La calle Vilakazi de Soweto, hogar de Mandela y de Desmond Tutu
Soweto (South Western Townships), con más de 1,2 millones de habitantes según el censo de 2011 al suroeste de Johannesburgo, es uno de los 'townships' más célebres y con mayor peso histórico de Sudáfrica. Su epicentro es la mítica calle Vilakazi en el barrio de Orlando West, una calle donde han residido dos premios Nobel de la Paz: Nelson Mandela y el arzobispo Desmond Tutu.
Por Daniel
- Ubicación
- Orlando West, Soweto, al suroeste del centro de Johannesburgo
- Iconos urbanos
- Orlando Towers (dos torres de refrigeración pintadas con murales gigantes)
- Memorial clave
- Hector Pieterson Museum & Memorial (en memoria del levantamiento de 1976)
Recorrer Soweto y la calle Vilakazi es adentrarse en el corazón palpitante de la resistencia popular en Johannesburgo. Lejos de los estereotipos de marginalidad, hoy es un crisol de orgullo cultural, innovación artística y calidez humana en Sudáfrica.

Mandela House (8115 Vilakazi Street)
La humilde vivienda de ladrillo rojo donde Nelson Mandela residió entre 1946 y su detención en 1962 conserva intactos impactos de bala y marcas de cócteles molotov de los ataques que sufrió la casa.
En su interior se exhiben fotografías, mobiliario original, condecoraciones y otros objetos relacionados con Mandela.
Memorial Hector Pieterson y las torres de Orlando
A escasas manzanas se erige el memorial dedicado a Hector Pieterson, el escolar de doce años asesinado por la policía durante las protestas pacíficas estudiantiles del 16 de junio de 1976.
Para concluir la jornada, los visitantes acuden al pie de las Orlando Towers, dos colosales torres gemelas decoradas con vibrantes murales donde los más intrépidos practican puenting ('bungee jumping') entre ambas torres.
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De asentamiento obrero a ciudad dentro de la ciudad
Soweto nació a lo largo del siglo XX como un conjunto de barrios planificados para alojar a la población negra que trabajaba en Johannesburgo, pero a quien las leyes de la época impedían vivir en las zonas centrales.
Su nombre es una abreviatura del inglés para los municipios del suroeste, y con el tiempo dejó de ser una simple periferia para convertirse en una ciudad con identidad propia, con sus mercados, sus iglesias, sus equipos de fútbol y su música.
Hoy conviven allí realidades muy distintas. Hay zonas de viviendas modestas y asentamientos informales, pero también barrios de clase media con casas amplias y jardines. Tenerlo presente ayuda a evitar la imagen simplista que a veces se transmite desde fuera.
La calle Vilakazi, paso a paso
La calle debe su nombre al poeta zulú Benedict Vilakazi, y en su tramo más conocido se agrupan la casa de Mandela, la que ocupó el arzobispo Desmond Tutu, bares, terrazas y tiendas de recuerdos.
Los fines de semana suele haber música en directo, bailarines y puestos de artesanía, de modo que el ambiente es más festivo que solemne.
El levantamiento de 1976 en contexto
El detonante de las protestas de junio fue la decisión de imponer el afrikáans como lengua de enseñanza en las escuelas para alumnos negros. Miles de estudiantes salieron a la calle y la respuesta policial convirtió una marcha en una tragedia que repercutió en todo el mundo.
La fotografía de un joven con un niño herido en brazos se convirtió en símbolo de aquel día.
El museo y el memorial cercanos ayudan a entender esos hechos con testimonios, imágenes y objetos. Si vienes con tiempo, léelos con calma antes de recorrer la calle, porque cambia la manera de mirar el resto del barrio.
Más allá de la calle principal
Soweto es muy grande y merece más de una parada. Kliptown, al sur, está ligado a la Carta de la Libertad de 1955, el documento en el que distintas organizaciones recogieron su visión de una Sudáfrica sin discriminación.
En el límite del área, el estadio de la final del Mundial de 2010 destaca por su inconfundible forma de calabaza y se ve desde lejos.
Si te interesa la vida cotidiana, pregunta por rutas que incluyan una comida casera o una pausa en una taberna tradicional del barrio, donde es posible probar platos locales y conversar con los vecinos.
Cómo visitar Soweto con sentido común
Lo más cómodo es unirte a una visita guiada con guía local, ya sea en minibús, en bicicleta o a pie, porque conoce los accesos y explica lo que no se ve a simple vista.
También puedes ir por tu cuenta, pero entonces conviene planificar la ruta de antemano, evitar las horas de poca luz y moverte con transporte de confianza.
Pide siempre permiso antes de fotografiar a las personas y evita retratar el interior de las viviendas. Se trata de un lugar donde la gente vive y trabaja, no de un decorado. Lleva efectivo en pequeñas cantidades para compras sencillas, y guarda el resto fuera de la vista.
Cómo organizar el día
Soweto se disfruta mejor desde primera hora de la mañana, cuando hace más fresco y las calles están más tranquilas. Si juntas Soweto con el Museo del Apartheid, dedica una jornada a cada uno, para no recorrer los dos con la cabeza saturada.
Para cerrar, un paseo final por la calle Vilakazi al caer la tarde permite ver cómo se anima el ambiente. Consulta antes qué lugares abren y qué condiciones de acceso tienen en sus webs oficiales.





