Dos horas en barco por Milford Sound hasta el mar de Tasmania
Realizar un crucero en catamarán por las aguas de Milford Sound es la experiencia estrella de Fiordland. Durante dos horas de navegación escénica, las embarcaciones surcan los dieciséis kilómetros del fiordo hasta abrirse al mar de Tasmania, aproximando su proa hasta las cortinas de agua pulverizada de cataratas colosales.
Por Natalia
Información clave
- Duración de travesía
- Entre 1 hora y 45 minutos y 2 horas y 15 minutos de navegación
- Recorrido náutico
- 16 kilómetros desde Fresh Water Basin hasta la boca de St Anne's Point
- Fauna avistable
- Delfines mulares, focas kekeno y el raro pingüino de Fiordland
- Tipos de barco
- Catamaranes modernos panorámicos y veleros tradicionales de madera
- Servicios a bordo
- Café, té caliente gratuito, almuerzos tipo picnic y audio multilingüe
Qué ver y experiencia en la visita

Navegar por Milford Sound permite experimentar la escala ciclópea del fiordo desde una perspectiva privilegiada.
A medida que la embarcación avanza, los acantilados de granito de The Lion (1.302 m) y The Elephant (1.517 m) se elevan como colosales murallas verdes y grises tapizadas de selva pluvial templada sujeta a la roca por una intrincada red de raíces y musgos.
Uno de los hitos más emocionantes de la travesía se produce en Stirling Falls, donde los capitanes conducen la proa del barco hasta quedar a escasos metros de la base de la cascada.
La gigantesca nube de agua pulverizada envuelve a los pasajeros de la cubierta exterior en una bruma helada de agua glacial pura que muchos viajeros recuerdan como uno de los momentos de la travesía.
En el tramo exterior hacia el mar de Tasmania, es muy habitual que grupos de delfines mulares se sumen a la estela de la nave surfeando las olas de proa, mientras bandadas de cormoranes y otras aves marinas planean sobre las olas en un entorno donde la naturaleza se conserva en muy buen estado.
Un fiordo que se llama sound
Milford Sound lleva en su nombre un pequeño error geográfico. Un sound es técnicamente la desembocadura inundada de un río, mientras que este lugar es un fiordo, es decir, un valle excavado por un glaciar y después ocupado por el mar.
La confusión viene de los primeros exploradores europeos, que lo bautizaron sin conocer su origen. Rudyard Kipling lo habría descrito como la octava maravilla del mundo, una frase que se repite en folletos y que resume bien el efecto que causa al visitante.
Los acantilados caen casi en vertical hasta el agua y siguen descendiendo muchos metros bajo la superficie. Esa escala es difícil de captar en una fotografía, pero se entiende en cuanto el barco se aleja de la orilla y los picos empiezan a crecer a ambos lados. Entre todos, el Mitre Peak, con su silueta de mitra, es el más reconocible.
Qué verás durante la navegación
La travesía avanza por el centro del fiordo, pasando junto a Bowen Falls y a otras cascadas, y se acerca a la costa para mostrar detalles que serían invisibles desde lejos. Hay cuevas, grietas y cornisas por donde crecen árboles aferrados a poquísima tierra.
En la parte exterior, el fiordo se abre hacia el mar de Tasmania, donde el oleaje cambia el ritmo del barco y el horizonte se despeja. Muchos recorridos llegan hasta ese punto, giran y regresan por la orilla opuesta para ofrecer vistas distintas.
En el trayecto es habitual avistar aves marinas, algún delfín y los grupos de focas que descansan en las rocas. Si miras hacia las laderas más altas, quizá distingas bosques colgados y deslizamientos antiguos que han dejado cicatrices claras entre la vegetación.
Los comentarios de a bordo suelen explicar la historia del lugar y la fauna, y conviene escucharlos al menos al principio para saber qué buscar con la vista.
Elegir el momento y el tipo de salida
Las salidas a media mañana y a primera hora de la tarde son las más concurridas, porque coinciden con la llegada de los autocares desde otras localidades.
Si prefieres más tranquilidad, plantéate una salida a primera o a última hora del día, cuando la luz es suave y hay menos gente en cubierta.
Existen embarcaciones grandes con ventanales panorámicos y otras más pequeñas que permiten una experiencia más íntima, además de salidas con pernoctación a bordo para quienes quieren disfrutar del fiordo al atardecer y al amanecer.
Reserva con antelación en temporada alta y consulta las condiciones antes de salir, porque el tiempo puede afectar a la navegación.
Lleva ropa de abrigo e impermeable aunque haga sol, ya que en cubierta el viento es frío, y si tiendes a marearte, plantéate un remedio sencillo antes de embarcar, pues en la zona abierta hacia el mar puede haber algo de oleaje.
Y sobre todo, guarda unos minutos para mirar sin cámara: algunas imágenes se disfrutan mejor sin pantalla.
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