Sepilok, donde los orangutanes huérfanos aprenden a volver a la selva
El Centro de Rehabilitación de Sepilok es uno de los santuarios de fauna más reconocidos del planeta. Fundado en 1964 en la selva protegida de Kabili-Sepilok, rehabilita a crías huérfanas y orangutanes rescatados para reintroducirlos en la naturaleza salvaje de Borneo.
Por Enrique P. · Publicado el 11 de septiembre de 2026

El refugio más conmovedor de la selva de Borneo
El santuario de Sepilok es una de las excursiones faunísticas más conocidas vinculadas a Kota Kinabalu y el este de Sabah en Malasia. En sus 43 kilómetros cuadrados de selva protegida, varias decenas de orangutanes viven en semilibertad mientras completan su readaptación al medio natural.
Plataformas de alimentación y guardería de crías
A través de pasarelas de madera elevadas sobre el suelo húmedo de la selva, los visitantes alcanzan la plataforma de alimentación matinal, donde los cuidadores depositan fruta y verduras, sobre todo plátanos. Con frecuencia, ejemplares salvajes descienden por las lianas gigantes para alimentarse junto a los jóvenes.
La guardería adyacente permite ver a los primates más pequeños aprendiendo a trepar y construir nidos en las ramas.
Muy cerca de Sepilok se ubica también el Centro de Conservación del Oso Malayo (Bornean Sun Bear), formando un tándem de conservación excepcional junto a las expediciones del Río Klias y el Monte Kinabalu.
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Por qué existe un centro como este
Los orangutanes de Borneo han perdido gran parte de su hábitat por la tala y por la expansión de las plantaciones agrícolas. Muchas crías quedaban huérfanas o acababan retenidas como mascotas, y el centro nació precisamente para darles una segunda oportunidad.
El objetivo del programa es que los animales recuperen las habilidades que aprenden de su madre, como encontrar alimento, trepar con seguridad y construir nidos, para poder volver a vivir por su cuenta en la selva.
La palabra orangután significa, en malayo, persona del bosque, y basta observarlos unos minutos para entender el nombre. Son animales de movimientos lentos y mirada expresiva, que pasan casi toda su vida en los árboles y que mantienen vínculos muy largos con sus madres.
Esa dependencia explica por qué la rehabilitación exige paciencia: una cría no aprende en semanas lo que en libertad le llevaría años.
Conviene aclarar que se trata de un centro de conservación y no de un zoo. Los animales no están aquí para ser exhibidos, y el contacto con las personas se limita al mínimo posible para que no pierdan su carácter salvaje.
Por eso la experiencia depende en gran medida de la suerte: algunos días verás a varios ejemplares junto a las plataformas, y otros días apenas aparecerá alguno, porque la selva les ofrece alimento suficiente.
Cómo hacer una buena visita
Las normas del centro buscan proteger a los orangutanes de las enfermedades humanas, ya que comparten con nosotros una parte importante de su biología. Se pide mantener la distancia, no tocar ni alimentar a los animales y evitar acudir si tienes un resfriado u otra dolencia contagiosa.
Las mochilas y la comida suelen estar restringidas en las zonas de observación, así que infórmate antes sobre lo que puedes llevar y deja lo innecesario en la entrada.
El flash de las cámaras está normalmente prohibido, y conviene hablar en voz baja para no asustar a los animales. Un objetivo con algo de zoom te permitirá fotografiar a los orangutanes desde la distancia indicada, pero lo más recomendable es guardar la cámara un rato y limitarte a mirar.
Los gestos de las crías jugando, colgadas de las cuerdas, son difíciles de olvidar y no siempre quedan bien en una fotografía.
El clima de la zona es cálido y húmedo, con lluvias frecuentes, de modo que una prenda ligera impermeable resulta muy útil. Piensa que el recorrido por las pasarelas implica caminar bajo la sombra del bosque, por lo que lo más cómodo es vestir ropa fresca y calzado ligero.
Antes de organizar el viaje, consulta en la web oficial cómo funcionan las sesiones de observación y la forma de llegar.
Una escapada que exige planificación
Sepilok se encuentra en la costa oriental de Sabah, cerca de Sandakan, y no a las puertas de Kota Kinabalu. Llegar desde la capital del estado supone un viaje largo por carretera o un vuelo interno, por lo que muchas personas dedican al menos una noche a la zona.
Plantearlo así te permite visitar el centro con calma y añadir otros lugares de naturaleza cercanos, en lugar de convertirlo en una carrera contra el reloj.





