Elefantes viejos a la sombra de las acacias amarillas de Lerai
El Bosque de Lerai es un frondoso bosque de acacias de corteza amarilla (Vachellia xanthophloea) situado en el cuadrante suroeste del fondo del Cráter de Ngorongoro. Nutrido por arroyos y aguas subterráneas del borde del cráter, es el refugio umbrío por excelencia de los colosales elefantes macho viejos y familias de monos vervet.
Por Daniel
- Ubicación
- Sector sur del fondo del Cráter de Ngorongoro, junto al Lago Magadi
- Especie arbórea
- Acacia de corteza amarilla o 'árbol de la fiebre' (Lerai en lengua maasai)
- Fauna característica
- Elefantes machos solitarios de colmillos gigantes, leopardos, elands y babuinos
- Flora acompañante
- Acacias de corteza amarilla en una franja de agua subterránea cercana a la superficie
Frente a las infinitas llanuras desarboladas del cráter de Ngorongoro, el Bosque de Lerai ofrece un santuario verde de sombra y frescor donde la luz del sol se filtra a través de troncos dorados en Tanzania.

El club de ancianos caballeros de los elefantes africanos
Las hembras de elefante con crías rara vez descienden las empinadas paredes del cráter, pero los viejos machos solitarios encuentran en Lerai un paraíso terrenal.
Con su dentición gastada por décadas de masticar cortezas duras, estos colosos de edad avanzada prosperan alimentándose de la blanda vegetación acuática y las tiernas vainas de las acacias, luciendo grandes colmillos.
El reino sigiloso del leopardo
La densa cobertura del follaje de Lerai convierte a este bosque en un buen cazadero del leopardo dentro del cráter. Desde las horquillas elevadas de los árboles de fiebre amarilla, los felinos vigilan el paso de impalas y antílopes eland antes de descender al anochecer.
En las ramas bajas es habitual contemplar tropas de monos vervet alimentándose de brotes y flores aromáticas.
Pausa en las horas centrales: Recorre las pistas interiores de Lerai en las horas centrales del día; mientras la llanura exterior está desierta por el calor, en el bosque los elefantes arrancan ramas a escasos metros de tu vehículo.
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Un bosque dentro de una caldera
La imagen habitual del fondo del cráter es la de una llanura abierta de hierba corta, con lagunas y pantanos. Lerai rompe esa estampa porque es una de las pocas manchas de arbolado denso dentro de la caldera.
Las acacias de corteza amarillenta crecen donde el agua subterránea se mantiene cerca de la superficie, y su copa en forma de sombrilla crea una sombra muy apreciada tanto por los animales como por quienes recorren las pistas en vehículo durante las horas de más luz.
El nombre científico de estas acacias es Vachellia xanthophloea. Su corteza tiene un tono entre verdoso y amarillento, con un aspecto casi polvoriento que contrasta con el verde oscuro del resto de la vegetación.
El apodo popular de árbol de la fiebre procede de una confusión histórica, cuando se asociaba su presencia con las zonas húmedas donde proliferaban los mosquitos, y de ahí la creencia de que los árboles causaban las fiebres.
Qué mirar entre los troncos
Un bosque como este exige otro tipo de observación. En la llanura abierta puedes localizar un animal a gran distancia, pero entre los árboles lo habitual es descubrirlo por un movimiento, un sonido o el color de su pelaje.
Conviene ir despacio, apagar el motor cuando el guía lo aconseje y mirar tanto a la altura del suelo como hacia las ramas altas, donde pueden descansar aves o primates.
Además de los grandes mamíferos, Lerai es un buen lugar para fijarse en las aves. Entre el follaje se oyen y se ven especies de bosque y de matorral que cuesta ver en el fondo despejado.
También son habituales los monos vervet, que se mueven en grupo, discuten entre ellos y se asoman a las ramas más bajas sin demasiado reparo. Si llevas prismáticos, este es el sitio donde mejor los aprovecharás.
El papel del agua y de la vegetación
El bosque existe gracias al agua que baja de las laderas del cráter y se infiltra en el suelo. Esa humedad se mantiene en buena parte del año y permite que prosperen especies que no sobrevivirían en la llanura seca.
Hacia el este del bosque, la zona se acerca a los terrenos pantanosos y al lago salino del fondo, de modo que en pocos kilómetros pasas de un paisaje de sombra a otro de reflejos y orillas abiertas.
Esta vegetación también cumple una función ecológica. Sus raíces ayudan a retener el suelo, sus hojas y ramas alimentan a distintos herbívoros, y sus troncos dan refugio a insectos, aves y pequeños mamíferos.
Si eres aficionado a la botánica, observa cómo cambia la vegetación a medida que te alejas de los puntos más húmedos, y cómo las acacias dejan paso a arbustos y a hierba.
Consejos para recorrer Lerai
La visita se hace en vehículo y con un guía, siguiendo las pistas autorizadas dentro del cráter, de modo que no se puede improvisar el recorrido. Pregunta a tu guía qué tramos están en mejor estado en cada época, porque en temporada de lluvias algunos caminos se vuelven más difíciles.
Lleva prismáticos, una cámara con buen zoom y ropa en capas, ya que dentro de la caldera la temperatura cambia mucho entre la mañana y las horas centrales.
Mantén la distancia con los animales y no los llames ni les ofrezcas comida. En un bosque la visibilidad es menor, y un guía experimentado sabrá cuándo es mejor esperar o cambiar de pista.
Combina Lerai con el lago cercano y con las llanuras del centro del cráter para tener una visión completa de los hábitats de la caldera en una sola jornada de safari.





