Un velo de mármol cubre al Cristo de la Cappella Sansevero
La Cappella Sansevero guarda el Cristo Velado (1753) de Giuseppe Sanmartino, tallado en un único bloque de mármol con un velo tan realista que generaciones creyeron en un truco alquímico. También exhibe las Máquinas Anatómicas, dos esqueletos con sistema circulatorio artificial. Conviene reservar con antelación y consultar horarios y tarifas en la web oficial.
Por Florencia · Publicado el 7 de septiembre de 2026
En una pequeña calle del centro histórico, la Cappella Sansevero guarda una de las esculturas más conocidas de Italia, capaz de generar dudas sobre su propia naturaleza durante más de dos siglos.
Un encargo que cambió de escultor
El Cristo Velado fue encargado originalmente al escultor veneciano Antonio Corradini, que murió antes de completarlo.
Giuseppe Sanmartino reinterpretó libremente sus bocetos y en 1753 terminó una pieza tan virtuosa que ni los propios expertos en escultura han logrado explicar del todo cómo logró esa consistencia hiperrealista en el velo de mármol que cubre el cuerpo de Cristo.

Las máquinas anatómicas
En la cripta de la capilla se exhiben además dos esqueletos humanos reales con un sistema circulatorio artificial de alambre, cera y seda de un detalle tan extraordinario que durante siglos se creyó obra de una alquimia capaz de preservar venas y arterias humanas reales.
Estudios modernos confirmaron que Raimondo di Sangro, príncipe de Sansevero, obtuvo las piezas del anatomista siciliano Giuseppe Salerno hacia 1763, que fue quien las fabricó.
- Ubicación
- Via Francesco de Sanctis, centro histórico
- Cristo Velado
- 1753, por Giuseppe Sanmartino
- Otra obra destacada
- Las Máquinas Anatómicas, cripta
- Reserva
- Recomendable en temporada alta
La capilla de los príncipes de Sansevero
La Cappella Sansevero nació como una capilla funeraria de la familia di Sangro, y con el tiempo se convirtió en un espacio singular dentro del barroco napolitano. Fue Raimondo di Sangro, séptimo príncipe de Sansevero, quien en el siglo XVIII la transformó en un conjunto cargado de simbolismo.
Era un aristócrata con intereses muy variados, desde la ciencia y la técnica hasta la imprenta, y quiso que su capilla reflejara esa curiosidad.
Por eso el interior no es una iglesia al uso. Cada escultura, cada relieve y cada elemento del suelo parece incluir un mensaje para quien sepa leerlo. Algunas lecturas hablan de virtudes y de la fragilidad de la vida; otras apuntan a referencias esotéricas que han alimentado leyendas durante siglos.
Lo cierto es que el príncipe despertó tanta admiración como sospechas entre sus contemporáneos, y la capilla es el mejor testimonio de esa fama.
Las esculturas que acompañan al Cristo Velado
El Cristo Velado se lleva toda la atención, pero no está solo. A lo largo de la nave se distribuyen estatuas dedicadas a virtudes, obras de escultores activos en la Italia del siglo XVIII.
Dos de ellas destacan por la dificultad técnica de sus mármoles: una figura femenina cubierta por un velo y otra de un hombre atrapado en una red que parece imposible de tallar en piedra.
Esas piezas dialogan con el Cristo Velado porque comparten la misma obsesión: hacer que el mármol imite la tela y la cuerda con una finura casi inverosímil. Si te acercas con calma, comprobarás que las redes, los pliegues y las transparencias parecen tejidos reales.
Dedica tiempo a cada obra antes de ir al protagonista, porque así llegarás a él con la vista entrenada y apreciarás mejor su dificultad.
Techos, suelo y detalles para mirar con calma
No olvides levantar la vista. La bóveda de la nave está cubierta por un fresco de gran tamaño que da sensación de profundidad y de luz celestial, y contribuye a que el espacio parezca más amplio de lo que es.
Los colores se han conservado muy bien tras las restauraciones, y los contrastes con el mármol blanco hacen que todo el interior parezca iluminado desde dentro.
El pavimento merece también un vistazo, ya que su diseño geométrico ha sido interpretado como un laberinto simbólico. Conviene recordar que parte del suelo original se ha perdido con los siglos, de modo que lo que ves hoy es una versión parcial.
En la cripta, además, se muestran las Máquinas Anatómicas, una de las piezas más comentadas del museo y de las que más debate generan sobre su verdadero origen.
Consejos para la visita
La capilla es pequeña y suele recibir mucha gente, de modo que reservar con antelación es lo más cómodo, sobre todo en temporada alta. Comprueba en la web oficial los horarios, las tarifas y las normas sobre fotografía, porque en el interior suelen estar restringidas.
Al salir, estás en pleno centro histórico, así que lo más natural es seguir a pie por las callejuelas cercanas. Spaccanapoli, las iglesias vecinas y las plazas con vida de barrio están a pocos pasos.
¿Por qué el Cristo Velado sorprende tanto a los visitantes?
Porque el velo de mármol que cubre el cuerpo parece transparente y realista al punto de que generaciones enteras creyeron que se trataba de un truco alquímico, cuando en realidad es obra de la talla virtuosa de Giuseppe Sanmartino en 1753.
¿Qué son las Máquinas Anatómicas?
Dos esqueletos humanos reales con un sistema circulatorio artificial de alambre, cera y seda, obtenidos por el príncipe de Sansevero hacia 1763, y expuestos en la cripta de la capilla.
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