Siete puertas de latón dorado en el Palacio Real de Fez

El Palacio Real de Fez (Dar al-Makhzen) es un inmenso complejo palaciego de 80 hectáreas del siglo XIII en Fes el-Jdid. Aunque su interior permanece cerrado al público por ser residencia del monarca de Marruecos, su fachada exterior atrae a muchos visitantes por sus monumentales puertas de bronce dorado con motivos geométricos.

Por · Publicado el 11 de septiembre de 2026

Acceso interior
Cerrado al público (residencia real en uso)
Material de las puertas
Bronce y latón dorado cincelado con azulejos zellige
Ubicación
Plaza de los Alauíes, Fes el-Jdid

El Palacio Real de Fez (Dar al-Makhzen) es un extenso complejo palaciego en activo de la monarquía de Marruecos. Emplazado en el barrio histórico de Fes el-Jdid en Fez, es una visita obligada durante cualquier estancia en la capital imperial.

Siete majestuosas puertas de bronce y latón dorado cincelado a mano en la fachada exterior del Palacio Real de Fez.
Bernard Gagnon (CC BY-SA 3.0)

Las siete puertas de bronce dorado

Frente a la inmensa explanada de la Plaza de los Alauíes se despliega el pórtico real compuesto por grandes puertas de bronce dorado con arcos de herradura.

Las puertas fueron moldeadas y cinceladas manualmente por artesanos orfebres con intrincados arabescos vegetales y motivos geométricos entrelazados.

Mosaicos y guardias de honor

Cada portal está enmarcado por miles de piezas de zellige recortadas a mano en tonos cobalto, ocre y turquesa, coronadas por alerones de madera de cedro tallada. La entrada está custodiada permanentemente por miembros de la Guardia Real con uniformes de gala tradicionales.

Mejor luz fotográfica: Acude a media tarde cuando el sol del oeste baña directamente el bronce de las puertas, haciendo que resplandezcan con un brillo dorado fulgurante.

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Fes el-Jdid, la ciudad que nació junto al poder

Fes el-Jdid significa literalmente «Fez la Nueva», un nombre que sorprende hasta que se recuerda a qué se contrapone: la medina original, Fes el-Bali, ya existía desde hacía siglos.

Los sultanes meriníes levantaron esta segunda ciudad a partir de 1276, en el siglo XIII, cuando quisieron un centro de gobierno propio, separado del bullicio comercial y de la influencia de los grandes linajes de la medina vieja.

Allí colocaron el palacio, los cuarteles, una mezquita mayor y las viviendas de quienes servían a la corte.

Esa lógica explica el aspecto actual del barrio. Mientras Fes el-Bali crece como un laberinto sin plan aparente, Fes el-Jdid se organiza alrededor de una calle principal y de las grandes explanadas que preceden al palacio.

Es una ciudad pensada para el poder, y todavía se nota en la anchura de sus espacios, en la solidez de sus murallas y en la manera en que todo converge hacia las puertas reales.

Qué significa Dar al-Makhzen

El nombre del palacio, Dar al-Makhzen, se traduce como «casa del majzén». La palabra majzén, que en origen aludía a un almacén o tesoro, pasó a designar en Marruecos el aparato del Estado y, por extensión, el poder central en su conjunto.

Cuando un marroquí habla del majzén no se refiere a un edificio, sino a la autoridad en sentido amplio, y el palacio de Fez es uno de los lugares donde ese concepto adquiere forma de piedra.

Tras los meriníes, el complejo siguió siendo residencia y sede de poder bajo otras dinastías, y la actual familia reinante, los alauíes, lo ha conservado y ampliado a lo largo de los siglos.

Por eso conviene entenderlo como un conjunto vivo, con jardines, patios y dependencias que se han ido transformando, y no como un monumento detenido en un único momento histórico.

Cómo mirar las puertas y los muros

Como el interior no se visita, toda la experiencia se concentra en el exterior, y merece la pena mirarlo con calma en lugar de hacer la foto y marcharte.

Acércate lo suficiente para apreciar el trabajo del metal: las molduras, los relieves y las cerraduras decorativas muestran la mano de artesanos que siguen trabajando en la ciudad.

Retrocede después hasta el centro de la explanada para ver el conjunto completo y fíjate en cómo los tonos cálidos de las murallas contrastan con el brillo de los portones.

Es habitual ver a miembros de la guardia apostados junto a la entrada. Pueden aparecer en tus fotografías si se encuentran en el encuadre, pero no es buena idea acercarte a ellos ni pedirles posar.

Mantén una distancia prudente, evita el flash y recuerda que estás frente a la residencia de un jefe de Estado, no ante un decorado.

Un barrio con otras historias

Alrededor del palacio se despliega una de las zonas más interesantes de Fez, y no hace falta alejarse mucho para entenderlo.

Muy cerca queda el Mellah, el antiguo barrio judío, que se estableció junto al poder en el siglo XV y que mantiene balcones y fachadas abiertas a la calle, algo poco habitual en la arquitectura tradicional de la medina.

Allí encontrarás también la sinagoga Ibn Danan y un cementerio de tumbas encaladas que merece un paseo tranquilo.

La calle principal de Fes el-Jdid, con sus soportales, tiendas y cafés, te sirve para mirar la vida cotidiana de los vecinos sin el trasiego turístico de otras zonas. En la misma área se encuentra la Gran Mezquita blanca, de origen meriní, cuyo minarete asoma entre los tejados.

Si tienes la oportunidad, camina también hasta el límite del barrio y busca el jardín público de Jnan Sbil, un espacio verde muy agradecido cuando el calor aprieta.

Cómo combinar la visita

El palacio se ve rápido, de modo que lo más sensato es tratarlo como la primera parada de un paseo más amplio por Fes el-Jdid.

Una ruta natural empieza en la explanada del palacio, continúa por el Mellah y termina cruzando el jardín hacia Bab Bou Jeloud, la puerta que abre la medina antigua. Así recorres, en pocas horas, más de siete siglos de historia política y social de la ciudad.

Antes de ir, conviene comprobar si el entorno está cerrado por alguna ceremonia o visita oficial, algo que puede ocurrir sin mucho aviso. En esos casos la zona se acordona y la espera no merece la pena: cambia el orden de tu itinerario y regresa más tarde.

Para cualquier duda sobre horarios o accesos, lo más fiable es consultar fuentes oficiales o preguntar en tu alojamiento.

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