Miguel Ángel, Galileo y Maquiavelo descansan en Santa Croce
La Basílica de Santa Croce, fundada en 1294, es una de las iglesias franciscanas más importantes de Italia y guarda las tumbas de Miguel Ángel, Galileo Galilei y Maquiavelo, además de frescos de Giotto del siglo XIV. Galileo no pudo ser enterrado allí hasta 1737, 95 años después de su muerte. Consulta las condiciones de entrada en la web oficial.
Por Florencia · Publicado el 7 de septiembre de 2026
Al este del centro histórico, la Basílica de Santa Croce es una de las iglesias franciscanas más importantes de Italia y funciona, en la práctica, como un panteón de las grandes figuras de la historia italiana.
Fundada en honor a San Francisco
La basílica se fundó en 1294 sobre el sitio de una pequeña capilla que recordaba la muerte de San Francisco de Asís. Con unos 115 metros de largo, es una de las iglesias más grandes de Florencia.
Las tumbas de Miguel Ángel, Galileo y Maquiavelo
Entre las numerosas tumbas de los siglos XIV al XIX, destacan la de Miguel Ángel Buonarroti, diseñada por Vasari, y la de Galileo Galilei, quien no pudo recibir sepultura cristiana hasta 1737, 95 años después de su muerte, debido a su condena por la Inquisición.
El político y escritor Nicolás Maquiavelo también está sepultado aquí, con un monumento funerario de 1787.
- Ubicación
- Piazza di Santa Croce, este del centro histórico
- Fundación
- 1294
- Tumbas destacadas
- Miguel Ángel, Galileo Galilei, Maquiavelo
- Frescos
- De Giotto, siglo XIV
Una iglesia pensada para predicar
Los franciscanos construyeron Santa Croce para acoger a grandes multitudes que acudían a escuchar a los predicadores. Por eso la nave es tan amplia y el interior resulta tan diáfano, con un techo de madera a la vista y arcos apuntados que se elevan con una elegancia sencilla.
Se atribuye el proyecto a Arnolfo di Cambio, el mismo arquitecto vinculado a la catedral y al Palazzo Vecchio, y se consagró ya en el siglo XV.
La fachada de mármol blanco, verde y rosa que ves desde la plaza no es medieval, sino una obra del siglo XIX de estilo neogótico, realizada para completar el aspecto exterior que el edificio nunca había tenido.
Esa diferencia entre el exterior decorado y el interior austero resume bien el espíritu franciscano, que valoraba más la claridad del espacio que el adorno superfluo.
Giotto y las capillas pintadas
En los extremos del crucero se encuentran las capillas Bardi y Peruzzi, decoradas con frescos de Giotto y su taller, que muestran escenas de la vida de San Francisco y de los santos Juan. Estas pinturas se asocian al siglo XIV, ya en pleno trabajo de madurez del maestro.
En ellas se ve una nueva manera de representar el espacio y las emociones humanas, que cambiaría la pintura occidental.
Fíjate en la expresividad de los gestos y en la manera en que las figuras ocupan la escena con un peso casi escultórico.
Para quien se interese por la historia del arte, estas capillas son una lección sobre cómo se pasó del estilo bizantino, más rígido, a una pintura más cercana a lo real. Tómate tu tiempo y busca los rostros, que son la clave del relato.
El panteón de las glorias de Italia
Además de Miguel Ángel, Galileo y Maquiavelo, Santa Croce guarda las sepulturas del escultor Lorenzo Ghiberti, del compositor Gioachino Rossini y del poeta Ugo Foscolo, entre otros.
También hay un monumento a Dante Alighieri, aunque el poeta murió desterrado y reposa en Rávena: la tumba florentina es un cenotaje, un homenaje vacío que la ciudad levantó para reparar de algún modo aquel exilio.
Este carácter de panteón nacional llevó a que el poeta Foscolo la elogiara en su obra «Los sepulcros». Recorrer la nave principal significa desfilar por monumentos funerarios de estilos muy diversos, desde el sobrio mármol del Renacimiento hasta la solemnidad del neoclasicismo.
Algunos son verdaderas obras de arte, y merecen una mirada detenida más allá del nombre inscrito.
La capilla Pazzi y el claustro
Al salir de la nave, un paso lateral conduce al claustro, donde se encuentra la capilla Pazzi, obra de Brunelleschi. Su pórtico de columnas y su pequeña cúpula forman uno de los ejemplos más puros de la arquitectura renacentista, con una armonía basada en círculos y cuadrados.
Es un edificio de tamaño modesto, pero de un equilibrio que impresiona a quienes lo ven por primera vez.
En las dependencias del antiguo convento se encuentra además un museo con obras recuperadas, entre ellas el crucifijo de Cimabue, gravemente dañado por la crecida del Arno de 1966.
Su estado actual, con zonas de pintura perdida, se ha convertido en un símbolo de aquella catástrofe y de la labor de restauración posterior. Verlo de cerca ayuda a comprender lo frágil que es el patrimonio.
La plaza y sus costumbres
La Piazza di Santa Croce es una de las más agradables de Florencia, rodeada de casas antiguas y cafés.
En ella se celebra cada año el calcio storico fiorentino, un partido tradicional de pelota con reglas muy duras que enfrenta a equipos de los barrios históricos y que se ha jugado en este lugar desde hace siglos. Si coincide con tu viaje, es un espectáculo curioso que conviene consultar con antelación.
Cerca de la basílica sigue funcionando una escuela de marroquinería instalada en el antiguo convento, y las calles vecinas están llenas de talleres artesanos.
Se cuenta además que el escritor Stendhal sintió un malestar al contemplar las obras de arte de esta iglesia, episodio que dio nombre al llamado síndrome de Stendhal. Para planificar la visita, consulta antes horarios y condiciones de entrada en la web oficial.
¿Por qué Galileo tardó tanto en ser enterrado en Santa Croce?
Porque había sido condenado por la Inquisición, y la Iglesia no permitió su sepultura cristiana formal hasta 1737, 95 años después de su muerte en 1642.
¿Qué otras figuras están enterradas en Santa Croce?
Además de Miguel Ángel y Galileo, la basílica guarda la tumba de Nicolás Maquiavelo, así como frescos de Giotto y la Capilla Pazzi de Brunelleschi.
Sigue conociendo Florencia: el Palazzo Vecchio, el Piazzale Michelangelo y toda la guía de Florencia.








