Los 120 kilómetros de Milford Road, de Te Anau al fiordo

La Milford Road (State Highway 94) es una de las travesías alpinas por carretera más populares del país, enlazando Te Anau con Milford Sound a lo largo de 120 kilómetros a través del Parque Nacional Fiordland. Serpentea entre valles glaciares en forma de 'U', hayedos antiguos y picos con cascadas permanentes.

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Información clave

La Milford Road (State Highway 94) es una de las travesías alpinas por carretera más populares del país, enlazando Te Anau con Milford Sound a lo largo de 120 kilómetros a través del Parque Nacional Fiordland.

Serpentea entre valles glaciares en forma de 'U', hayedos antiguos y picos con cascadas permanentes.

Longitud de ruta
Unos 120 kilómetros desde Te Anau hasta la terminal de Milford Sound
Tiempo de conducción
2 a 2,5 horas sin paradas (se recomiendan 4 a 5 horas para paradas)
Paradas imprescindibles
Eglinton Valley, Mirror Lakes, Lake Gunn y The Chasm
Precaución invernal
Llevar cadenas entre mayo y noviembre cuando lo indiquen las señales
Conectividad
Sin cobertura móvil ni gasolineras a lo largo de todo el trayecto

Qué ver y experiencia en la visita

Carretera escénica Milford Road serpenteando por los valles glaciares del Parque Nacional Fiordland.
Borvan53 (CC BY-SA 3.0)

El viaje por la Milford Road es tan interesante como el propio fiordo al que conduce.

Partiendo de las orillas del lago Te Anau, la carretera se adentra en el valle de Eglinton, una inmensa pradera dorada flanqueada por laderas montañosas de pendiente vertical que recuerda a los parajes de las Montañas Nubladas de la trilogía de El Señor de los Anillos.

A mitad de recorrido, las pasarelas de Mirror Lakes permiten observar en días despejados el reflejo perfecto e invertido de la cordillera Earl Mountains sobre las aguas cristalinas de pequeñas lagunas pobladas de patos silvestres.

Más adelante, los densos bosques de hayas (red beech) envueltos en líquenes barbudos transportan al viajero a una atmósfera jurásica.

Debido a la inexistencia de estaciones de repostaje y a la escasa señal telefónica en el parque nacional, es indispensable llenar el depósito de combustible en Te Anau y verificar el estado diario de la carretera por posibles desprendimientos de nieve en las oficinas del Departamento de Conservación (DOC).

Una carretera abierta contra la montaña

Durante décadas, llegar a Milford Sound por tierra fue casi una utopía. La carretera se fue abriendo paso a mano, con herramientas sencillas y mucha paciencia, a través de valles estrechos y paredes de roca casi verticales.

La obra más famosa es el túnel de Homer, excavado en granito y comenzado en los años treinta como proyecto público en plena crisis económica.

No se abrió al tráfico hasta los años cincuenta, y todavía hoy conserva su aspecto rudo, con paredes sin revestir y una pendiente notable hacia el lado del fiordo.

Esa historia ayuda a entender la ruta. No es una autopista pensada para ir deprisa, sino un camino que se adapta al terreno y que, en invierno y primavera, puede cerrarse por riesgo de avalanchas.

Antes de salir, consulta el estado de la carretera en las fuentes oficiales y deja margen en tu calendario por si una nevada obliga a esperar. Ese pequeño imprevisto forma parte de la aventura y suele compensarse con paisajes nevados de enorme belleza.

Paradas que merecen la pena

Tras el valle de Eglinton y los Mirror Lakes llega el lago Gunn, rodeado de bosque, y más adelante la zona conocida como The Divide, el punto más bajo para cruzar los Alpes del Sur en esta región.

Desde allí parten varias rutas de senderismo de varios días, entre ellas la que sube hacia Key Summit, una excursión corta con vistas abiertas a los valles glaciares. Merece la pena detenerse en los pequeños miradores señalizados, donde la carretera se asoma a barrancos y cascadas temporales.

Hacia el final, la ruta desciende hacia el valle del Cleddau, un corredor de paredes lisas, pulidas por el hielo, donde caen decenas de cascadas tras la lluvia.

En el camino de bajada puedes parar en la quebrada conocida como The Chasm, donde el río ha esculpido marmitas de gigante en la roca. Cerca del túnel es frecuente ver a los kea, loros alpinos muy curiosos y atrevidos.

Mantén las ventanillas cerradas, no les des de comer y guarda bien el equipaje en el exterior del vehículo.

Cómo organizar el trayecto

Piensa el día como un viaje completo y no como un simple traslado. Si sales de Te Anau, lo ideal es madrugar para tener tiempo de detenerte en los puntos que más te atraigan y llegar al fiordo con holgura antes de embarcar.

Conviene llenar el depósito antes de salir, llevar agua, algo de comida y abrigo, y descargar mapas sin conexión, porque la cobertura móvil desaparece durante buena parte del recorrido.

Quien conduce no debería sacar la vista de la carretera, así que si viajas en pareja o en grupo, conviene alternar al volante para que todos disfruten del paisaje. En invierno, informa a tu alojamiento de la hora prevista de regreso y comprueba si hace falta llevar cadenas.

Si prefieres no conducir, existen excursiones en autocar que cubren el trayecto con paradas guiadas, una opción cómoda para quien quiere mirar por la ventana sin pensar en la ruta.

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