada y seca cuando se va. Ese contraste hace que cada visita sea diferente.

Hacia el este se abre una gran extensión abierta, y en dirección contraria queda el límite con el ecosistema del Serengueti, del que esta zona es una continuación natural. No hay vallas ni fronteras visibles para los animales, que se desplazan siguiendo la disponibilidad de pasto y de agua.

Esa idea de un territorio continuo, sin cortes, es quizá lo más difícil de apreciar desde un mapa y lo más fácil de sentir al recorrer la llanura abierta.

Una región con memoria humana

La zona está estrechamente ligada a la historia de la humanidad. Muy cerca se encuentra la garganta de Olduvai, famosa por los hallazgos que han ayudado a reconstruir la evolución de nuestros antepasados, y las llanuras que la rodean formaron parte del mismo entorno en el que vivieron aquellos grupos.

Hablar de esta zona es hablar de uno de los lugares clave de la investigación sobre los orígenes humanos.

Hoy el territorio sigue habitado por comunidades masáis que pastorean su ganado con métodos tradicionales. Es posible cruzarte con rebaños, con niños que cuidan de los animales o con pequeños asentamientos temporales.

Conviene recordar que se trata de gente que vive y trabaja aquí, no de una atracción: saluda con respeto, pregunta antes de hacer fotografías y sigue siempre las indicaciones de tu guía.

Fauna en un territorio abierto

En esta zona la fauna se ve de otra manera que en el cráter. Al no haber un fondo cerrado, los animales están más dispersos, y los avistamientos dependen mucho de la temporada y de la paciencia.

Con el rebrote de los pastos aparecen herbívoros de pequeño y mediano tamaño, y tras ellos llegan los depredadores que los siguen. Los afloramientos rocosos sirven de atalaya a felinos que otean la llanura.

Además de los grandes mamíferos, merece la pena atender a las aves. Las llanuras abiertas son el hábitat de especies terrestres de gran tamaño y de rapaces que se posan en las rocas y en los pocos árboles aislados.

Unos buenos prismáticos y un cuaderno para anotar lo que ves convierten un trayecto largo en una observación muy entretenida.

Cómo prepararte para una zona remota

Llegar hasta aquí exige más planificación que otras paradas del área de conservación. Las pistas son largas, no siempre están señalizadas y su estado cambia con la estación, de modo que conviene ir con un conductor y un guía que conozcan bien el terreno.

Lleva agua, protección solar, una capa de abrigo para las mañanas y paciencia para los trayectos.

Antes de decidir la ruta, consulta en fuentes oficiales qué sectores están abiertos al público y qué permisos hacen falta, porque las normas de una zona de conservación pueden cambiar.

Piensa también en combinar esta excursión con otras visitas cercanas, como el entorno de Olduvai, y deja margen en el itinerario para que el día no se convierta en una carrera contra el reloj.