En Pupput, la colonia romana de la que nació Hammamet
Situado en la zona sur de Hammamet, dentro de la franja turística, el yacimiento arqueológico de Pupput corresponde a los vestigios de la colonia romana que dio origen a la actual ciudad. Convertida en colonia imperial bajo el emperador Cómodo en el siglo II d.C., conserva restos de termas romanas y viviendas con suelos de mosaico.
Por Daniel
Situado en la zona sur de Hammamet, dentro de la franja turística, el yacimiento arqueológico de Pupput corresponde a los vestigios de la colonia romana que dio origen a la actual ciudad.
Convertida en colonia imperial bajo el emperador Cómodo en el siglo II d.C., conserva restos de termas romanas y viviendas con suelos de mosaico.

- Ubicación
- Hammamet Sur, en la zona turística
- Etimología
- El nombre árabe 'Hammamet' (baños) deriva de las famosas termas de Pupput
- Piezas destacadas
- Necrópolis romana, termas y mosaicos geométricos
El origen romano del nombre de Hammamet
El nombre actual de Hammamet procede de la raíz árabe 'hamma' (baño termal), haciendo alusión a las termas romanas de Pupput, en una región próspera gracias al trigo y al aceite.
Termas con mosaicos y la gran necrópolis
Las excavaciones arqueológicas han desenterrado restos de termas romanas, entre ellos un frigidarium y una palestra y una de las mayores necrópolis romanas de África, con tumbas de distintas épocas.
Visita tranquila y cercanía
A diferencia de los concurridos yacimientos de Cartago o El Jem, Pupput ofrece una visita serena a escasos minutos de los hoteles, constituyendo una parada cultural idónea para combinar con una jornada de descanso en la playa.
Pupput en la historia de África romana
Antes de ser una colonia romana, Pupput fue un asentamiento de posible origen púnico-bereber en la orilla del golfo de Hammamet, una costa llana y abrigada que invitaba a fondear barcos y a cultivar los campos del interior.
Con la llegada de Roma, la región quedó integrada en la provincia de África, una de las más ricas del imperio gracias al trigo y al aceite de oliva.
Pupput creció a la sombra de esa prosperidad agrícola y pasó de pequeño núcleo a ciudad con rango propio, con sus edificios públicos, sus barrios residenciales y sus cementerios a las afueras, como era costumbre en el mundo romano.
Esa condición de ciudad menor explica su carácter actual. No esperes la escala monumental de Cartago ni la silueta de un anfiteatro gigante: lo que se conserva son muros bajos, pavimentos, canalizaciones y restos de estancias que cuentan la vida cotidiana de una población provincial.
Para entender el lugar conviene mirarlo como un archivo de detalles, donde un umbral gastado o un fragmento de suelo decorado dicen más que una gran fachada.
Con el paso de los siglos la ciudad fue perdiendo importancia hasta quedar abandonada. Sobre buena parte del solar creció después el paisaje agrícola y urbano de la zona, y por eso las excavaciones han tenido que avanzar entre propiedades, caminos y plantaciones.
Esa convivencia con el entorno moderno es parte del interés de la visita: el pasado romano aparece donde menos lo esperas, a poca distancia de los hoteles y de la vida diaria de Hammamet.
Qué mirar durante el recorrido
Empieza fijándote en los suelos. Los mosaicos son el elemento más expresivo del yacimiento y muchos conservan motivos geométricos y vegetales trabajados con pequeñas piezas de piedra de distintos colores. Si algunos paneles se han trasladado a museos para protegerlos, no te extrañe encontrar copias o zonas cubiertas.
Los mosaicos que siguen en su lugar suelen estar a ras de suelo, así que conviene mirar con calma y evitar pisar las zonas señaladas.
Presta atención también a los sistemas de agua. Las termas romanas necesitaban depósitos, conducciones y desagües, y esas huellas se leen todavía en el terreno.
En los baños es habitual ver los pilares de ladrillo que sostenían el suelo y dejaban pasar el aire caliente por debajo, una solución ingeniosa de calefacción que ayuda a imaginar cómo se vivía la rutina del baño entre conversaciones, ejercicio y negocios.
Otro aspecto que merece atención es la zona funeraria. Los romanos enterraban a sus muertos fuera del recinto urbano, y en Pupput los cementerios muestran cómo cambiaron las costumbres a lo largo de los siglos, desde las tumbas más antiguas hasta las de épocas posteriores.
Es un lugar para el recogimiento más que para la fotografía rápida, y ofrece una lectura distinta de la ciudad: la de quienes la habitaron y dejaron allí su memoria.
Consejos para sacarle partido
Antes de ir, conviene consultar horarios y precios en la web oficial o en la oficina de turismo de Hammamet, porque los yacimientos pequeños pueden cambiar sus condiciones de acceso.
Si te interesa la arqueología, lleva una idea previa de lo que vas a ver: leer unas líneas sobre las termas y los mosaicos romanos de Túnez multiplica el placer de la visita y te ayuda a interpretar lo que a primera vista son piedras bajas.
Combínala con otros lugares de la región según tus ganas de historia. Si quieres comparar épocas, el sitio púnico de Kerkouane, en el extremo de Cap Bon, ofrece el contrapunto cartaginés, y el Museo del Bardo, en Túnez, reúne una de las mayores colecciones de mosaicos romanos del mundo.
Con esas tres paradas entenderás cómo se sucedieron y se mezclaron las civilizaciones que dieron forma a esta costa.





