Cañones sobre la Bahía Norte en la fortaleza de São José da Ponta Grossa

La Fortaleza de São José da Ponta Grossa es un fuerte portugués empezado en 1740 sobre el morro que separa Praia do Forte de Jurerê, en el norte de Florianópolis. Es la única de las tres fortalezas del triángulo defensivo de la Bahía Norte a la que se llega por tierra, y la gestiona la Universidad Federal de Santa Catarina.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Desde arriba, entre los muros encalados y los cañones, se ve la Bahía Norte como la veían los artilleros del siglo XVIII: el canal entre la isla y el continente, los islotes donde estaban las otras dos fortalezas y, abajo, la arena de Praia do Forte. Hoy es un mirador tranquilo; entonces era una frontera disputada.

São José da Ponta Grossa tiene una ventaja práctica sobre sus fortalezas hermanas: no hace falta barco. Se llega en coche hasta el pie del morro, se sube a pie y, al terminar, se baja directamente a la playa. Por eso es la que más fácil encaja en un día cualquiera en el norte de la isla.

Ubicación
Morro da Ponta Grossa, entre Praia do Forte y Jurerê, norte de la isla
Construcción
Desde 1740, proyecto del brigadier José da Silva Paes
Cómo llegar
Unos 25 km del centro por la SC-401
Horario
Según la UFSC, de 8:30 a 18:30; confirmar antes de ir
Entrada
De pago; gratis el último domingo del mes de marzo a noviembre
Tiempo de visita
Entre una hora y una hora y media

El triángulo de fuego de Silva Paes

La fortaleza la proyectó el brigadier José da Silva Paes, y su construcción empezó en 1740. No se pensó sola: era el segundo vértice del llamado triángulo de fuego, junto con Santa Cruz de Anhatomirim, iniciada en 1739 en una isla de la bahía, y Santo Antônio de Ratones, en la isla de Ratones Grande, también de 1740.

Murallas de piedra y cañones coloniales del siglo XVIII en la Fortaleza de São José da Ponta Grossa.
Lionel Baur, Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

La idea era que los fuegos de las tres se cruzaran sobre la entrada norte del canal y protegieran la isla de Santa Catarina, clave para afianzar la ocupación portuguesa del sur de la colonia frente a la corona española, que disputaba esas tierras.

En 1765 se añadió la batería de São Caetano, cerca de la fortaleza, para completar la defensa del flanco este. Si caminas por la costa hacia Jurerê, ten presente que esa batería formaba parte del mismo conjunto.

Al mismo tiempo que se levantaban los fuertes, Portugal pobló la isla. Desde 1748 llegaron a la isla miles de colonos de las Azores, que fundaron o hicieron crecer parroquias como Santo Antônio de Lisboa. Fortalezas y colonos eran dos caras del mismo plan: ocupar y defender una frontera.

1777: dos cañonazos y la retirada

El sistema se puso a prueba en 1777, cuando una flota española llegó a la isla. La fortaleza apenas resistió: según las fuentes históricas, la guarnición disparó solo dos tiros de cañón antes de abandonarla. España ocupó la isla hasta que el Tratado de San Ildefonso la devolvió a Portugal en 1778.

Es una historia con algo de ironía, y conviene tenerla presente al recorrer las baterías. Todo el aparato defensivo que ves, con sus muros y sus troneras orientadas al mar, no cumplió el papel para el que se construyó. A partir del siglo XIX la fortaleza perdió función militar y fue quedando en ruinas.

De ruina a museo al aire libre

La protección legal llegó pronto, con su declaración como patrimonio en 1938, pero la recuperación tardó mucho más. El instituto de patrimonio brasileño, el IPHAN, inició trabajos de restauración en 1976, y la gran restauración se hizo entre 1991 y 1992 con financiación de la Fundação Banco do Brasil. Desde 1992 la administra la Universidad Federal de Santa Catarina.

Qué hay dentro de los muros

El conjunto se escalona sobre la ladera, así que la visita es un ir subiendo entre terrazas. Los edificios restaurados permiten imaginar cómo vivía la guarnición, aislada en la punta de la isla y siempre mirando al mar.

  • La capilla de São José, que da nombre a la fortaleza, sencilla y blanca, en la parte alta.

  • La casa del comandante, la residencia del oficial a cargo del fuerte.

