En Constitution Hill estuvieron presos Mandela y Gandhi

Constitution Hill, ubicado en una colina entre Braamfontein y Hillbrow en el corazón de Johannesburgo, es un antiguo complejo militar y penitenciario transformado en la sede del Tribunal Constitucional de Sudáfrica. Entre sus presos figuraron tanto Nelson Mandela como Mahatma Gandhi.

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Ubicación
11 Kotze Street, Braamfontein, Johannesburgo
Sede judicial
Tribunal Constitucional (abierto a audiencias públicas)

La metamorfosis de Constitution Hill personifica el paso de la tiranía a la libertad en Johannesburgo. Lo que durante un siglo fue un recinto de castigo y tortura para miles de activistas es hoy el bastión que salvaguarda la carta magna más avanzada de Sudáfrica.

Sede del Tribunal Constitucional de Sudáfrica y el antiguo fuerte prisión en Constitution Hill.
Harvey Barrison from Massapequa, NY, USA (CC BY-SA 2.0)

El Viejo fuerte y la Prisión Número 4

El recorrido guiado transita por el Old Fort, construido a finales del siglo XIX por la república bóer de Paul Kruger, y desciende a la tétrica Prisión Número 4 (Number Four), reservada a reclusos no blancos en condiciones de insalubridad atroz.

En estas celdas colectivas Mahatma Gandhi fue encarcelado en varias ocasiones a principios del siglo XX por sus campañas de resistencia pasiva satyagraha.

El Tribunal Constitucional: luz sobre los ladrillos de la opresión

En un gesto poético de justicia arquitectónica, el moderno edificio del Tribunal Constitucional fue edificado reutilizando los ladrillos de una de las alas penitenciarias demolidas.

La sala de vistas judiciales luce lámparas artesanales, obras de arte sudafricanas y una cristalera baja horizontal que permite a los jueces ver los pies de los ciudadanos que transitan por la calle, recordándoles que la justicia emana del pueblo.

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Un siglo de historia en una colina

La colina de Constitution Hill ha visto pasar buena parte de la historia de Johannesburgo.

El fuerte se levantó a finales del siglo XIX, cuando la ciudad era un campamento minero en plena expansión, y con el tiempo el recinto sumó cárceles para hombres, para mujeres y una sección separada por criterios raciales.

Por allí pasaron presos comunes, pero también miles de personas detenidas por oponerse a las leyes del apartheid y a los sistemas de segregación que lo precedieron.

Entre los nombres vinculados al complejo figuran activistas y líderes que más tarde marcarían el rumbo del país. Conocer esas historias personales, a través de cartas, objetos y testimonios, da un rostro humano a lo que de otro modo serían fechas y leyes.

La visita permite ver cómo el castigo se organizaba en la práctica, con celdas colectivas, patios de ejercicio y espacios de aislamiento que todavía conservan la dureza original.

La sección de las mujeres y las celdas de aislamiento

Además de la prisión para hombres, el recinto albergó una cárcel de mujeres, conocida hoy por los relatos de las activistas que estuvieron allí. Merece la pena dedicarle tiempo, porque muestra una faceta de la lucha contra la segregación que a veces queda en segundo plano.

Las diferencias en el trato entre detenidas blancas y negras eran evidentes en la distribución del espacio y en lo que se les permitía tener.

Las celdas de aislamiento resultan especialmente impactantes. Son espacios pequeños, oscuros y con muros gruesos, pensados para quebrar la voluntad de quien los ocupaba.

Muchos visitantes comentan que es la parte que más les afecta, y por eso conviene hacer el recorrido sin prisas, con ánimo de escuchar y de dejar que los guías expliquen el contexto con calma.

El tribunal y su simbolismo

El Tribunal Constitucional se construyó tras el fin del apartheid y se inauguró en 2004, y su diseño está cargado de significado.

Los materiales, la luz natural, las referencias a los árboles bajo los que, según la tradición africana, se imparte justicia, y las obras de arte sudafricano que decoran sus espacios cuentan una historia de reconciliación y de derechos para todos los ciudadanos.

Fíjate en la entrada, en las puertas, en las lámparas y en los pequeños detalles del interior. Cada elemento remite a la idea de una justicia cercana a la gente.

Si hay un acto público o una exposición en curso, es una oportunidad única para ver el edificio en funcionamiento, aunque las condiciones de acceso cambian y conviene consultarlas en la web oficial antes de ir.

Cómo preparar la visita

El contenido es emotivo, así que viene bien tomarse la jornada con calma y no programar demasiadas cosas a continuación. Lleva agua, calzado cómodo y una chaqueta ligera, porque los espacios cerrados pueden ser frescos incluso en días soleados.

Si viajas con menores, valora si el tono del recorrido es adecuado para su edad, ya que algunos relatos son duros.

El complejo está en una zona muy bien situada, cerca de Braamfontein, un barrio universitario con cafeterías y vida estudiantil, y de otros lugares de memoria de la ciudad.

Puedes combinar la mañana aquí con una comida tranquila en el entorno y, si te queda energía, con otra parada cultural por la tarde. Como siempre en Johannesburgo, desplázate con transporte de confianza y evita deambular sin rumbo.