  • El cuartel de la tropa, donde dormían los soldados.

  • El polvorín, construido para guardar la munición lejos del resto de edificios.

  • Las baterías de artillería, con cañones apuntando a la bahía.

Lo que más se recuerda, sin embargo, es la vista. Desde las baterías altas se distingue la línea del continente, y en días claros se reconocen las islas de Ratones y Anhatomirim. Busca también la perspectiva contraria: desde el extremo de Praia do Forte, la fortaleza aparece recortada sobre el morro, blanca entre la vegetación.

Llegar al norte de la isla

La fortaleza está a unos 25 kilómetros del centro de Florianópolis, en el norte de la isla de Santa Catarina. En coche se va por la SC-401 en dirección a Jurerê; el tiempo depende mucho del tráfico, sobre todo en verano. El último tramo es una calle estrecha y empinada, que conviene subir con calma.

En transporte público hay líneas de autobús hacia el norte de la isla desde la terminal del centro, pero conviene confirmar las conexiones del día en la web del transporte urbano de Florianópolis, porque en temporada alta la zona de Jurerê se llena y los trayectos tardan más.

Horario, entrada y días gratuitos según la UFSC

Según la plataforma oficial de entradas de la UFSC, las visitas a las fortalezas figuran de 8:30 a 18:30, con entradas de tipo inteira y meia. La universidad indica que el último domingo de cada mes, de marzo a noviembre, la visita es gratuita en sus tres fortalezas.

La web oficial no muestra el precio de forma clara fuera del sistema de reservas, así que consúltalo allí antes de ir, igual que el horario, que puede variar según la temporada. Ten en cuenta que, para las otras dos fortalezas, la UFSC no organiza el traslado: los barcos son de empresas privadas.

Cómo organizar la mañana entre historia y playa

La visita en sí lleva entre una hora y una hora y media si te detienes en las baterías. Lo más agradable es subir temprano, antes de que el sol caiga de lleno sobre las terrazas, que tienen poca sombra. Lleva agua, gorra y calzado con suela firme: hay escaleras, rampas y piedra que resbala si ha llovido.

La época también cuenta. En verano, de diciembre a febrero, el calor aprieta y la zona de Jurerê se llena; en otoño hay menos gente y temperaturas más amables. En invierno la fortaleza se recorre con comodidad, aunque el baño en Praia do Forte apetezca menos.

Después, baja a Praia do Forte. Según la prensa local, el mar de Praia do Forte suele estar tranquilo y entre las rocas se forman piscinas naturales con la marea baja. Frente a la arena hay restaurantes de mariscos, y por la costa se llega caminando a Jurerê.

Si te queda tarde libre, acércate a Santo Antônio de Lisboa, una de las parroquias más antiguas de la ciudad, donde la herencia azoriana se nota en el caserío y en la cocina. Es un buen sitio para ver la puesta de sol sobre la bahía.

Erguida sobre un espolón rocoso en el norte de Florianópolis, la fortaleza defendió la costa de Brasil frente a los navíos corsarios y armadas españolas que intentaban apoderarse del litoral meridional.

Se ubica inmediatamente al lado del glamuroso balneario de Jurerê Internacional y a corta distancia de Santo Antônio de Lisboa.

¿Hace falta barco para visitar la fortaleza de Ponta Grossa?

No. Es la única de las tres fortalezas del triángulo de la Bahía Norte a la que se llega por tierra. Se sube a pie desde Praia do Forte. Anhatomirim y Ratones, en cambio, están en islas y requieren barcos de empresas privadas.

¿Qué día es gratis la entrada?

Según la UFSC, el último domingo de cada mes entre marzo y noviembre la visita es gratuita en sus tres fortalezas. Esos días puede haber más gente, así que llegar a primera hora ayuda a recorrer las baterías con calma.

¿Qué pasó en la invasión española de 1777?

Una flota española llegó a la isla y la fortaleza apenas resistió: la guarnición disparó dos tiros de cañón y la abandonó. España ocupó la isla hasta que el Tratado de San Ildefonso la devolvió a la corona portuguesa en 1778.

¿Se puede combinar con la playa?

Sí, Praia do Forte está justo debajo. Con marea baja se forman piscinas naturales entre las rocas, y hay restaurantes de mariscos frente a la arena. Desde allí se puede seguir a pie hasta Jurerê.

Fuentes